Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 30 de enero de 2018
En un rincón de mi alma
En un rincón de mi
alma,
escondidas,
apretadas, enlazadas,
nacen mis letras, mis
prosas,
mis poemas que
nuestro amor creó.
Son los versos que
lloran en la lira,
que se quedó sin
cuerdas.
Son las aves de mi
niñez
que buscan y no
encuentran
un árbol protector en
que posarse.
Las busco con
desesperación
pero las estrofas de amor
se anidan en frases
que escribo como amor
para ti.
En un rincón de mi
alma
donde nadie lo encuentra,
se oculta el poema de
amor,
el que nos unió,
poema que escribí
con dedos de amor y
llanto de cristal
por la falta de tu
presencia
que tu ausencia se
llevó.
Ausencia que se
siente
como cuando el fuego
se extingue
porque el aire ya no
está.
En un rincón de mi
alma,
se guarece entre
frondas de lágrimas
el dolor de no
tenerte a mi lado
y pido noticias de ti
al viento,
al ave, a la flor, al bosque
y a los astros del
firmamento.
Mas no he de dejar de
buscarte
pues me dice una voz secreta:
¡sigue no te canses,
mujer poeta!
Él ha de venir a buscarte
por tierras, mares y cielos,
en su cansada
fantasía.
En un rincón de mi
alma,
aturdida y desangrada
revolotean recuerdos purificados del pasado
y como en una tierra
mullida
danza en amores
trenzados
a mano delicada,
intrincada filigrana
como un gran amor
donado.
En un rincón de mi
alma,
mis sueños peregrinos
prosiguen sin tregua
la búsqueda de tu
amor,
se afanan, luchan,
persiguiendo al
mañana
que te traerá otra
vez hacia mí.
Y como una luz como
telar exangüe,
el cielo ilumina mis
tristezas
e hilvana, enviando a
mis páginas,
letras como poesías
de la noche fría.
En un rincón de mi
alma,
te tengo guardado,
tú, el soñador, el amor compartido,
luz del dolor cuando mi arpa reza
¡oh luz! ¡oh belleza
blanca de ilusiones!
¡Cuánta esperanza
irradia en mi alma
la sombra de tu ser ausente,
siguiendo un ideal
y un sueño que no se
alcanza!
Y hay en éste, mi
otoño,
cuando la vida
empieza a declinar,
mi corazón rebosa de
amor
y mi espíritu se
anega de ilusiones
en el silencio que flota
a nuestro alrededor,
rodeándonos como un
tapiz vaporoso
entre hilos alados y brillantes.
El sueño de amor
inunda mi alma
y en mis versos gira
como magia del más
allá,
inundando mi alma
de un existir único y
verdadero
donde no existe
el mago azul de la
mentira.
Amor fugaz
Amor fugaz, breve
pero intenso,
profundo pero adolorido
conmigo a tu lado
pero pronto sin ti.
Yo sola con la verdad
de sentir la
angustia,
el tormento, el cielo
negro
de lo que pudo ser
y se perdió
en la oscura
inmensidad.
Duró un efímero
momento,
pleno, vibrante
y como pluma leve
que se lleva el
viento
cambió mi vida
al no estar en tus
brazos,
llevándome a un gran
mundo a oscuras.
Amor fugaz,
como un latido
acompasado,
todo trémulo de
besarme o no,
está la certidumbre: tu ausencia sin labios.
Fue un susurro sin
luz,
un suspiro silente
que como gasa de amor
pasó a mi lado
dejándome sola
con la verdad de no
tenerte más.
Amor fugaz,
duró tan solo un instante,
ahora es tan solo un
recuerdo
de haberte sentido,
casi en secreto,
pasar los labios sin
tus besos.
Salvación, fría, dura
en la tierra,
del gran contacto ardiente
que esta noche está
ausente,
mi cuerpo te busca
y mi frente quiere
tocar tu frente,
necesito ser amada
aún en la distancia.
Amor fugaz, fue tan
solo un instante
cuando el destino
nos cruzó a los dos,
como transcurre el
tiempo de un momento,
cuando lo que dura es
un tan solo adiós.
Llegó el amor de
pronto
y se marchó de prisa
pero punzó mi corazón
con una espina
pero lo que dejó en
mi alma
no termina.
Amor fugaz,
no pude retenerlo,
sólo me dejó
unas cuantas caricias
apuradas
y ninguna promesa de
regreso.
Nuestras tardes,
nuestras noches
fueron sólo breves horas
de dichas
compartidas,
las manos no eran
tocar
lo que hacían en nosotros,
era descubrir;
los tactos nuestros
cuerpos inventaban,
nuestras miradas
no se detenían entre
nosotros,
pasaban a través de
nuestros anhelos.
Amor fugaz,
¿cómo sabré de tu
boca
si tus susurros ya mi
alma no tocan?
Las palabras brotan
de mis dedos
a las hojas que las
esperan,
alegrando mis tristes pensamientos
que visten la
nostalgia
de lágrimas por éste,
mi fugaz
enamoramiento.
¿Es que fue fugaz
o existe hasta este
hoy
en el que te añoro?,
sí, te añoro, mi
eterno amor fugaz,
aunque tus susurros
ya mi alma no toquen,
mi deseo por ti se
apaga
y mis ojos que
iluminaban
tu rostro con mi
deseo,
éste se extingue,
lánguido, derretido.
De a poco,
en breves períodos de mi vida sin ti,
convertí el olvido en
poesía,
convertí el dolor en
poesía,
quedando una herida
que sangra a veces
y a veces se me
olvida.
Pido amar de nuevo,
sin dolor, sin
heridas, sin olvidos
y así, así,
convierto mi ruego en
poesía,
viviendo un esperar
con rumbo cierto.
Lejanía sin
distancia,
ansiedad de amar sin ansia,
sin tormentas en mi
alma,
sólo gozos de saber
que existes
y que me estás
buscando
entre horas del vivir
que vuelan alto,
esperando que me
beses
y me ciñas entre tus
brazos por siempre.
Siempre vivirás en mí
Siempre
vivirás en mí,
siempre…
viviré pensando en ti,
en ese día
cuando te conocí,
en ello, en
tu mirada de vida,
que a mi
piel cada día desvestía.
Pensaré
siempre que te conocí
y vivirás
eternamente en mi,
abrigaré así
tu presencia,
con los ecos
de tu ausencia.
Siempre
vivirás en mí,
sentiré que
estás aquí,
porque un
día te pertenecí,
sabré que en
mí, siempre existirás
porque tú
también me perdiste.
Viviré ese beso que te di,
en tus
brazos, esos que perdí,
en ese día
aquel cuando te marchaste…
Siempre
vivirás en mí,
vivirás en
los sueños que te di,
en los
suspiros que veo partir
y sé que
siempre me ilusionaré,
pero a ti,
mi amado amante no te olvidaré
por eso te
escribo esta carta para que sepas,
que te
necesito, que no puedo vivir sin ti.
Para que no
me olvides, te enviaré un beso,
y con él mi
vida, mi pasión y mi amor eterno.
Siempre
vivirás en mí,
para que no
me olvides, dejaré que tu cuerpo,
navegue en
las letras de mi alma,
para poder
crear un poema tan intenso,
que solo
grite con sutiles palabras,
un canto de amor sublime,
para que no
me olvides.
Y mientras
sigo dando vueltas y vueltas,
entregándome,
engañándome,
creyendo que
aún me amas
y solo
pienso en tu rostro,
tus besos,
tus delicias volubles,
tus contactos
rápidos recorriendo mi cuerpo
i haber
llegado yo al centro puro,
inmóvil de
mi misma esperándote.!
Siempre
vivirás en mí,
yo no puedo
darte más.
No soy más
de lo que soy, ser eternamente tuya.
¡Ay! Como
quisiera que hubieses dejado a mi lado,
tu cuerpo al
marcharte, huella tierna, tibia,
inolvidable,
única.
y que
contigo se fuese sobre ti,
mi beso
lento , ávido, apasionado,
en todo tu
cuerpo.
No podrás
olvidarme, porque estaré en tus sueños,
en el aire y
en el agua, en la brisa y en el viento.
Te lo dije
aquel día casi como un lamento
“para que no me olvides”
me adueñé de
tu cuerpo.
Siempre
vivirás en mí,
ten siempre
en tu vida mis cartas de amor,
en ellas te expreso
todo el amor que por ti siento,
es como un
relámpago de gloria,
que encendió
en mi tu amor sublime,
no importa que para ti solo fuera,
una historia de amor más
y no te
turbe tus goces el desvelo de este,
que es tuyo,
corazón
herido.