Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 4 de abril de 2018
Desdén
Desdén,
palabra no
pronunciada
cuyo significado hace
estremecer mi alma,
nunca lo sentí
en ningún momento de
mi vida
hacia nadie,
pero en este instante
surgió en mi mente,
¿cuál es la razón?
Desdén,
es lo que conmueve
las fibras
más íntimas de mi
ser,
es el desaire que a
veces por instantes
inunda nuestras almas
por el dolor que
alguien nos provocó.
Si se acerca el
desdén
muestro desprecio
poniendo a prueba el ingenio
con sagaces aforismos
que me llegan
subrayados
con significativas
miradas de envidia,
celos, menosprecio,
a los que respondo
con total
indiferencia
sin inquietarme un
ápice,
sin juzgar actos y
pensamientos malsanos,
me inunda una
tolerancia objetiva
hacia su existencia
y por segundos me
invade
un profundo
desagrado.
Frío desdén,
mi rostro llevado del
desprecio
y la diversión esboza
una expresión de ira
y amargura
que dura tan sólo un
instante
ya que vuelvo a ser
yo,
la pura mujer poeta
que es totalmente ajena
al mundo material que
me rodea.
Mantendré con aguas descendidas
por las fieles
veredas de mi pecho
todo el amor que me
inunda
cuando el cielo se
afila
al conjuro de un
sutil cosquilleo
de flautas que alejan
de mí sentimientos
malvados.
La última estrella
remisa
abandona su puesto de
guardia
desde donde los
ángeles
me protegen y cuidan
para que mi alma
encendida y liviana
lleve su amor por
doquier.
Desdén,
no estás en mí tratando
de sacarme de mi vida
casta
para arrástrame con
sed de verme
en el silencio del
mundo
de las sombras
miedosas,
delgadas, oscuras,
para que me interne
en el inframundo
de lo desconocido.
No lo lograrás,
la luz brillante me
envuelve
en el gran aire vacío
de dudas,
dolores, penas y
soledades,
entre azares sin
respuestas.
¡Qué gran plenitud
vivir en paz y armonía
desoyendo las
palabras sin color,
tan vagas como las
sombras!
Entre jazmines,
rosas, azucenas,
alelíes,
están los nombres de
los que no mienten
ni hacen daño ni te
hieren,
mientras haya cantos
en la oropéndola,
la vida es felicidad
plena.
El futuro es
distancia,
no deseo perderme en
lo venidero,
quiero acercarme a mi
presente
sin desdenes que me
acosen
en las largas
dulzuras del minuto
de tiempo al tiempo,
sin torpes
atropellos,
entre quietudes y
calmas,
el alma se enaltece
en búsqueda de la
verdad.
No estar contigo
No
estar contigo,
te desviaste
de la
senda
en la que yo te estaba buscando.
Te
entreví soslayadamente,
intuí tu venida,
te
esperé con todas mis ansias,
mi
cuerpo entero
clamaba
por ti.
Viniste
hacia mí
raudamente
como
relámpago de luz
iluminando mis mares internos
y te
internaste con alegrías,
con
ternuras
y
deliciosas caricias
como un
pájaro
picoteando
un campo pleno
y
fecundo
de
semillas estremecidas
de ser
encontradas.
Tu
llegada
duró
sólo instantes,
ya no
estoy contigo
y te
extraño tanto
que mi
corazón se estruja,
vibra,
palpita
y se
anega de lágrimas
largas,
interminables,
la
desilusión me colma
y los
pesares
inundan
mi alma
que
confundida
y
estremecida
no
puede comprender
los por qué
de
estos tan sólo instantes
de
felicidad total
y
pródiga.
No
estoy contigo,
no lo
estaré nunca más
en esta
vida del Hoy,
ni del
mañana.
Mi afán
ciego
por
creer
en tus promesas de amor
no me dejaron ver
que
ibas a ser
en mi
camino
sólo
una estrella fugaz.
Bañaste
mi alma
de luz
por un instante
y como
un cometa raudo
y veloz
su
estela
dejó
marcas indelebles
en mi
cuerpo
y en mi
espíritu.
Contigo
sentí el perfume
y la
suavidad
de una
flor recién abierta.
Suave
curva
la
entrega de nosotros
como
pájaros
que en
busca de lo soñado
hacia
todas partes vuelan
ensayando todos los cantos
de las
aves
que toda la Tierra pueblan.
No
estar contigo
es
sentirme
como
colmena vacía,
sin
zumbidos
ni
latidos
ya que mi alma está seca,
es como
hundirme
en un
mar de dolorosas tragedias,
me
hiciste mal,
me
hiciste bajar
a un
abismo
donde
la luz
no
penetra.
No
estar contigo
es
sentirme atrapada
en un
laberinto
de
verdes follajes
donde
los pájaros
no responden
y en un intangible ensueño
lejano
donde
las flores
se
esconden.
Y así
dejaste mi alma triste
y
abatida
viviendo
sólo en
la bruma
donde
mis ilusiones
se
pierden.
Te
pienso
y te
retrato fiel
sobre
el heliotropo
del
crepúsculo
idealizándote
con
ímpetu alado.
Sólo
eres ahora
un triste recuerdo,
un tesoro no conquistado,
un
espejo
donde
no se reflejan
nuestras imágenes.
¡Vete
ya!
¡No regreses!
No me
encontrarás
en la
inmensidad del tiempo,
ya eres
una saeta
que se
perdió
en el
azul cielo.
Para ti
escribí
los versos de amor
que no
llegaron nunca al papel
que los esperaba
con
ansias
entre
el olor de tomillos
y de
madreselvas.
¡Qué
dolor a mi pecho se derramó!
Voy en busca
de la
lluvia que limpia
y
rejuvenece mi alma
e
ilumina mi rostro
con una
sonrisa
para el
nuevo amor
que se
acerca.
Infinita Ingenuidad
Infinita
ingenuidad,
mi alma
está anegada
de
inocencia
en una
poética fe en el mañana
y
aunque el viento me envuelva
en
mantos invisibles,
intangibles,
mi
candorosa esperanza
de
vivir el amor verdadero,
ése,
el
sentido.
Necesito
mañanas
sin
torvas neblinas
del
silencio
estando tú conmigo
como
una sombra
de
mariposas frescas,
tibias,
que
orillaban el vuelo
y yo
confiada hacía
que el
sol enredara
sus
hilos con el viento.
Infinita
ingenuidad,
bendita
eres
porque abres mi alma
al amor sincero.
Sí,
soy
crédula y cándida
porque
feliz,
enamorada
de la vida,
mi alma
canta
y
mientras el río me arrulla
en mis
sueños enamorados
de las sombras frescas
siento
tus pasos
venir a
mí,
tú,
mi
amante fiel.
Infinita
ingenuidad,
bienaventurada seas,
no me
abandones nunca
porque creo
que
cabalgando
en
vientos de perfume y oro
llegas a mí
con tus
caricias suaves
como
pétalos de rosas,
ellas
me atan
a la
sombra de tu fuego
y en la
sal
de tus
palabras.
Allí
entre
tus brazos
enredé
mi alma
para
siempre.
Soy
soñadora,
apasionada
y
acaricio el silencio
de tu
ausencia
porque
desde otra lejanía,
siento el sayal de tus manos
y tus
brazos
como
caricias desbocadas
que en galopes de metal
y oro
llegan
a mi cuerpo nostalgioso,
así
brota mi alma parca,
allí bulle
mi amor
pleno.
Infinita
ingenuidad,
¿a
dónde me conduces?,
¿a qué lugar escondido me llevas?,
siento que candorosa y virgen
me
arrancas en cada brazo
un suspiro
y
desarmas mi alma
en cada
beso.
Todo
está intacto
en tu
inocencia pura,
eres mi
música blanca
que
enciende mi inspiración
y hace
nacer
como
hilos invisibles
mis
poemas de amor,
frases
que encienden
mis limpias noches de ilusión
y de
deseos guardados.
Infinita
ingenuidad,
manso
camino
perfumado
de azahares,
de
lilas
y de
azucenas
donde tu aroma
me
envuelve suavemente
llevándome a altas cimas
de
goces buscados.
Ser
sincera
me
conduce al reflejo
donde se dibuja mi alma.
Allí
donde una imagen más
de las que tienes
me
harán vivir en un rincón
de tu
presente.
Infinita
ingenuidad,
siento
tus alas
y nubes
de música en mis manos,
siento que todo en mí
quiere
volar,
me
llevas en brazos
a un
mundo
que
aturde mis sentidos
y me
ofreces amor,
tu amor.
Comúlgate
conmigo
en mi
pureza
y haz
de mi vida
un
lugar mágico
donde
el amor vibre
y
palpite
como
tierno pájaro
tembloroso,
inocente
y puro.