Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 18 de abril de 2018
Historias de vida
Historias de vida
Historias de vida,
innumerables momentos que no caerán en
el olvido,
instantes de felicidad y amor,
instantes dolorosos, hirientes , que hicieron
sangrar mi corazón.
Debo recordar porque es parte
de mí existir,
debo recordar los momentos
gratos y los momentos críticos de pocas esperanzas.
Debo recordar todo,
absolutamente todo,
porque cada instante es una
experiencia de vida.
La blancura vacía de mi lecho
sin ti,
se puebla de recuerdos no teñidos,
la recorren presagios.
Son rosados de aquel rosado
cuerpo que tú eras y brota,
inmaterial masa de sueños tu
inventada figura hasta que
llegues.
Historias de vida que no se
olvidan,
allí en la oscura noche
cuando el silencio lo permite todo
y parece la vida, el oído en vela
, escucha vaga respiración,
suspiros en eco, sospecho del
estar un cuerpo
al lado que poco a poco
desaparece
en un lapso corto y lastimero.
Historias de vida ardiente,
apasionada, triste,
Doliente, apesadumbrada,
llorosa, pero auténticas.
Vividas con todo el ardor, la
paciencia y los te quiero y no te quiero.
Por eso nuestra vida no
parece vivida, desliz, resbaladora,
ni estelas ni pisadas dejó detrás.
Si quieres recordarlas, no
mires donde se buscan siempre las huellas y el recuerdo.
No te mires el alma, a la
sombra, a los labios.
Mírate bien la palma de la
mano vacía.
Historias de vida, son páginas,
las páginas de colores que cambian
continuamente predomina el blanco y el negro, felicidades y pesadillas, risas y
llantos.
¿Cómo pasan esas páginas de
nuestras vidas?
Ahora, ¿Cuál vendrá la gris, la
azul fuerte, la azul clara? ¿Puedo preguntar lo mismo que preguntaba ayer que
respondió la noche a medias estrellada?
“los
años y la vida,
¡qué diálogo angustiado!”
Mis ansias te esperan
Mis ansias te esperan
Mis ansias te esperan suplicando tu
retorno.
¡Qué triste y desgarradora es la
espera,
esa, la que esta clavada en mi alma
desde que te fuiste amor mío!
No hay dolor más grande y acuciante
cuando abrimos nuestras puertas,
soltamos los cerrojos, los candados,
las rejas
y espero con el corazón sangrante
tu regreso en una nada que es nadie.
Los recuerdos cuajados de risa,
placeres si fin,
lloran lágrimas de soledad por
tiempos que no vuelven.
Sólo quedan nardos empapados en gotas
de rocío.
Y es así, que la existencia mísera,
se embalsama
como de esencia ignota , quemándose
en el fuego
del alma estremecida de dolor y pena
por una espera que es fuego ígneo,
que quema nuestras entrañas.
Mis ansias te esperan con mis
trémulas manos vacías
cual cuencos sin nada, anhelando
verte para que cruces
el umbral de mi vida, ahora infeliz y
triste.
Amorosos recuerdos , tristezas
lejanas , cariñosas memorias,
que vibran cual sones de arpas ,
tristezas profundas,
congojan empapando en lágrimas que en
sollozos estallan.
Esperar, es lo que rompe el corazón
en mil trozos de cristales rotos
y esparcidos por doquier.
la esencia del vivir es no esperar
más .
y en nuestro recóndito lugar con
voces secretas,
nuestro pensamiento real y puro nos
aconseja un terminar ya.
¡Basta de esperar!
La vida nos reclama
que los poemas de amor escondidos
que a hurtadillas salten a las páginas en
blanco,
trayendo a nuestras vidas esperanzas
nuevas
de amores verdaderos y únicos.
¡Vibrad, liras sonoras del espíritu!
¡Álzate inspiración, poeta
canta!
“¡Aléjate,
espera , ya no más angustias ni inquietudes,
sólo la
paz del espíritu debe reinar en nuestra alma!”
Verdades incomprendidas
Verdades incomprendidas
Verdades incomprendidas, palabras no
dichas,
escondidas en nuestros labios,
¿Qué esperan para enfrentar la vida misma?
Es como el viento un fantasma que usa su
perfume
y no se deja ver.
lo escucho cuando me habla sin palabras
ciertas,
me acaricia sin rozarme
y sin labios, me besa.
Verdades incomprendidas,
tan sólo símbolos, señales
de
que no son ciertas
sólo son un espejo en la memoria
del deseo insatisfecho.
Verdades incomprendidas, inútiles,
niegan que nos perdimos entre palabras
entrecortadas, desenlazadas, sin sentido.
Y me pregunto:
¿Dónde estaba yo cuando te fuiste presuroso
detrás de tu próxima aventura?
Tal vez también estaba ausente
o más lejana todavía.
Verdades no compartidas,
cede para que sin urgencia
esculpes en mi cuerpo
el cofre de secretos
que te hará lamentar mi viaje sin retorno
“
te olvidé por estar tan distante,
pregunté
por tu voz,
por
tu nombre,
pero
nadie respondió “