Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 6 de mayo de 2018
Soledad desconsolada
Soledad
desconsolada,
miedo,
temblor en mí, en mi cuerpo,
terror
terrible, inmóvil, está ya cerca,
es
la soledad desconsolada,
pegando
el oído al cielo se la oiría,
en
su gran marcha subceleste,
hollando
nubes.
Ella,
la desmedida, remotísima,
se
acerca aceleradamente,
a
una velocidad de luz de estrella
y
tarda todavía en llegar,
porque
procede de más allá de las constelaciones,
ella
tan vaga e indecisa antes…
tiene
escogido, cuerpo, sitio y hora.
Soy
yo su destinada presa
y
me doy cuenta que a mi lado solo hay,
un
hueco de tu ausencia,
a
ti mi amado ausente,
te
persigo por los más misteriosos recónditos,
donde
te has refugiado después de irte de mi lado.
Soledad
desconsolada,
no
te puedo hallar ni debajo de la piel de mis sentidos.
Tú
te has ido a una tierra burilada,
buscando
a otro amor que te atrape sin que te des cuenta.
¡oh!
mi blando corazón débil, solitario, llora,
para
que llorando mi desvelo vuele lejos
y
te olvide.
¡Todo
que acabado está!
como
un gran mundo a oscuras,
te
marchaste entonces.
¿Dónde
está tu cuerpo ahora,
vacilante,
todo trémulo recordando mis besos?
Sólo
queda la certidumbre de tu ausencia,
sin
labios.
¿y
dónde está ahora la angustia, el tormento,
cielos
negros estrellados que pueden ser,
que
quizás de haber sido tan solo un sueño?
y
en un cándido papel, que su candor se le aumenta,
necesita
el poema de amor,
la
carta suprema, para que del vacío,
se
salve de quedarse por siempre en blanco.
Tú
no eres de nada,
de
querer sin más, nunca supiste que eras un no querer,
pasaban
por ti los sueños sin ver que te traspasaban.
Despechada
Despechada,
quiero dejar de llorar por un amor
Y guardar mi manto de lágrimas en un pañuelo
seco.
Sólo pido unos minutos de paz y tranquilidad,
para poder descansar de aquel,
bello y
maravilloso amor tuyo,
que me está quemado en las entrañas
y malgasta mi alma y mi ternura.
Miedo.
De ti.
Haberte querido fue el más alto riesgo que
viví,
múltiples tú y tu vida,
te tenía ayer que ya lo conozco,
entro por laberintos oscuros,
busco tus manos y no las encuentro.
Despechada,
tu camino, como tu amor ya no se cruzan con el
mío,
no dejaste rastros para mí,
solo recuerdos de tu amor hacia mí
todo se lo llevó el viento y el recuerdo,
del tiempo sólo me quedó el alma rasgada
y el corazón destrozado y sangrando,
los recuerdos con la vida perdida en el horizonte,
te añoraba.
Pero tú eres tu propio más allá,
como la luz y el mudo , días, noches , estío ,
inviernos sucediéndose.
Despechada,
fatalmente, te vas sin dejar de ser tú,
en tu propia mudanza, con la fidelidad constante,
del caminar lejos, bien lejos de mí.
¡si me llamaras, sí, si me llamaras!
lo dejaría todo, todo lo tiraría,
el azul del océano en los mapas,
los
días y sus noches
y hasta un amor.
¡que no eres mi amor!,
¡si me llamaras!
Y aún espero tu voz,
telescopios,
desde la estrella por espejos, por túneles,
Por los años bisiestos,
puedes venir no sé por dónde,
desde el prodigio siempre.
porque si tú me llamaras,
seria desde un milagro incognito,
sin
verlo.
Despechada,
Por despecho finjo el olvidarte,
Por amor te escribo mis poesías que no las
encontrarás
Por despecho mi orgullo hace esconder mi
llanto.
Por amor mi corazón se deshace en lágrimas de
dolor.
Por despecho trato inútilmente de ignorarte,
por amor estás presente aun cuando no estás.
Por despecho te pregunto mil veces,
¿por qué?
Por amor me hago una sola como el silencio.
Por despecho me aíslo en distancia,
por amor, mi amor… llegaré hasta donde estés.
Para olvidarte y decir adiós…
O para recordarte para siempre…
Creeré que todo fue soñado,
que aquello tan de verdad
no tuvo
cuerpo, ni nombre,
que fue una sombra, un sueño más.
Miedo a perderte
Miedo
a perderte
Ahora
que te nombro y te reclamo,
Se
aleja un rudo embarazo de silencios
Entre
tu cuerpo y mi presencia.
No
te vayas, tú eres para mí la vida entera
Recorres
mis sentidos sin orillas.
Miedo
a perderte
Eres
en mi otoño un viento adolescente en primavera
En
la estupre de mis cantos se levanta
Y la
sangre convoca en apetencia.
Te
nombro a cada instante
Y te
invoco con pasión y deseo, no me dejes.
Miedo
a perderte
En
las duros biseles del silencio
El
calor de tus hombros enlazaba
La
cima de los cielos con la tierra.
Crecías
hacia adentro, mi piel con tu belleza
Y al
roce, y al llamado de tus ojos…
Se
alzaba de mí siempre este poema.
Miedo
a perderte
No
me abandones, no te alejes, no te pierdas,
Te
buscaré entre el follaje de tu pecado
Y en
fresco temblor de tu rocío,
Reposaré
la cuidad, cada recóndito lugar secreto,
Explorare
el río e indagaré por el mar, por mi cantado.
Miedo
a perderte
No
te encuentro si me dejas sin el verde levantado
Del
árbol donde pierdo mi albedrío
Ni
en el viento caliente del estío
Ni
en la orilla del mar enamorado.
Miedo
a perderte
Y
así voy por verdes de la tarde perdida
Por
siempre en tu embeleso sin sentir el cercado
De
tus brazos, ni ver tu fuego que en los pueblos arde,
Te
llamo hasta quebrar mi voz, por eso,
Sangra
mi corazón y te derramas alejándote
Sin
sequia con una palabra de amor.
Miedo
a perderte
Si
regresas a mí, amado ausente,
El
sol iluminara nuestro amor,
Y
nuestra sangre con bilirrubina
Combinándose
en el fuego.
Están
fuertes mis manos y pasa un viento dormido
Ramos
verdes que cierran mi sueño
Y
torpe seré por siempre.