Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 6 de julio de 2018
Lejanías
Cabalgando en vientos de perfume y oro consumí tus besos de
mariposas y de miel,
tus lejanas caricias me ataron a la sombra de tu fuego y en la sal
de tus palabras,
hechas de crines doradas e impetuosas, enredé mi alma para siempre,
aunque mi cuerpo no puede ir hacia ti, hasta tengo celos de la lejanía.
No estoy a tu lado pero siento el amor de tus manos y tus brazos.
Acaricio el silencio de tu ausencia, porque desde otra, tu lejana
ausencia siente las caricias,
dislocadas que en galopes de metal y oro llegan a mi cuerpo
nostalgioso.
Aún desde tan lejos añoro en el silencio tu presencia amada y mi
piel añora tus suaves manos,
para cobijo y amparo.
Tengo celos, siento celos, si lo siento, porque no estás a mi lado.
Lejanía, triste palabra no impide que del otro lado del orbe dos
personas se comuniquen a través del éter y se amen.
“Sentí su silencio,
silencio vivo,
bullicioso del papel”
Soledad
Estoy sola bajo la opaca
multitud soterrada.
Todos pasan de prisa a mis
cuatro costados, como un naufraga que desde
la perdida playa llama
en vano.
Estoy, sola, angustia, por
el polvo rencoroso, pisoteada.
Estoy sola, olvidada.
¿ A dónde se alargan las
manos?
¿A quién abrir el corazón
desolado?
Todos llevan las tristezas
de la vida, sin recibir las señales de los astros.
Estoy sola, acosada.
Por los rostros repetidos,
renovados en quienes inultamente busco el rostro,
de un hermano.
¡Ay! si pudiera huir lejos
por el campo.
Y sin relojes echarme
sobre el pasto.
Estoy sola, encerrada,
quisiera correr descalza a las orillas de los ríos
y las manos de los aires
subir en pájaros o en nubes.
Y abrir la ventana a las
golondrinas del aire.
Para entregarles el
secreto de mi alma acongojada,
porque mi alma alucinada
hace lluvia en mis ojos siempre azules,
dulcemente despierta a las
glicinas.
“El
silencio
me trae tus ojos
de perla temblorosa”
Deseo
Por un breve resquicio de
mi frente acongojada, se asoman a mi pecho tus sentidos
y tiemblan las barandas de
mi cuerpo,
al sentir apoyar tan leve
sangre
¡no más llanto!
¡sí, amor, mucho amor
estando contigo!
Tus palabras son poemas de
amor que llegan a mi alma,
conmueven y sensibilizan
mi cuerpo.
Y te desean continuamente.
Y de tu piel sin nube, se
levantan las palabras justas y sinceras,
bajo un sol joven de rosas
amarillas y mi boca en la boca del verano,
se inicio en el secreto de
encontrarte.
La dicha me lleva a
enseñar a tu boca a que me nombres y que lleves tus manos a mi pecho, amor que
desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Pido a la naturaleza y al
mar me den la fuerza necesaria para recuperarme,
de esta amarga e inesperada
decepción de alguien a quien le brinde todo mi amor
y mi generosidad.
“¿Qué
Tejerá tu memoria
madura
de andar
los
tiempos dibujan los caminos?”