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Lejanías


Cabalgando en vientos de perfume y oro consumí tus besos de mariposas y de miel,
tus lejanas caricias me ataron a la sombra de tu fuego y en la sal de tus palabras,
hechas de crines doradas e impetuosas, enredé mi alma para siempre, aunque mi cuerpo no puede ir hacia ti, hasta tengo celos de la lejanía.
No estoy a tu lado pero siento el amor de tus manos y tus brazos.
Acaricio el silencio de tu ausencia, porque desde otra, tu lejana ausencia siente las caricias,
dislocadas que en galopes de metal y oro llegan a mi cuerpo nostalgioso.
Aún desde tan lejos añoro en el silencio tu presencia amada y mi piel añora tus suaves manos,
para cobijo y amparo.
Tengo celos, siento celos, si lo siento, porque no estás a mi lado.
Lejanía, triste palabra no impide que del otro lado del orbe dos personas se comuniquen a través del éter y se amen.

“Sentí su silencio,
silencio vivo,
bullicioso del papel”

Soledad


Estoy sola bajo la opaca multitud soterrada.
Todos pasan de prisa a mis cuatro costados, como un naufraga que desde
la perdida playa llama en  vano.
Estoy, sola, angustia, por el polvo rencoroso, pisoteada.
Estoy sola, olvidada.
¿ A dónde se alargan las manos?
¿A quién abrir el corazón desolado?
Todos llevan las tristezas de la vida, sin recibir las señales de los astros.
Estoy sola, acosada.
Por los rostros repetidos, renovados en quienes inultamente busco el rostro,
de un hermano.
¡Ay! si pudiera huir lejos por el campo.
Y sin relojes echarme sobre el pasto.
Estoy sola, encerrada, quisiera correr descalza a las orillas de los ríos
y las manos de los aires subir en pájaros o en nubes.
Y abrir la ventana a las golondrinas del aire.
Para entregarles el secreto de mi alma acongojada,
porque mi alma alucinada hace lluvia en mis ojos siempre azules,
dulcemente despierta a las glicinas.

“El silencio
 me trae tus ojos
 de perla temblorosa”

Deseo


Por un breve resquicio de mi frente acongojada, se asoman a mi pecho tus sentidos
y tiemblan las barandas de mi cuerpo,
al sentir apoyar tan leve sangre
¡no más llanto!
¡sí, amor, mucho amor estando contigo!
Tus palabras son poemas de amor que llegan a mi alma,
conmueven y sensibilizan mi cuerpo.
Y te desean continuamente.
Y de tu piel sin nube, se levantan las palabras justas y sinceras,
bajo un sol joven de rosas amarillas y mi boca en la boca del verano,
se inicio en el secreto de encontrarte.
La dicha me lleva a enseñar a tu boca a que me nombres y que lleves tus manos a mi pecho, amor que desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
Pido a la naturaleza y al mar me den la fuerza necesaria para recuperarme,
de esta amarga e inesperada decepción de alguien a quien le brinde todo mi amor
y mi generosidad.

“¿Qué Tejerá tu memoria
madura de andar
los tiempos dibujan los caminos?”