Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
jueves, 27 de septiembre de 2018
Susurros
Susurros,
leves,
misteriosos,
acariciantes,
que llegan a lo profundo de mi alma.
¿Qué trasmiten?
¿Por qué aparecieron en mi vida?
Me inspiran ansias de que estén siempre cerca
aunque en mi mundo interior
llegan palabras sin sentido,
sí con sentimientos de amor.
Susurros,
apenas audibles,
sus colores brillantes iluminan mi mente,
los necesito,
son parte de mí,
me estremecen,
me acarician por dentro,
me hacen cosquillas
y mi corazón late más aprisa.
Murmullos sinceros
que inspiran instantes de felicidad,
puros y mágicos,
no existe el tiempo ni la distancia.
Susurros que como bocanadas de aire
diáfano penetran en mi cuerpo,
se traslucen en mi piel,
en mi sonrisa espontánea y única.
Son como gota a gota
que caen bajo un sol radiante
iluminando ampliamente
y con rítmicos latidos mi corazón
de agua y miel.
Musitas a mi oído
como si estuvieras escondido detrás de mí,
entre sombras claras y crepúsculos ardientes.
Susurros encantados como temblores
de alas que me buscan y se posan despacio,
muy despacio en
mi espíritu.
Y entre esos balbuceos de siempre,
en tiempos sorpresivos,
constantes, lentos,
a veces dadores de armonía,
a veces
dispensadores
de amores pero nunca los mismos.
Me hacen estremecer entre músicas
de cascabeles y
cristales como pájaros colgados,
con olores inefables,
frutales,
a uvas cortadas o a café recién molido.
Susurros inquietos,
a veces suaves,
a veces calmos
pero siempre con un mensaje de amor,
como una caricia que me lleva a esperarlos
con ansias de besos,
ternuras.
Rumorean cerca de mí,
me llegan como de lejos,
como viento entre tallos de mimbre
o entre nenúfares flotando en el agua,
me cercan,
me rodean,
bordan en mi interior cuartetas
que sólo yo podré escuchar.
Susurros dulces,
¡no se detengan!
cual extrañas partituras contrapuntean
en mi alma deseos inconfesables,
íntimos,
muy íntimos y río de felicidad
cuando oigo su mágica brisa
en las madrugadas albas de mis despertares
ansiosos de tenerlos cerca de mí.
Son los susurros de amor
que me inspiran a volcar en mi poesía
todo lo que siento siempre,
desde lejos,
siempre desde cerca.
Líricas de respiración
como notas azules en mi corazón,
melodías que resbalan en mi sangre
como visiones de ti que se posan en una mirada fija
en la vida de dos muy nuestra.
Te siento
Te siento cada día rozándome invisible,
sutilmente,
impalpable,
sin tocarme,
te deslizas a mi lado
y aunque sé que siempre te he llevado conmigo,
eres siempre la suave,
dulcemente imposible,
mi lejanía luminosa.
Te siento cada día cantar,
más no sé donde,
eres algo que vive más allá de mi misma
y aunque siempre eres nube
y horizonte lejano mi espíritu
solitario te sueña siempre.
Mi alma te busca tras toda emoción
¡Mi camino está lleno de tu nombre!
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
Te siento llegar,
muy cerca de mí,
trastocas mi mente en un torbellino
y quiero cantar con la voz del alma
el himno del amor eterno,
quiero abrazar con mi cuerpo de luna
el templo de Eros de tu alma tranquila.
Te siento,
quiero sentir tu presencia huidiza,
sumergiéndome en la luz de tus caminos,
volar con el ritmo del viento
hacia las alturas del amor
y entregarme a ti para siempre
en el éxtasis de nuestra unión secreta.
Te siento,
tu suave aliento ya roza mi piel,
presiento tu ser que se acerca
y como todo en mi vida
es un presentimiento.
Soy como hoja media desprendida
que ya la agita sin llegar el viento,
quedo hoja temblorosa y conmovida
al imaginarte cerca de mí.
Te siento,
mi angustia y mi tristeza se han volado lejos,
sólo aparecen chispas,
destellos que calman en fervores
tu presencia cercana en innúmeros espejuelos
que sobre la faz de agua anuncian tu llegada.
Te siento y en una agitación creciente,
un festivo clamor de relumbres,
de fulgores,
proclama que estás
ya conmigo en una paz eterna
de amores y de goces.
Te siento ya y entre luces,
sombras, brisas, vientos,
el cristal es la espuma surtidora c
omo fugitivas centellas
refulgiendo en sus reflejos,
¡Ah tu voz lenta y triste,
ya la presiento a mi lado!
Eres mi sed,
mi ansia sin límite,
eres mi camino ansiado.
Te siento
y vas tiñendo con tu amor mis palabras
porque todo lo ocupas tú
vivamos siguiéndonos uno al otro
como el viento que lleva la hojarasca
y sumerge de besos la distancia.
Vuelo del alma
Vuelo del alma,
frágil y etérea que se eleva vagando
inmersa y callada en el suave viento
dejando que vuele sin contar las horas.
Cómo céfiro suave duerme mi aura nívea
y en la luz del primer día
tanto tiempo esperado y tanto tiempo olvidado
mi alma voló como hálito fresco
entre sueños y risas,
danzando sorprendidas,
trenzando pasos leves.
Vuelo del alma,
en busca de la esperanza,
entre ardores de pasión y abrazos de amor.
La buscan los sauces temblorosos
llorando contra mi piel
y los rizados nenúfares suspiran a mi lado.
Vuelo del alma,
libre y solitaria,
que se va lejos,
muy lejos,
a los confines del mundo
buscando trasmutar la tristeza en felicidad
y encontrar los júbilos del mañana.
Y llegó de pronto entre su vuelo raudo,
un rayo con luz de fronda
que revoloteaba
con su alegría.
Mi alma toda estalló en risas,
tan suaves,
risas tan hermosas de cristales
desgranados que en claros trinos,
trémulos mis besos volando
fueron en la búsqueda del amor sin límites.
Vuelo del alma,
vuela alto,
muy alto,
no te quedes en el medio del camino,
porque allá,
adelante…
¡algo te espera!.
Vuelo del alma,
que me lleva entre fragancias místicas
de sueños a crear versos
que nacen de mis manos
en noches donde dibujaba en el cielo
mis alondras con alas y juegos,
mis ríos con sabor a secretos.
Vuelo del alma,
buscando en calma la luz de tu mirada,
enrejadas sombras en mis noches,
durmiéndose la luna en el silencio
del firmamento azul del recuerdo.
Vuelo del alma que se esconde en el infinito,
se alarga como el mar cuando se esconde,
sin barcas ancladas en ningún puerto
y sin poemas guardados
con desvelos ni extraviados entre letras.
Esas donde encontré
por vez primera nitidez de las auroras,
extasiando la ausencia
para que el olvido no duela.
Vuelo del alma,
ve y busca el libro de añoranzas
y en odas de almanaques despiertos
guarda en el santuario los versos olvidados.