Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 18 de octubre de 2018
Verte nunca más
Verte
nunca más,
ya
no estás más en mi vida,
te
fuiste sin una palabra,
mi
amado ausente.
Ya
no te espero ni un minuto más.
Perfumes,
luces, formas y sonidos,
desentrañados
de su cautiverio,
azuzan
y apaciguan los sentidos en un riesgoso
y
repetido juego.
Detrás
de la espesa niebla del misterio,
huiste
escondido tu figura apagada,
sin una despedida,
te
fuiste a buscar otro amor.
Verte
nunca más,
¡Pobre
mi amado ausente!
te
equivocaste en tu búsqueda,
tu
vida no va hacer la misma,
vas
a sufrir y te arrepentirás.
Pero
todo ya es tarde,
te
quiero lejos de mí.
Deja
mi vida libre,
independiente,
sola.
Mi
cuerpo solitario,
arrastrando
las tinieblas,
que
relámpagos furtivos van cortando,
pero
poco a poco voy subiendo la cuesta,
de
sentirme abandonada
y
me encamino enamorada de la vida,
hacia
un nuevo amor.
Verte
nunca más,
Ya
no puedo encontrarte más,
allí
en esa distancia,
imprecisa,
lejana,
donde tú estás ausente.
En
vano iría en busca tuya,
allí
donde fue mi pensamiento a sorprenderte,
en
tu misterioso lugar donde ahora te encuentras.
Y
ya perdida, ciega, no sabré como alcanzarte,
en
dónde estabas, si con abrir la puerta nada más,
o
si con gritos o si sólo me sentirás,
te
llegará mi ansia en la absoluta espera inmóvil,
inminencia,
gozo, pánico,
sin
otras alas que el silencio.
¡Libre
al fin de hostigamientos, llantos
y
pesares.
Ando
libre sin que las sombras y las piedras,
pesen
sobre la espalda.
Siento
que ángeles de coral vigilan mi seguro cuerpo,
convertido
en puente que al infinito por las olas saltan.
Vientos de ira
Vientos de ira,
Turbulentos, huracanados, terribles,
que derrumban barreras, muros, arboles,
que nos separaban y nosotros elevados por el
aire,
no nos veíamos más.
Se rompió nuestra relación,
que iba a hacer que las almas en un gran,
proyecto iban a ser una y una,
unidas por siempre.
Coronándonos el dolor, nos escoge,
nos declara capaces de crear,
tristeza, desolación, la nada.
Vientos de ira,
el mundo cansado de ver,
que tú
el amor de mi vida se iba lejos,
creo una gran ola gigante
que te aisló de todo más acá
y te llevo más allá,
para evitar que yo sufrirá,
sin el gran amor que nosotros labramos.
¿Oyes la ira desatada, el fervor
envolviéndote?
Y yo inundada con gran pena en un mar,
de lágrimas saladas, te veo irte envuelto,
en cenizas de niebla y lluvia.
Vientos de ira,
¡Lástima de que nuestro amor acabara así!
Como se quedan las rocas indiferentes,
al agua que las rodea,
la luz se va a pagando, y yo huyo
y voy tras ella y me aclaro.
No quiero ser feliz en besos, en los labios,
sin cesar inventores de esplendidos engaños.
No quiero que mi alma sufra por todo esto.
Hay almas torpes como la tuya
y yo ahora me voy retirándome ya de mí,
hacia el azul cielo, al aire, al agua ,
sabias de la naturaleza y
Feliz me siento que abran mi camino,
que cerrados estaban, lo que yo no acerté,
otros me lo acertaron , las aves, las flores,
toda la naturaleza.
Vientos de ira,
Y en la oscura mirada de frondas exuberantes,
tú el inolvidable se va a apagando,
extendiéndose, como semilla en tierra seca.
antes me arrebatabas, llevándome al colmo,
de las ternuras del tacto, ahora no siento
casi nada,
soy feliz
sin estar presa e tus brazos
y siento que la paz me inunda.
huyo, salgo de mí y la dulzura de mi misma,
me envuelve y en el gran aire vacío,
limpio, sé que lo nuestro fue un encuentro
fugaz,
en las luces distantes, azares sin respuesta.
No, ni carnes estrechadas, ni alma juntas,
no más cuerpo, besos sutiles, sin color,
vagando
como sombras a mi alrededor.
Me dijiste adiós
Me
dijiste adiós,
Sin
una lagrima en tus ojos, Ni tristeza en tu corazón,
Me
sentí acongojada, lastimada,
Herida
en lo más profundo de mi alma,
No
pretendí nunca que me amaras por siempre,
Pero
si cuando ya no te animara el sentimieto hacia mi,
Me
lo dijeras sin causarme este profundo dolor.
Me
dijiste adiós
Al
cabo de un segundo después que me dijiste adiós,
Me
estaba muriendo,
Seres
inanimados robaron mi vida,
La
incertidumbre golpeaba en mi pecho,
Al
cabo de un segundo, la fuerza de mi amor hacia ti,
Me
sacudió profundamente y logre el espacio del silencio.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré iniciar el principio de mi vida sin ti a mi lado?
Entre
las leyes de lo negro y blanco,
Entre
el conocimiento que me abarca el próximo instante de la luz,
Del
sí o no, en la circunstancia,
Si
tu adiós escurre mi espíritu en un gélido invierno.
Me
dijiste adiós
Si
al paso encuentro las cadenas,
Desde
mi cierta inocencia envuelta en sangre
Y
telas de arena bajo la gris sabana
De
mi lecho sin ti.
Me
dijiste adiós
¿Cómo
podré andar?
En
esta noche de lastima,
Sacúdete
bajo las sombras de mis manos,
Que
me esculpen entre la humedad y el polvo.
Me
dijiste adiós
Miro
pasar la sombra,
Un
reverso de luz donde nunca he sido nada,
Noches
¡Oh prodigio!
Tus
manos dejan las mías sin prisa pensativas,
Aplacando
alabanzas,
Sin
arpa ni música,
Bajo
esta ceremonia de dolor.
Me
dijiste adiós
Miro
mi vida,
Y me
dejas escribiendo estos versos,
Donde
no vuelvo a reír,
Donde
la roca profundiza en mis raíces,
Silencio,
culpa,
Mis
ojos tristes y este amor que llora a tus pies.