Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
sábado, 17 de noviembre de 2018
Mientras te espero
Mientras
te espero, me dices lo feliz que te sientes
con
esas palabras, pero tù eres para mì
àngel protector,
me
cuidas ,me apoyas en los momentos difíciles de mi vida, eres:
mi
amigo distante,
mi
amigo invisible,
mi
amigo de mis amores,
mi
amigo siempre presente,
mi
amigo amante imaginario la vida
nos reunió por senderos iluminados,
abismos
insondables,
para
unirnos en esa red del mundo
Donde
todos estamos entrelazados.
Y
aquí te espero, el agua modela tus formas
de hombre
esculpido en el andar,
en
el sufrir de las distancias.
Y en
el querer de los recuerdos.
Añoro en el silencio tus palabras que como
monosílabas,
caen en mi alma con un te quiero fugaz y una semisonrisa
de
tus labios creada por mis fantasìas.
Mi
deseo tiembla, tu piel brota entre mis
dedos
antes
que la realidad llegue a mis manos
has
borrado el sueño de tu lejanía,
mis
delirios,
mi
ilusión,
mi incertidumbre.
Realidad
que devoras en las luces y las sombras,
la
rueda de mi existencia cotidiana esperando un mensaje tuyo,
breve,
sincero, pleno de amor.
En
instantes breves siento que me abrazas,
pero
me digo es simplemente su silencio
que
abarca todo mi cuerpo y mi alma.
Mis
labios esperan ansiosos tus besos apasionados y deseosos
y sòlo
me imagino ese momento que nunca llegarà.
Mi
cuerpo te desea, te necesita.
Mi
placer màs grande sería estar contigo,
abrigada, enlazada
entre
tus brazos viriles y fuertes.
A
veces también tus manos como de papel acarician mi pelo o mi cuerpo enardecido
por tì.
Te
siento entre mis brazos y mis piernas haciendo de mi cuerpo un pequeño ovillo
de amor.
Te
amo en la espera y amo esa espera porque se come el tiempo.
Letargo
impreciso que arrastra en sus alas, minutos y tormentas para acercar a mis
caricias el beso de tu piel.
“Esperàndote
me desarmo
como nube
deshilachada en penas”
Cuando me fui
Cuando me fui, sin darme
cuenta
despacio, muy despacio,
me iba por un caminito de
piedras
con árboles sin hojas a su
costado.
Yo iba hacia el nunca jamás,
plácidamente, sola, pero con
serenidad en mi espíritu.
¿Por qué me iba?
¿Cuál era la forma de
regresar?
Iba hacia la muerte,
sin saberlo, sin temor, con
fé,
pero algo me hizo regresar.
¿Por qué?
¿Qué debía hacer yo en esta
vida presente?
No lo sabía, pero de pronto
regresé
con un súbito estremecimiento,
con mucho amor a la vida
que me llamaba para que yo empezara
a escribir mis poemas de amor,
éstos que escribo sin cesar,
que me estrujan el alma,
que necesitan volcarse en
hojas apergaminadas, en blanco,
que las espera ansiosas
como un amate deseoso de
placer y gozo.
Y desde lo profunde a donde
me dirigía
me encontré en el cenit,
con mi inocente cuerpo
voltario,
ingrávido, juglar,
interminable juglería, casi
sin volar
toqué tierra nuevamente,
liberta de las leyes del
contacto del irme y no volver más.
Pues, estoy aquí, feliz
nuevamente entre
monosílabos, frases,
metáforas, sinónimos, poemas.
Mi cuerpo volvió,
puso al sumo mediodía
equidistante de los dos
crepúsculos.
Y nace nuevo alfabeto, se
hace y se deshace
y comienzo a escribir
rapidísimas palabras de amor,
unas sensuales, otras
románticas,
pero todas de amor a la vida.
Y tiendo versos como un
trapecista a otro,
como elásticos firmes que se
pierden
en volantes que se van por el
mundo.
Me fui sin darme cuenta, sin
prisa ,
me escapé de esta vida
con el primer rugido de una
supuesta tempestad
que llevaba dentro .
Ahora estoy en paz,
volví como un milagro de luz
para esperarte sin tiempo
a ti mi amado el distante,
el que desea mi piel para
danzar
encendiendo nuestro propio
laberinto
¡Qué gozo!, ¡Qué alegría!
De regreso traigo conmigo tu
aroma
que me alivia la imagen de tu cuerpo
luchando contra el mío,
en una lucha plena de amor
y tus manos le enseñan a las mías
la destreza de las tuyas.
Y al regresar descubrí
el secreto que se me negaba
revelar.
Me basto ir más allá de mis
tibios pasadizos,
trepar a la cima más alta del
deseo
y enseñarme ese punto
milagroso y esquivo que esperaba por ti.
“¿Por
qué esa sensación
de
haberme ido de esta vida
me
persiguen sueños
y
me hace vivir
confundida
y suplicante?”
Hasta el final te quiero
Te quiero, sí te quiero, por ser leal, por ser
sincero,
ser como ere, especial y único.
El silencio me trae tus ojos de perlas
temblorosas
en oleadas de viento y humo,
con la esperanza de que ya vienes.
Pero, no vienes,
dejas tu perfume detrás de ti.
Te quiero por tu sonrisa.
Por tu humor ácido, anecdótico,
y a veces un poco burlón,
pero aún así te quiero.
Pienso en tu sonrisa
y tu sonrisa está conmigo
y está clavada en mis ojos
desde esta lejanía tan distante.
te quiero por saber comprender.
Te quiero por escuchar
te quiero por tu grandeza desinteresada
te quiero tal cual eres.
No quiero ver la soledad
de saberte tan lejos,
de no escuchar tu voz vibrante y cálida.
Te quiero por tus ocultos besos furtivos,
por tus palabras de amor que jamás escuchare.
La niebla torva del silencio
ahoga tu luz ausente
de mi cuerpo ávido de ti.
Te quiero porque existes,
porque eres como la sal
traída por el viento
Que pega y se va.
Te quiero porque estás en mí.
Enlazada tu alma en la mía
como una sombra de mariposas frescas
como una ciega luz de sombra furtiva.
Es mi camino hacia una libertad madura
con sabor a frescura en este deshojado otoño
de mi vida.
Te quiero y siempre te querré.
“Allá
voy con mis delirios
A
saborear la paz de tu amor”