Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 8 de diciembre de 2018
Vuelo del alma
Vuelo del alma,
frágil y etérea que se eleva vagando
inmersa y callada en el suave viento
dejando que vuele sin contar las horas.
Cómo céfiro suave duerme mi aura nívea
y en la luz del primer día
tanto tiempo esperado y tanto tiempo olvidado
mi alma voló como hálito fresco
entre sueños y risas,
danzando sorprendidas,
trenzando pasos leves.
Vuelo del alma,
en busca de la esperanza,
entre ardores de pasión y abrazos de amor.
La buscan los sauces temblorosos
llorando contra mi piel
y los rizados nenúfares suspiran a mi lado.
Vuelo del alma,
libre y solitaria,
que se va lejos,
muy lejos,
a los confines del mundo
buscando trasmutar la tristeza en felicidad
y encontrar los júbilos del mañana.
Y llegó de pronto entre su vuelo raudo,
un rayo con luz de fronda
que revoloteaba
con su alegría.
Mi alma toda estalló en risas,
tan suaves,
risas tan hermosas de cristales
desgranados que en claros trinos,
trémulos mis besos volando
fueron en la búsqueda del amor sin límites.
Vuelo del alma,
vuela alto,
muy alto,
no te quedes en el medio del camino,
porque allá,
adelante…
¡algo te espera!.
Vuelo del alma,
que me lleva entre fragancias místicas
de sueños a crear versos
que nacen de mis manos
en noches donde dibujaba en el cielo
mis alondras con alas y juegos,
mis ríos con sabor a secretos.
Vuelo del alma,
buscando en calma la luz de tu mirada,
enrejadas sombras en mis noches,
durmiéndose la luna en el silencio
del firmamento azul del recuerdo.
Vuelo del alma que se esconde en el infinito,
se alarga como el mar cuando se esconde,
sin barcas ancladas en ningún puerto
y sin poemas guardados
con desvelos ni extraviados entre letras.
Esas donde encontré
por vez primera nitidez de las auroras,
extasiando la ausencia
para que el olvido no duela.
Vuelo del alma,
ve y busca el libro de añoranzas
y en odas de almanaques despiertos
guarda en el santuario los versos olvidados.
El aquí y el ahora
El aquí y el ahora,
¡qué gran y sencillo milagro
vivir en el hoy!.
Mis suspiros se detienen pensando
en ti,
ya no existen noches en soledad,
tu voz me llega,
sin cuerpo,
leve, dulce,
con ternura incontenible
porque tu voz crea tu cuerpo.
El aquí y el ahora es nuestro,
los labios y los brazos se buscan
y por tu voz grave y sonora
se hace la luz al oírla en este
ámbito
en que mis ojos no te ven
y nuestras voces se besan.
Somos dos enamorados
que no tenemos más días
ni más noches
que nuestras voces estrelladas,
nuestras cartas de amor
que como soles cruzan el espacio.
El aquí y el ahora
nos lleva a entendernos
con nuestras diferencias
entre tú y yo
que llaman a nuestro amor a la
alerta,
a probar que existe
y que es verdadero.
En el espacio que nos separa,
laten ávidas y puras
las victorias de amor futuras,
esperando el cuándo…
de este amor que lucha por
sobrevivir
sobre triunfos floridos
en besos de la nada.
Y atravesamos minas oscuras,
tempestades amantes,
fúlgidos resplandores,
cálidos pensamientos.
El aquí y el ahora hace que
delicadas,
ardientes,
nuestras almas se busquen
por un camino
donde no hay despedidas y al
final,
el hallazgo tan deseado,
el contacto,
la nueva separación vencida,
la unión pura brotando intacta en
el hoy.
Ya el viento aprendió tu nombre
y te llama como un triste eco que
se pierde
y rebota entre la montaña.
En el aquí y el ahora,
ven a mi,
que aún no he aprendido como se
vive
sin que estés aquí.
Entre las flores rojas del
framboyán,
nuestros labios se encontrarán
entre las sombras de nuestras
pupilas graves
y mis suspiros de amor y seremos
dos,
amándose con ansias de vivir.
El aquí y el ahora me llevó hacia
ti
y el viento dejó de pesar,
el agua es dulce,
sabe a vida,
mis días ya no son lluviosos,
no soy ya un pedacito de espejo
porque reflejo tu imagen
y la siento mía.
Aquí y ahora,
en el infinito espacio que
llamamos tiempo,
tú llenas el hueco triste de mi
existencia
que ahora se ha colmado de risas
y cantos.
Ser
Ser
para ti lo anhelado,
lo
esperado,
el
amparo en tus momentos de tristezas,
la paz
en el umbral de tu vida.
Ser
fiel reflejo en la claridad
del
alto espejo donde nos miremos juntos,
llenando
tus ojos con el cielo infinito
del
sentir el mutuo amor
que
siembra en nuestros corazones
llamas
de rosas entregadas al viento.
Ser
tuya,
toda
tuya,
entregarme
en tus brazos cálidos,
perfumados
de espigas
y que
tus manos me guíen
a las
cumbres del lucero.
Ser el
reflejo de tu sonrisa,
flotando
en el devenir continuo de la vida,
tu paz
de intactos cristales
liberados
de ruidos y de sombras.
¡Ah!
¡Si
pudiera ser el manantial de tu dicha,
que
suavemente mane
para
sentirme amada y protegida!
Ser tu
espera y tu cercanía
para
que mis palabras
te
lleven a mi silencio
y entre
suspiros entrecortados
hacerte
sentir el amor que me inspiras.
Ser en
ti todo sentido,
todo un
pensar
y
grabarme en tu mente,
estar
en tu corazón,
en cada
latido y convertirme en tu presente.
Quiero
ser parte de ti
en todo
momento,
dejando
tus espacios libres
pero sí
podernos fundir en un mismo fuego,
ser un
solo cuerpo
en una
misma esencia.
Ser en
tu vida
algo
más que un instante,
algo
más que una sombra
y algo
más que un afán,
sí ser
en ti mismo
una
huella imborrable,
un
recuerdo constante
y una
sola verdad.
Ser en
tu vida
una
pena de ausencia
y un
dolor de distancia,
algo
más que una imagen
y algo
más que el ensueño
que
venciendo caminos llega,
pasa y
se va…
Ser en
tus labios la risa,
ser el
fin y principio,
la
tiniebla y la luz,
la
tierra y el cielo.