Tú
eres mi paz,
Mi
inolvidable amor único y verdadero,
que
sabes distinguir entre la alborada y la penumbra.
Tú
no piensas en ti mismo,
no
pierdes todo en el desvarió y egoísmo.
Yergues
tu alma siempre para ascender,
das
paz al alma mía que es tuya por siempre.
Paz
y sosiego brindas en todas tus palabras y acciones.
Tú
quieres que nos miremos en el espejo,
para
que nos veamos más cercano,
en
otra dimensión
Y
entonces nos acariciaremos como si fuéramos a desdoblarnos.
Tú
quieres entrar en el sueño del espejo,
para
llevarme contigo a tus brazos.
Eres
memorioso,
seductor
con las palabras,
juguetón,
risueño,
alegre
Y
das paz por donde vas en cualquier camino de la vida.
Te
buscare siempre,
por
tu voz,
por
tu nombre
Y
para quedar esperándote,
desenredare
a tiempo los hilos que nos separan.
Mientras
tejo la urdimbre de mis días,
resisto
todas las horas necesarias,
para
esperarte al umbral de mi puerta.
Tu
eres mi paz,
protección,
mi
sosiego,
deshaces
mis ansias con tezon y ternura,
para
llegar a estar juntos,
como
flotando en una nube al horizonte cercano.
Cerraremos
la puerta de nuestro espíritu
Y la
palabra en la boca en silencio,
nos dirá
cuanto nos amamos
Y
nuestros abrazos abiertos nos acogerá tiernamente.
Eres
un hombre de paz,
que
un día en el calor del otoño te deslumbrastes,
En
un bosque de abedules y robles
Y
los elegiste de paisaje,
para
estar siempre juntos en silencio y en paz.
“te evoco en cada despedida
Porque en mi sigue vibrando,
Las cuerdas que afino en mi cuerpo tu
volcán”
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