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miércoles, 7 de agosto de 2019

Desarraigada


Desarraigada,
su significado profundo y hondo
 hiere y lastima el alma,
 trastorna mi mundo interior,
confunde mis amores
en desamores.

¿Por qué me siento apartada,
alejada
del mundo que me rodea?

Soy una emigrante itinerante,
mi lar está fuera del real,
 mi imaginación me transporta
a un mundo
donde vivo dando amor,
 traspasando barreras,
cadenas,
prejuicios,
 críticas,
¿cómo no sentirme perturbada
al vivir desconectada,
descuajada
de la rama alta del ciprés
 verde y frondoso,
cima en la que creí vivir,
 levantando vuelos cortos
 y veloces
para regresar
al lugar que creí era amada?

La vida tiende sus redes
y en un instante
me siento dañada
pero, ¡ya no más!
No pueden arrancarme de la luz
que me conduce a un orbe nuevo
y maravilloso,
desprendiéndome de lo que el amor
 me hace escribir,
inundar páginas en blanco
 que me buscan desesperadamente
con ansias de volcar en ellas
mis inquietudes,
 mis sentimientos,
mis deseos de escaparme
a otro lugar distante
y vacío
 donde encuentre la paz ansiada
en mis ideas locas
de estar enamorada de la vida.

Desarraigada,
 desterrada de este mundo real
para  poder irme
al mundo mágico,
puro y límpido
donde nacen mis prosas poéticas vírgenes,
 sin causas ni porqués.

Desarraigada,
 me voy,
no tengo tiempo de volver a empezar,
de regresar a ese pasado
cercano y lejano a la vez,
 debo volver al hoy,
plenamente,
entre cielos azules
 y nubes de algodón,
entre desprecios de lejanías,
mares transparentes,
 turbulentos y calmos,
entre rojizas puestas de sol
en el horizonte lejano,
donde las nubes danzan
 a su alrededor,
en silencios y vientos calmos.

Desarraigada,
 ¿por qué ocurrió?
No lo sé,
son diferencias de vida,
de sentir el amor y de ser amados,
como ídolos de mármol,
duros,
impenetrables,
rígidos
y no con el corazón abierto
para dar lo mejor de mí,
de sentir cálidos sentimientos
y brisas frescas
y limpias en mi mente.

Ya me desprendí
de todo el manto de llanto,
ahora sólo correré tras la música,
las risas,
 las bellezas del verde bosque,
 el azul del mar
y los corazones tibios y verdaderos
que se me acercan
 y me acarician
con sus miradas dulces
y palabras tiernas
 buscando en mí
 el amor que aflora
sin saber por qué.

La pesadumbre se fue lejos,
no quiero pensar en los recuerdos
que me hicieron mal,
 busco la luz,
 quiero sentirme envuelta
en ese capullo que me protege
entre palabras de amor
 en mi ser entero
y que la alegría me invada entera,
 no sintiéndome desolada
y triste,
 si no plena de amor
para dar a raudales
por el mundo que me rodea
y lo quiere recibir.

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