Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 27 de enero de 2019
Despertara tu lado
Despertara tu lado,
¡qué alegría,
qué placer,
que gozo sin fin!
Sentir tu respiración a mi lado,
tus brazos rodeando mi cintura
y en mi duermevela matinal todo es armonía.
Soy un cuerpo y un alma feliz,
tu estás a mi lado,
tu ternura me inunda el corazón
y al darme vuelta siento en tu pecho
el latir de la emoción de tu corazón feliz.
Despertar a tu lado, siempre lo anhele
y por fin llegó el instante de gozar a pleno.
Es tan sólo un momento de felicidad.
¡Que hermoso es!
Siento latir tus venas estremeciéndose a mi lado.
Mis lágrimas de felicidad corren
y la noche es extensa en esos momentos especiales
de un placer inesperado.
Despertar a tu lado, es el Paraíso,
sentir tu piel en contacto con la mía,
tus besos ardientes dan fuego y pasión,
Queman como un volcán ardiente tus caricias que dejan huellas sobre mi.
En el espejo hallarás la memoria que dejaron tus manos
y las mías cuando estuvieron en tu piel.
Iluminas mi lado oscuro de mi alma.
Entre colores y hojas los dos nos desnudamos de ropas y pudor.
Aquí estoy cabalgando el recuerdo de la noche contigo,
supe que vendrías apresuradamente a compensar el tiempo que perdimos en romances ajenos.
Por eso a tu llegada para tus manos ávida yo tuve el cuerpo abierto.
Otro viento aviva la misma llama
que hoy es canto que arde en la sustancia misma del poema.
Cuerpos alucinados que nos unen a pleno,
nuestras manos son instrumentos de pasión
que palpitan juntas en un cielo que estremece el deseo con promesas de canto.
¡qué alegría,
qué placer,
que gozo sin fin!
Sentir tu respiración a mi lado,
tus brazos rodeando mi cintura
y en mi duermevela matinal todo es armonía.
Soy un cuerpo y un alma feliz,
tu estás a mi lado,
tu ternura me inunda el corazón
y al darme vuelta siento en tu pecho
el latir de la emoción de tu corazón feliz.
Despertar a tu lado, siempre lo anhele
y por fin llegó el instante de gozar a pleno.
Es tan sólo un momento de felicidad.
¡Que hermoso es!
Siento latir tus venas estremeciéndose a mi lado.
Mis lágrimas de felicidad corren
y la noche es extensa en esos momentos especiales
de un placer inesperado.
Despertar a tu lado, es el Paraíso,
sentir tu piel en contacto con la mía,
tus besos ardientes dan fuego y pasión,
Queman como un volcán ardiente tus caricias que dejan huellas sobre mi.
En el espejo hallarás la memoria que dejaron tus manos
y las mías cuando estuvieron en tu piel.
Iluminas mi lado oscuro de mi alma.
Entre colores y hojas los dos nos desnudamos de ropas y pudor.
Aquí estoy cabalgando el recuerdo de la noche contigo,
supe que vendrías apresuradamente a compensar el tiempo que perdimos en romances ajenos.
Por eso a tu llegada para tus manos ávida yo tuve el cuerpo abierto.
Otro viento aviva la misma llama
que hoy es canto que arde en la sustancia misma del poema.
Cuerpos alucinados que nos unen a pleno,
nuestras manos son instrumentos de pasión
que palpitan juntas en un cielo que estremece el deseo con promesas de canto.
"Para ti la parábolas
nocturna
de daño venusino
para salir de la noche
hacia la transparencia
vespertina"
Acercando lejanías
Acercando lejanías cabalgo en vientos
de perfume y oro.
Consumí tus besos de miel y de mariposa.
Tus caricias me ataron
a la sombra de tu fuego
y en la sal de tus palabras
hechas de crines doradas e impetuosas
enredé mi alma para siempre
aunque mi cuerpo tuvo que partir.
Acercando lejanías,
siento el sayal de tus manos y tus brazos.
La niña de la piel de nácar
en su otoño de cristal
acaricia el silencio de tu ausencia,
porque desde otra,
su lejana ausencia,
siente las caricias desbocadas
que en galopes de metal y oro
llegan a su cuerpo nostalgioso y triste .
acercando lejanías,
con mi alma cargada de paz y amor,
me voy yendo a ese otro mundo,
donde no te volveré a encontrar.
Soy como el viento,
durante una tempestad que se aproxima,
tus evasivas palabras
a mi pecho apasionado y sufriente llegan
y deambulo perdida en la noche
sin ti a mi lado, te amo,
mi lejano ausente.
“Cuando el placer
me devoraba
un amor me engañó
y me dejó sola y vencida
y me transformé en un ser indiferente y solo”
El aroma de tu piel
El aroma de tu piel recorre mi cuerpo en oscilaciones ondulantes
dejando en mi cuerpo tu perfume eterno del amor.
En el ayer y en el Hoy siento que me buscas con una luz de canto suave
y melodioso en una
escala de penumbras con una música en el aire, un murmullo apenas que
sonroja mi alma.
El aroma de tu piel me ha impregnado toda, siento el latir de tu
ausencia, tu voz sin sílabas
de otra voz lejana.
Te quiero cerca de mío,
mis puertas están abiertas para ti,
quiero tu rostro vuelto hacia mí,
en una escena más de nuestra vida.
Es mi sueño tenerte entre mis brazos tejiendo la trama de lo íntimo con
una aguja de cristal.
No quiero que el tiempo, araña voraz, desteje con saña lo por mí que he
bordado en tí con una
aguja de coral, ni que el sueño, inasible colibrí, se me vuele de las
manos alejándome de tí.
El aroma de tu piel ya no se diluirá más en la distancia, por el
contrario, me envuelve más y más, como remolino, donde confluyen todos mis
raudales, unos arrastran tiernos recentales,
otros se encrespan con furor felino.
Madrigales de amor nutren el confundido torbellino.
Incuba el pecho una avidez de trino, se alzan hondos relinchos
genitales.
Vendrás hacia mí buscándome infatigablemente desde el fondo de mi espejo
claro
donde mi eterno catalejo te pierde,
te encuentre, te construye, te reitera.
Quiero contigo vivir mi libre albedrío, no ser tu prisionera ni tu esclava,
sí quiero ser tu amante en instantes inolvidables y eternos.
El aroma de tu piel como respuesta a mi mudo ruego de mi ansiedad,
de esplendorosa inquieta escala,
el parapeto altivo de mi cuerpo y tu sudor viril y tu sosiego,
hacen despuntar , inédito, el temblor del fuego que enciendes en cada
latido de mi piel desnuda y cálida.
Necesito el dibujo de tus labios prietos en una madura respuesta a mi
mudo ruego de ansiedad de tenerte conmigo
“El
gozo de ser amado
Es
la impoluta confidencia
de
dos almas que han hallado
la
voz silenciosa del encuentro”