Páginas

¿Te encontraré algún día?


¿Te encontraré algún día?
yo estaba detenida en el grave concierto del otoño,
escuchando  como los violines agitaban un mar de hojas
y tú llegaste desde tu lejanía,
de tu horizonte grave como un ceño fruncido
y con una  leve sonrisa disipaste para siempre
las neblinas que envolvían tristemente mi alma desolada.
Mi corazón descansa ahora
en la rama breve de tu pecho
y aunque muera, sé que vivo  en los lirios futuros de tu cuerpos .
¿Te encontrare algún día?
no importa, si me sucede
ya estoy entre tus brazos estremecida
en esta cercana lejanía.
En el rojo silencio
De tus ríos interiores bien oculta
Duerme la esencia  de tu ser
que adivino en la fugaz luz de tus ojos
que me buscan desde la distancia.
Ha de estallar mañana  este amor mío
oculto retenido en pimpollo donde mi alma,
cercada de tinieblas,
al infinito se alarga.
¿Te encontraré algún día?
Quien lo sabe,
te  buscaré  entre el follaje  de tu prado
y en el fresco temblor  de su rocío ,
repasaré  ciudades ,explorare  ríos
e indagaré  por el mar mi cantado.
Tú no estás en el verde levantado  del  árbol
Donde perdí mi virginidad y mi albedrío,
ni en el viento caliente  del estío
ni en la orilla del mar  embravecido.
¿Dónde  estás?
en mi alma muy dentro,
donde nadie nos toca
donde estamos siempre juntos.   

                                           “Te buscaré siempre
                                             ya que perdida en tu embeleso
                                             te llamo hasta quebrar mi voz,
                                             por eso sangra mi corazón y me  
                                             derramo”

Siento que estoy sola


Terriblemente sola en un lugar extraño, misterioso,
silencioso y la oscuridad me envuelve poco a poco.
Estoy triste, la tristeza me hace temblar toda, mi cuerpo trémulo y diáfono se va por camino un camino sin fronteras, a la nada.
No soy nadie, estoy sola, me dejó el amor inventado, el amor que no existía, el amor totalmente desconocido.
Siento que estoy sola, sin él no soy nada, ni un pedacito de cuerpo, ni un pedacito de alma.
Desaparecí en la niebla envolvente que me oculto tras un velo de gasa sutil y negro.
Sin él no puedo vivir, era mi alegría, mis tonteras, mis confidencias, mis secretos, ahora no soy nada, me falta todo.
Por favor, te esperare siempre, en algún instante de tu vida te acordaras de mí y pensaras en una mujer poeta, muy pero muy pero muy loca, que te deseaba con tinta el alma y su cuerpo clamaba por ti.
Sí era una de tus enamoradas te dije que no lo era, no era cierto, te amé y te amo con mi cuerpo deseoso de ti y mi alma clama por ti.
¡Ven a mí por un instante tan sólo!
¡Ven, acógeme en tus brazos como a una luciérnaga fugaz que llega y se va!

                                                                                                              “la vida es breve
                                                                                                              el amor lo es más aún
                                                                                                              pero la tristeza perdura
                                                                                                              siempre en todo el existir”

Necesito saber


Necesito saber de ti,
¿cómo me encontraste?
¿quién eres?
¿por qué me llamas mi reina y no sabes quién soy?
Necesito saber si existes,
si estas en esta orbe tan desquiciada y caótica,
¿Por qué quieres compartir tu vida
con alguien que es tan sólo una mujer poeta
que escribe palabras sagradas de amor,
pero tan sólo compartidas con los seres susceptibles
a los pensamientos que fluyen si cesar en mi mente?.
Tú, el desconocido, el fugaz, el pensado,
el que siempre aparece de improviso en mi mundo virtual.
¿Qué buscas?
Sólo puedo darte mis frases, mis poemas,
es el único patrimonio que tengo.
La vida en sus giros impetuosos,
en sus redes cíclicas unen seres de todo el orbe
sin saber la causa y la consecuencia.
No quiero que me hieras, ni me lastimes,
el dolor es santo cuando el alma llora
y mis lágrimas déjalas en el manto de mi pecho puro y casto.
La esencia de la vida no es reír en la aurora
es fuente sonora de penas, alegrías y amores.
No desates en mí el dolor bravío que él despertaría en mi conciencia lo límpido de mi valer.
Mi desconocido esta es una carta de estrofas sentidas,
déjame, no me busques más, necesito compilar mis versos para reunirlos y escribir en paz mis poemas de amor.
No me busques más,
no me atosigues,
déjame ser libre como pájaro andariego,
soy una pasajera de la vida,
libre y sin trabas en mi corazón ni en mi alma.
¿Qué pueden hacer en las fragosas tempestades del mundo
mis versos mariposas que al fin vuelan?
Deja que lleve todas mis ilusiones volando por las nubes
con mis cánticos alicaídos y mis versos elevados,
que los quiero por ingenuos,
pienso que vuelan,
sólo porque mi frente roza las alas de las gaviotas libres.
Los quiero por audaces.
Yo sé que en sus anhelos hay horizontes
para los mundos y los cielos.
¡Desaparece ya!
¡No te quiero en mi vida!

“Así si ha de caer en pleno vuelo
verán caer mi corazón gigante.
iluminando la amplitud del cielo
ebrio de luz como una estrella errante”