Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 12 de marzo de 2019
Bien lejos
Bien lejos,
desde la distancia imprevisible,
te invoco, a ti,
señor de mis amores
y entre sílabas deslumbrantes
quizás te diga:
¡Ven a mí!
¡Acércate!.
Bien lejos,
por el aire,
sin volar,
sin tocar tierra,
mi vida está suspendida
sin tiempos puros,
equidistante de los dos
crepúsculos,
solamente por buscarte a ti.
Tiempos de gozos ya idos,
horas limpias,
esperando nuevos alfabetos
que se hacen y deshacen
en rapidísimas palabras
como versos tendidos en el cielo.
Bien lejos,
los caminos pueden recorrerse,
sin dar más que un paso,
un paso que se convierte en el
deseo,
en la necesidad de estar con el
ser amado.
Amor lejano,
lejos como una estrella,
tú mi amado te encuentras de mí.
Y aunque no pueda verte
por la distancia mi amor
se expande por toda la tierra
y toda ansia se calma
tan sólo en escribir versos para
ti.
Bien lejos,
distingo los destellos
de tus besos apasionados,
son relumbres,
claridades,
alejándose,
acercándose y en delirantes
titubeos
los siento cerca,
cerca de mí,
a la sangre de mis venas
que van en busca de su centro,
mi corazón enamorado.
Bien lejos,
vienes y vas
y tu canto vive dentro de mí,
alma arriba,
alma abajo,
cantando y recantando.
En la lejanía,
cuando se va tu sol cantas
estrellas,
se va estrellando el alma,
con los ojos cerrados,
de luceros,
en tu cantar nocturno,
me brisas y él me entrega
desde la distancia al mismo río
de tu eterno cántico.
Vienes y vas desde bien lejos,
desde el humo a la nada,
a través de los poemas.
¡Cuántas más luces hay,
más dudas tiemblan y vibran
de pena mi alma toda!
Delicadas,
ardientes,
nuestras almas se buscan
por nuestro diferir,
como por un camino
donde no hay despedidas.
Y al final,
el hallazgo,
el contacto del uno con el otro,
la nueva separación vencida,
la unión pura,
brotando de la lejanía.
Y mirándonos en el triunfo
como de un agua quieta,
tú y yo,
otra vez sólo veremos un rostro.
La noche no es más solitaria,
ni serenamente triste,
sin manto de tinieblas,
nos encontramos desde lejos,
bien lejos,
para encender la pasión
que no estaba dormida.
Decepción
Decepción, de un instante al otro
alguien se alejo de mí,
sin una palabra de disculpa, de
consuelo, sin mediar ninguna compasión.
No debo detener mas deseos de
esperanza de encontrar en la vida,
la bondad, el desinterés, la
solidaridad.
¿Es que acaso en el mundo lo único
que prevalece es la vanidad,
la envidia, la envidia precoz, la
maldad, el engaño?
Veo a las gentes veloces, con prisa,
risa, menudencia sin fin, consumiendo sin parar,
a pleno goce, en luz de ellos, la que
va a hacer mía en cuanto alguien diga allí:
“ya es de noche”.
La noche donde estoy yo ahora, tan
dormida y tan sin sol, en esa noche y
luna del dormir que pienso en el otro
lado donde hay luz que yo no veo.
“Naranjal en
flor
un azahar me
bautiza
purificación”
Nardo
Amor mío, desde las colinas del
nardo,
irradias el fulgor que seca las
fuentes del llanto,
en lo peor te recuerdo y amorosa
exalto.
Mientras en la tarde te inclinas con trenzadas
espigas,
en tus potentes manos.
Como el nardo juvenil gurdas en las
entrañas las lágrimas
y la receta lumbre que hacia el
solitario baldío,
de mi pecho cansado lleva las
blancuras del astro.
No importa que te alejas por mares o
el tiempo te aparte.
Por sobre la verde muralla el agua
rencorosa y
la cárcel cruel de los años, fidelísimo
y amante nardo.
A dar los carismas divinos de la luz
y del canto.
Que virtud, que fuerza, que pasión,
como puedes lograr,
que el nardo florezca.
Transformas y elevas mi ser al
infinito, puedo sentirte mío,
dueña de tu ser, hacerte estremecer
de pasión.
Cuándo mis manos, boca, mi ser todo,
es poco para darte todo lo que deseo,
envuelta entre los nardos.
“Siempre
necesitaremos
poetas que nos hagan despertar,
sentir y amar
por el milagro de la poesía”