Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
Páginas
▼
sábado, 23 de marzo de 2019
Un poema sin final
Un poema sin final,
sí un comienzo pleno,
augusto,
soberano,
un himno total al amor.
Surgen mágicos alfabetos
en hojas sin tacha,
vírgenes,
puras,
esperaban los monosílabos brillantes,
rasgos de cristal, puntas de agua.
Un poema sin final,
que dejó frases de verdades nobles,
cláusulas marmóreas,
casi totalmente blancas
que lentas pasan al papel.
Sin una gran retórica,
humildes, con pausas,
sin notas especiales,
el vapor del amor
hace componer odas lejanas
como las frases dulces
de celestes temas del eterno amor.
Un poema sin final,
con una escritura extraña,
la que llega y ya se fue,
la indescifrable,
la rápida,
la que con plumas veloces
sobre otras precipitadas
borran apenas las escribo.
Parecen escritas por otras alas,
las invisibles,
las misteriosas,
esbozadas a la ligera
pero con deseos e ímpetus
de ser leídas.
Pluma tras pluma
el poema se vislumbra
dando paz y calma al alma,
gozos al corazón
y cantos maravillosos al espíritu.
Pero cuando quiero que se vuelque
en el papel se rompe de pronto el encanto,
suelta la flor su perfume
mas si una frase lo aspira
entonces se evapora o se consume
en las cuerdas de la lira.
Un poema sin final,
sus estrofas son altas nubes
que llegan a horizontes lejanos,
no podemos escribir desde tan lejos
sus versos casi invisibles,
porque para poder hacerlos
hay que tener luz de estrellas.
¡Versos!
¡Poemas!
Con ímpetu alado al ideal,
ascended y en las estrofas
verted el tesoro conquistado.
Un poema sin final,
entre risas y lloros
en flor se congrega al rumor
de las alas de mis sueños.
Nunca pude saber
cual estrofa fue la última,
la que anunció el amor esperado,
la que en un fulgor de alborada
comenzó en mi duermevela matinal
pero que no llegó a escribir el final,
todo lo que habita en mi interior
lo guardo en un secretísimo lugar
donde habitan los ideales de mi prosa.
Un poema sin final,
en el que se rompió al punto de terminar
su encanto escondiéndose
la flor de la inspiración en un intangible ensueño.
Y busco en mi interior
ese final esperado que es imposible,
no está en mis estrofas
los sones que desde mi laúd van brotando,
son los pasos de las visiones
que conmigo lo andan buscando.
SI algún día descubriera ese final olvidado,
todos mis cantos aromarían mis versos
y pediría al viento noticias de su llegada,
al ave,
a la flor,
a la nube y a los astros del firmamento.
Horizontes lejanos
Horizontes lejanos, el tuyo y el mío,
se acercan despacito,
se van rápido ya.
Necesito estar contigo,
ver el mismo cielo,
llegar hasta las nubes sin fin
abrazada a ti.
Un hondo estremecimiento se aquerenció
en mi interior y destelló en derredor un símil
de paraíso.
Un horizonte plomizo desembaló la mañana
y el pájaro que crecía profundamente dentro
de mí,
desangróse por no estar contigo a tu lado
y trocar nuestra sigilosa coincidencia
en
alto aire nublado y gris.
¿Por qué un segundo todopoderoso
vuelve inútil el gesto más preciado,
el gozo y el placer de tan sólo
instantes fervorosamente deseados y
nombrados?
Horizontes lejanos, ¿Por qué este
inexorable desencuentro?
No son lejanos nuestros horizontes,
porque nuestros corazones en un primer
impulso
vuelcan por nuestros sentidos sangre nueva.
vuelcan por nuestros sentidos sangre nueva.
Nuestras voces son apenas un rumor,
sombras de nuestras manos
que se deslizan en el atardecer del hoy.
Estamos juntos Hoy y más que Hoy,
lapsos de oro y de marfil,
soy tuya para siempre
“En
los duros biseles
del
silencio
el
calor de tu cuerpo
me
enlaza
por
la cima
de
los cielos con la tierra”
Mi vida y tú
Mi
vida y tú están entrelazadas, juntas
no
es existir si nos separamos.
Éste
verso mío no es de alguien ya definitivamente muerto,
aquí
estoy a tu lado,
aún
vivo escribiendo para ti, mi amado.
Hay
personas que pasan por la vida
sin
que nos demos cuenta.
Tú,
mi amado, en cambio, fuiste un alud de sobresaltos,
un
júbilo ardiente, una caja de Pandora,
música
con nuestras melodías.
Me
diste la ternura que yo siempre me negué
y yo
te compensé con todo mi amor mi vida.
Juntos,
agazapados como dos felinos
cubrimos
de pasión el miedo ajeno que llevamos dentro.
Mi
vida y tú, son otro viento que aviva la misma llama
que
hoy es canto que arde en la sustancia misma del poema.
Irrumpes
en un cielo donde inútil
se
estremece aún la llama del deseo.
Otro
aire alimentará nuestros deseos,
nuestros
placeres,
nuestros
besos ávidos de caricias.
Mi
vida y tú, crecen en nuestro abrazo
como
imagen del fuego.
Hay
una sed que no se apaga, que es llama
en
medio del torrente, una llama que ya no abandona
su
ardor, ni sucumbe aún
en
el cauce rápido del agua límpida.
Busca
en la luz un camino,
una
escala de penumbras
y
ven a mí,
¡te
esperaré siempre!
“La
poesía es la palabra imprescindible
que
rueda hecha poema,
está
en todas partes
y
no se deja ver”.