Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 24 de marzo de 2019
Realidad interior
Realidad interior,
busco y escudriño mi alma
para encontrar la poesía
que me inunda como signo
y expresión vital.
Mis poemas son
mi experiencia de vida,
confluyendo en el canto,
búsqueda y encuentro
dentro de mi mundo interior
pleno de amor.
Es mi mundo del lenguaje
que se abre a una nueva realidad,
mezcla de frasea,
de ideas,
de pensamientos en torno al amor.
Resonancia cósmica del Verbo,
la poesía es para mí
una experiencia de vida
que me lleva sin saberlo
al poema que aparece
en las hojas en blanco,
su contenido vital
es el amor
que por ti siento.
Realidad interior
colmada de emociones,
de ritmos,
de música de melopea,
combinando acentos,
silabas, metáforas,
que son una necesidad para mi
de expresión
de visualizar en mi mente
lo que está en lo hondo de mi alma
y estéticamente
poder transmitirlo
a mi amado amante.
Realidad interior,
plagada de palabras,
frases de amor
que al plasmarlas en el papel
dan paz a mi alma,
son parte de mi esencia,
son mi sustancia misma,
es lo mágico que se siente
en el corazón
porque el amor lo despierta.
Realidad interior,
en mi,
hay quietud y movimiento
y todo lo que siento,
emocionada,
fluye en mis poemas.
¡Canto al Poema!
¡Canto a la vida!.
Realidad interior,
en un tiempo suspendido
en la nada y en el todo,
es una recurrencia amorosa
de dos amantes
que vibran cada un en el otro,
entre palabras y silencios
necesarios.
Poesía con sonido,
tiempo sin memoria,
espejos de la realidad
que reflejan el amor,
cadencias rítmicas
que nos llevan a vivir
entre visiones excelsas,
pletóricas de dicha
y no de mas soledades,
sí de emociones
poéticas de amor.
Y entre silencios y metáforas
voy buscándote a ti,
amor de mis amores,
entre imágenes
intensas y brillantes,
para clamar al mundo un
¡te amo!.
No sé quién eres
No sé quién eres,
ser anónimo,
desconocido,
que quiere entrar por
resquicios
de mi entreabierta vida
para escudriñar mi alma
que como alba nube se
eleva hacia el infinito.
En los duros biseles
del silencio,
inmóvil como águila señera
no permitiré que
hurgues mis deseos
ni roces el llamado de mi voz.
No sé quién eres,
te desconozco,
tu voz es extraña para mí,
te desconozco en mis
miradas,
desnuda o disfrazada.
Eres el desconocido
por estas tierras de
mi hoy
y de mi mañana.
No quiero tener cerca
el aire
que te cerca la
garganta ni despertar
en tus pupilas por no apoyar mis ojos en el
aire.
Tus llamadas son nada
para mí,
tú no estás en el verde levantado del árbol
donde pierdo mi
albedrío
y en el viento caliente del estío,
ni en la orilla del mar enamorado.
No sé quién eres,
tú estás contra un
muro hablando
y mis sentidos crecen
a tu espalda,
flamígero cipreses en hilera
y por los aires un
círculo amarillo
huye demudando mi casta y pura alma.
Quieres hurgar la
raíz de mis sentidos
vedando con tu figura con un cerco de jóvenes
olmos
mis poemas de amor que se esconden de ti,
el desconocido.
No sé quién eres,
muda su verdura el
monte nuevo
con un temblor tocado de rocío
y tú el anónimo como un árbol doncel
quieres irrumpir en
mi vida
con un viento por
vientos perseguidos.
Crece en mí una
hiedra pálida
de dudas ahogando en
desazón al pensamiento
y buscas de tener las horas de la espera
en la ramazón
elástica del viento.
No sé quién eres,
sólo sé que estás
rezagando mi camino
como cruz que aprieta
las nubes
contra el cielo.
Es inútil que me
busques me persigas con tu voz,
tú pisas otro suelo y lo ignoro cuál es tu
anhelo,
yo soy vagabunda del cielo,
tú un vagabundo de la tierra.
No sé quién eres,
no me busques,
no me podrás hallar,
la luna es una nota
errante
que se extravió de su
cantar
y con su luz
agonizante me esconde
y entre secretos me cobija
para que tú no me encuentres
jamás.
No sé quién eres
y prefiero no
saberlo.
Presentimiento
Presentimiento, corre veloz como una gacela
huyendo del cazador furtivo.
Presentimiento que lentamente se inmiscuye
en nuestra mente.
¿Qué es?
¿Un sentimiento vago que llega ser verdad?
¿Lo oyes cómo pide realidades?
Es como sombras que se agolpan cansadas
y de infinidad de tiempo sin medida,
con una gran nostalgia de que no se cumplan
las realidades
que se vislumbran desde lejos.
Piden límites,
días,
nombres,
lugares.
No pueden vivir así ya más,
están al borde del morir en las sombras de una nada.
Pero son verdades que acuden presurosas,
arrancando certezas acuciantes por
cumplirse.
Presentimiento, que me anuncia que un gran
amor
llegará a mi vida
para amarme con sinceridad y armonía.
¡Qué felicidad!
¡Ojalá se cumpla!
Lo necesito para sentirme completa.
Acude pronto, este presagio debe cumplirse,
vislumbro desde la lejanía que tu amor se
acerca,
acude,
ven conmigo,
tiende tus manos,
encuéntralas con las mías que están
temblorosas y anhelantes de ti.
Presentimiento que los dos nos encontraremos,
buscaremos una fecha,
un lugar,
un color,
un sol,
mientras ávidamente nuestros cuerpos
encontrarán la sombra donde guardarse en
reposo.
Se dormirían al fin en nuestro sueño,
nuestros abrazos tibios y cálidos.
Y así si el presentimiento no se cumple al
no existir,
al no estar juntos, nos nutriremos sólo de
sombra
entre lejos.
Presentimiento que en su afanoso sueño
alguna vez será el retorno a esta
corporeidad mortal y rosa
donde el amor inventa el infinito.
“Qué sensación tan profunda
arrancas de mis entrañas.
¡Qué gritos de amor desgarras
de mis poros y mi sangre!”