Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 25 de marzo de 2019
Néctares y efluvios
Néctares
y efluvios
que
llegan a inundar
de maravillosos colores
mi mirada,
la de
los ojos inquietos
y
hienden el aire
con aromas tiernos
de
deseos ansiosos de degustar
con
amor
su
mezcla de sabores,
olores,
pinturas
de rojos,
amarillos,
verdes
que
entre brillantes compuestos
se unen para crear la belleza
perfecta
de la creación.
Como
tejidos por manos aladas
colmadas
de tesoros,
misterios
y luces
que
como débiles rayos de sol
son
para mi amado
como rosas y lirios
sembrados
para su deleite y goce.
¡Oh!
tus labios se endulzan con la miel
y la
canela
y el
aroma de la menta
nos
envuelven
como
copos de delicias
jamás
imaginadas.
Néctares
y efluvios
nos
llegan
porque nos amamos y vivimos
en el
sol de nuestros ojos novios,
como el
sol del verano,
del
goce perfecto
y entre
almíbares de agua de rosas
o de
azahar,
entre
el zumaque
y las
nueces,
manzanas
y limones,
nuestro
amor crece
y
sentimos en nuestra piel
el
rocío dulce de pasas
y
piñones
que nos hacen abrazarnos
y
besarnos en una total plenitud.
Néctares
y efluvios del comino,
del
cilantro,
la
pimienta,
la
cúrcuma amarillo naranja,
el azafrán de color vivo,
nos
atrapan
en
aromas de intenso poder
que nos
hacen vibrar
como ímpetus únicos
este
amor cobijado y total.
Y el
dulce sabor de la vainilla,
del
pistacho,
del
sésamo,
de la
azúcar,
nos
hacen desear arrumacos,
besos
en la frente,
abrazos
ligeros
y
tiernos a la vez.
Néctar
de albaricoques,
dulces
de color suave,
pistachos
finos
que
como red
nos
hechizan
en una macedonia de colores
con
agua de azahar
o agua
de flor de rosa
y en
este gran taller del gozo,
detrás de la luz incierta,
llegan
a nosotros
tibias por los ríos
las
nieves de la lejanía
para
unirnos como corriendo
en
crestas de amor
con
espumas deslumbrantes
que
rutilan por el agua
con
júbilos y festejos.
Néctares
y efluvios
que
hacen una plena consumación
de
nuestro amor
entre
jugos de uva,
leches
de coco
y
tierra plena de citrus acidulantes
flotamos sobre el agua,
hecha y
deshecha
por
luces sucesivas,
todo en un lecho de amor
entre
olas,
nubes,
horizontes
y orillas.
Néctares
y efluvios
que de
a poco,
espontáneamente
nos
transportaron a lugares secretos,
nuestros,
donde
nadie nos encontrará
ya que nos perdimos en fiestas nacarinas,
en
albores,
en
celajes,
sin
prisa,
pero
dispuestos a amarnos más.
Te desvaneciste
Te
desvaneciste,
por no estar contigo
en este
hoy,
en este
ahora,
crece
en mí
una
hiedra pálida de dudas
que
ahogan mi pensamiento
y
detienen las horas de la espera
inquieta
y
desazonada,
la
ramazón de hiedras
que
sacude el viento.
Si todo
pensamiento
me sabe
a tu presencia,
no puedo dejar de extrañarte
y ya me
es imposible
disimular
tu ausencia
ya que
de esta agonía
nada
puede consolarme.
Te
desvaneciste,
¿a
donde están la magia
y la fantasía de tenerte conmigo?
Nada en
esta tierra
libera a mi alma
de la
inquietud
que la
aprisiona
cuando
me faltas,
cuando
no estás…
Te
desvaneciste,
debo
dejarte de sentir,
de
extrañar,
de
pensarte
en
segundos
tan
sólo para que otros amores
se
muevan en mi pecho,
para
que sean un mar
a mis
sueños y a mi olvido.
No
quiero sentir más
el eco
con tu nombre
ni la agonía de tu ausencia,
ni el manto tibio de tus manos,
anhelo
y necesito
otra
luz
con
mirada nueva
que
haga resurgir
brioso,
salvaje,
victorioso,
un
nuevo amor
que en
mi pecho vibre
y que
un frescor enternecido
bañe
con mil caricias
mi
cuerpo
que
será un mármol tibio.
Te
desvaneciste,
eres
ahora apenas
un recuerdo lejano,
un
nuevo amanecer
hizo
que la tristeza
se
fuera al pasado del ayer
que
sólo oscurecía mis días,
ahora
comenzó una primavera ardiente
y feliz
en mi ser.
Después
de tu ausencia
en
volandas
sueño
otras mañanas de colores,
que me
llevan a los fondos de mares
y de
glorias
encontrando
el amor verdadero,
único.
Vibro,
tiemblo
como
una mariposa de fuego
y
tormenta,
corazón
con alas
con
aleteos leves
entre
latidos temblorosos
y de
suaves cadencias
en
ansias verdes,
azules,
en
ondas y curvas
entre
aromas de madreselvas.
Te
desvaneciste,
no
existes más,
naufragaste
en un mar
de inestable equilibrio,
tu nombre quedó
en el
agua sumergido,
ya no volverás más
a mis
pensamientos.
Ahora
quiero vivir
no en
un vacío eterno
sino en
una creencia
de
estar juntos
en el
ahora
mi
nuevo amor
y yo en
un mundo nuestro.
Ya no
más tu añorada presencia,
ahora
crece
hacia
dentro de mis dedos
la suavidad de una nueva
piel
cálida
y al llamado de sus ojos
se alza
de mi sangre
la
poeta
y mis
versos cantan
y se
reflejan
en los cielos azules
y horizontes lejanos.
Agobiante
Agobiante,
azotada
por fuerzas temibles,
me
siento zarandeada
como
marioneta al viento,
me
empujan,
me
arrastran,
me
hacen temblar,
me inclino
hacia la madre tierra
buscando
refugio
y la
invisibilidad.
Agobiante,
¿por qué los signos maléficos,
las sombras oscuras,
las envidias inevitables,
no me
abandonan
y me hacen dudar
de mis
actos,
los que
creo venturosos,
dignos,
necesarios?
Agobiante,
mi vida
serena
dejó de
serlo,
me
acosan sucesos siniestros
que mi
alma rechaza,
se cierra
como
pétalos de la flor
que no
alcanzó a ser fruto.
¿Dónde
está la humildad,
la solidaridad,
la ayuda mutua,
tan necesarias
para
crecer
y amar
hasta el infinito?
Agobiante,
es
vivir entre errores,
sin culpas,
en
equívocas ideas,
entre heridas
que
como saetas finitas
con
espinas de rosas
se clavan,
hundiéndose en mi alma
y dejándome exhausta,
triste,
solitaria,
sin mí
misma,
vacío
el espacio de mi mundo interior
pero
siempre,
defendiendo su verdad clara
y pura,
plena
de amor
aún
sangrante.
Agobiante,
quiero
volver al mundo
de las
sonrisas
que se
despiertan cada día
al
clarear el alba,
al
mundo mágico de las almas puras
y
plenas de amor
que me
rodeen
y giren
en vueltas eternas,
los Ángeles áureos
protegiéndome
del mal,
la traición,
la
mentira.
¡Bendita
es la vida con amor,
existencia
prodigiosa
sin
recuerdos dolorosos,
sin
memorias sufrientes!
¡Vivir
de frente
hacia
ese dónde
que nos
conduce a la paz de alma,
queriéndolo,
buscándolo!
Agobiante,
necesito
estar acompañada
por las
ansias de ese inmenso querer
de
estar conmigo,
riendo,
danzando,
cantando
en cada
segundo
de mi
vida.
Ir
hacia el paraíso
de los
tiempos del alma
y renacer
las palabras de amor escondidas
en la
memoria de tiempos ya idos,
frases,
poemas,
sílabas entrelazadas
que
corren hacia el papel
que las
espera dormido
en una
somnolencia de luces apagadas
que comienza a vibrar
al
recibirlas ansioso
y
expectante.
Mi
cielo se está
volviendo nítido,
todo
alado de olvido,
lleno de esperanzas en vuelo,
ahora
comienzo a vivir
el Hoy,
conmigo misma.
¡Qué
dicha vivir en la dicha,
plena,
del
estar sin vagar
y sin
rumbo,
sólo
vivir en gozosos instantes
que
nunca serán iguales!
¡Toda
la vida es única!
vivámosla en los días
y horas
en que
fuimos felices,
lejos
del agobiante dolor
que pudo rozarnos.