Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 1 de abril de 2019
Esperanza de otoño
Esperanza
de otoño, no es leyenda,
es
realidad que se enciende en mi alma,
nació
la poesía, nació la vida.
Algo
hay que corre y no huye,
es
el agua entre tantos verdes
que
pasa y no se remansa.
Hay
en este otoño pájaros de colores que cambian siempre
¿Quién
lo hace?
es
el amor que en mi late, son mis poesías de amor,
me
salvan en mi soledad,
no
me abandonan,
siempre
aparecen cuando más las necesito.
Ahora
¿cuál vendrá,
la
gris,
la
azul fuerte,
la
esperanza cálida?
Vendrán
con frases románticas y sensuales,
es
que acaso vienen así
sin
buscarlas lentamente y me hallan
¿Cuál
es el milagro?
¿Magia
pura que se vuelca en mi papel desde otro mundo?
¿Es
galardón de un esfuerzo?
No,
es un regalo de la gracia no pedida.
Esperanza
de otoño,
el
amor vendrá,
arrastrando
todo a su paso,
pasará
dinteles,
fraguas,
muros,
parapetos
sin fin
y me
encontrará.
Jamás
palabras, abrazos,
me
dijeron que tu existías,
que
me querrías, jamás.
Me
lo dijeron las hojas blancas,
augurios,
tú, no.
Y
estoy abrazada a ti en este tiempo sin fin.
Sin
preguntarte nada,
de
miedo a que no sea verdad
“No vaya a ser
que descubra
con preguntas,
con caricias,
esa soledad inmensa,
de quererte sólo yo”
Alas de papel
Alas de papel, que revolotean,
se entremezclan, se deslizan suavemente
¿hacia dónde?
al donde del nunca existir.
Vuelan extendiendo alas,
sus alas en blanco en donde nunca nadie
escribió,
son vírgenes, inmaculadas,
cual velos de novias.
Las alas de papel fingen saber, hacia dónde
despegar
e ignoran cuando han de aterrizar.
e ignoran cuando han de aterrizar.
No poseen un piloto,
ni destino predilecto,
tan sólo buscan una poeta que las haga
encontrar
el lugar y destino preciso dónde posarse
por siempre.
Alas de papel, frescas, limpias,
desean ser poseídas por la tinta
del amor,
del gozo
y del deseo.
Inéditas letras cargan en su vuelo,
son impulsadas por mares de lágrimas
invisibles,
que nadie pudo escribir.
¿hacia dónde van?
¿qué buscan?
ese encuentro con las palabras que se lleva
el viento.
Las quiero por ser intérpretes de lo tan
deseado siempre
del amor verdadero y único.
¿Existe?
no hay respuesta,
en el Hoy nadie lo advierte
es tan sutil como una gasa transparente
que se resquebraja al menor descuido.
Alas de papel,
únicas,
serenas,
pares,
equilibradas,
saben que el tesoro que llevan
deben cuidarse como para no ser tan ligeras
que se pierdan,
ni pesadas que se caen
como Ícaro que ignoraba su fragilidad.
“Tanto en la vida
existe el amor y el dolor.
No debemos sentir que no los sentimos”
Umbral
Umbral,
es la entrada al mundo nuevo,
al
de frases puras,
al
de verdades que existían desde antes
y no
las vislumbraba.
Es
el comienzo de vivir sin temores,
sin
miedos,
sin
presagios a ser rechazada,
a no
ser querida.
Umbral,
comienzo de una nueva era recorriendo mares
y
tiernas pruebas de que mi ser ascendiendo
por
escala de tactos, de bocas,
hasta
llegar a algo más denso ya,
más
palpable, a una voz que me dirá:
“Te
quiero”, que lucha para afirmarse.
Umbral,
acceso único al Paraíso azul,
donde
mi alma se encuentra con la tuya,
mi
boca con tus besos,
donde
estrepitosamente el mundo
se
abre para los dos.
Desde
lejos, toda la naturaleza te mira,
avergonzada
y yo displicente grito,
río,
lloro,
con mi cuerpo donde la luz tímidamente se asoma.
Bajo
la luna en mis brazos
pero
nadie ve que me envuelve la túnica de lentos llantos.
Corro como llama sobre el río de la espuma
atravieso
el umbral,
y
allí están esperándome mis poemas
que
se alargan cual árbol en la pradera celeste del agua
y
junto a ellos regresas tú, el amor de mi vida.
¡Cuánta
gracia el cielo y tu amor junto a mí!.
Tú
avanzas, pájaro de fuego,
Destruyendo
los sonoros espejos,
trayéndome
ramos de laurel
a mi
enardecido pecho.
“voces que apenas son canción
sombra de la mano
que se desliza sobre mi cuerpo
en el atardecer de la canción”