Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 14 de abril de 2019
Balada de una soledad
Balada
de una soledad,
a
veces, el tiempo me lleva a volar lejos,
a
la soledad infinita, esa que no te deja volver,
a
amar.
La
eternidad es frágil,
que
busca como un férreo tañido de campanas.
Tiembla
el aire, tiemblo yo al pensar en ti,
que
no te tengo conmigo,
pero
esto debe quedarse en el pasado,
ingrávido,
lejano,
para que la vida vuelva a renacer,
plena
de amor nuevo,
cantos,
risas,
alegrías
sin par.
Balada
de una soledad,
dejo
atrás la tristeza, el llanto salado,
la
angustia inquietante, las ansias locas de volver verte,
y
aunque me alejo cabizbaja,
empañada
la voz,
quebrada
el alma, triste, exánime,
no
derramó ni una sola lágrima,
todo
debe ser ya muy nimio,
para
decirte mucho, poco o nada,
de
que lo nuestro terminó,
ya
para siempre.
trataré de que mi voz en tímidos fanales,
de
un nuevo amor encienda en el ancho viento,
renovados
ventanales en mi propia perplejidad,
en
movimiento.
Balada
de una soledad,
no
puedo creer que yo no sienta el dolor tan intenso,
que
recorrió mi cuerpo enajenado,
ahora
aguarda que fervorosos estímulos,
recuperen
las huellas de mi aliento
y
resuelvan en cánticos estivales,
el
fuego que me sirve de sustento.
De
pronto me pregunto:
¿Quién
eres tú mi amado ausente?
¿Dí,
llegué a conocerte realmente?
¿O
eras tú tan solo un sueño no hecho realidad?
¿o
eras un fantasma creado por mi imaginación,
porque
necesitaba en ese momento preciso,
amar
hasta el infinito y apareciste tú?
Pero
vivo en un país de hechicería,
donde
la brasa ignora la ceniza.
Y
el mirar es un modo azul que atrae,
la
brisa y arremansa la alegría.
¿o
era la proyección de mi alma soledosa?
¿O
a mi sangre brotando lenta por mis venas?
¿o
un diálogo inventado?
¿o
pura imaginación?
Esta
carta de amor ausente es para alguien,
que
no conocí,
¿
es esto posible?
Sueño
creído, impulso que descarta la unidad,
o
milagro realizado, igual volvió.
Pero
¿quién eres tú, amado ausente?
Cuando ya no hay más palabras
Cuando ya no hay más palabras,
entre los dos, me siento nadie, me siento
nada,
solo un gran vacio.
sin palabras me he quedado,
en un tumulto de voluptuosas confrontaciones,
los sentimientos más profundos
y los deseos más enamorados,
pujan con afán para hallar la dulce salida,
de este laberinto iletrado.
Sin palabras me he quedado
y desesperadamente necesito explicar lo que
siento…
¡confesarte que te amo!
Cuando ya no hay más palabras,
aunque mi amor nunca obtenga,
el premio de tus besos,
yo lo mismo he de quererte,
los que lloran en silencio, porque te llevo,
en el alma como si fuera un sueño.
Y cuando estoy sola en mi cuarto,
sin mirarte yo te veo
y ese viaje inalcanzable que se llama
pensamiento me lleva a todas partes
y me dice que te quiero,
con los ojos del alma sin palabra
y en secreto.
No te tengo a mi lado y este tuyo es,
un dios extraño forjado en mis recuerdos,
reflejo de mi misma suave tersura,
grande por mis deseos,
máscara misteriosa,
estatuas sin palabras,
que he elegido a tu memoria.
Cuando ya no hay más palabras,
Sin palabras te digo adiós cuando te alejas,
cuando cierro la puerta de la noche
y contemplo sin un soplo de aire,
la estrella en que t
tú te alejas.
Pero todo súbitamente se rompe,
nuestras manos se desentrelazan,
en tiempo, polvo,
dejando solo vagos rastros fugaces,
recuerdos en las almas.
¿Sí, las almas finales?
¿Las ultimas, las siempre elegidas,
tan débiles para sostén, eterno
de los pesos grandes?
las almas, sin palabras,
como las alas,
sosteniéndose solas a fuerza de aleteos
desesperados,
a fuerza de no parase nunca,
de volar, portadoras por el aire,
de aquella que se salva.
Cuando ya no hay más palabras,
Nuestro mundo leve y frágil
se
desmorono,
sin palabras,
ya que el tiempo, un minuto era el siglo,
una vida,
un amor.
nos cobijaban nubes cielos, aire, nada,
atravesando mares hechos de lágrimas tuyas
y mías, todo por el silencio solemne y
vulnerable
en que las palabras no existían.
¡a este carta confió la pena de perderte!
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio silencioso.
He de coger mi vida deshecha ente tus manos,
leve girón de niebla que el viento
entre sus alas efímeras y dispersas,
hizo volver la noche con las palabras,
no mudas, ni en silencio quiero nuestro
dialogo,
privado de soñaros.
Herida en el alma
Herida en el alma,
que trata a diario de satisfacerse con la voz
del olvido,
gime con el placer de sufrir que fue amarte
y disfrutar en las noches pensando en ti con
todos los sentidos.
Tengo una herida que es desorden en el amor,
convulsiva la piel circúndate con sus yagas,
inunda los recuerdos con el dolor,
de
mantenerse abierta con el paso al mañana.
Herida en el alma,
tengo una herida en el alma,
que es sinfonía en el silencio,
juntando con su herencia de luto,
algo nuestro que relució como una luz
brillante,
en aquel cielo donde hoy por aquella
experiencia vive muerta.
Me duele tanto saber que te he perdido,
aunque la herida se tarde por cerrar…
Porque te quise tanto,
que el olvido no arribará jamás.
Herida en el alma,
son muchas las heridas las que el alma nos
laceran,
pero son las del amor perdido,
las que me agobian y desesperan.
Esta herida de amor que tu adiós me deja,
llegará un día,
a ser un dolor ausente,
un sabor lejano, de color transparente,
un adiós sin recuerdos, sin motivos ni quejas.
Hoy me mata lento, de a poco,
y en gotas tan despacio me mata,
que
aparenta ser eterno,
gigante, silente, sin refugio alterno,
páramo desolado que me azota y me bota.
Herida en el alma,
las heridas de amor que llevo dentro,
aquellas que aún sangran con el tiempo,
gritan y queman,
desde el cetro de esta alma mía,
como el tétrico silencio de los templos.
¡ay! si las heridas tomaran el camino del
olvido
Y la muerte de un destino,
diferente seria mi corazón
y no sufriría esta amarga desazón,
pero sé que mañana besaré otra boca,
alojaré otro abrazo,
serás frio recuerdo,
lejana noche,
sueño olvidado,
dejado, serás solo el silencio de un mundo
pasado.