Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 14 de junio de 2019
He renunciado a ti
He
renunciado a ti,
no
sé si te has dado cuenta
que ya no te llamo,
no
te escribo,
no
te busco.
He
renunciado a ti
porque
es irrealidad nuestro amor,
porque
mis fantasías,
fueron
sólo eso
y
nada más.
Quedarás
en celdas de mi memoria
y
te guardaré en albergues vastos,
mínimos
y en mi alma
te
encerraré en cercos sin prisión.
He
renunciado a ti,
ya
mis pensamientos
se
han distendido
y
no existen más.
Hoy
la fervorosa
negación
de tu ausencia,
tu
recuerdo,
va
por mi ser entero,
por
mis venas,
fluye
dentro de mí
y
es el cansancio del alma,
de
pies a frente,
sin
dolor,
circula
tan despacio
que
si en él me mirase
ya
no te vería más.
He
renunciado a ti
y
en arrobada calma
de
las contradicciones de mi misma
me
digo que nuestros sentimientos
están
desencontrados,
nuestros
pasos no caminan la misma senda,
nuestros
caminos se cruzan
pero
jamás se juntarán.
Me
acuno en el cansancio
y
a mi ánimo torpe
se
le apaga la llama
donde
vive aún lo pasado.
Y
mi rendido espíritu
abandona
la lucha inútil
que
ha batallado por tener tu amor
y
ganar tu corazón.
He
renunciado a ti
aunque
todos mis sentidos
se
nieguen a aceptarlo.
Quiero
dejar de recordarte
aún
cuando hasta por mis venas
la
misma sangre vuelta recuerdos.
He
renunciado a ti,
porque
he buscado
conquistarte
de mil maneras,
he
tratado pero en vano,
abrir
la puerta de tu corazón
ni
siquiera has intentado quitar
ese
cerrojo con el que quieres convencerte
de
que nadie lo quitará.
He
renunciado a ti,
a
esperar juntos los atardeceres de ensueño,
a
las cálidas noches
donde
volábamos juntos a buscar
los
amaneceres que dejaban caer
las
frescas gotas de rocío en nuestros rostros.
He
renunciado a ti,
a
bailar al ritmo de los sonidos
que
provoca la lluvia
cuando
cae sobre nuestros cuerpos,
a
las palabras dulces, tiernas,
provocadoras
y sensuales
que
salían de tus labios.
He
renunciado a ti,
porque
todas mis intenciones
han
sido amarrarte a mí
y
temo causarte heridas
ya
que todas mis ilusiones se desvanecieron
y
siento que de mis manos se escapan
como
arena entre los dedos
todas
las esperanzas que puse
para
que nuestro amor floreciera
como
flor en primavera.
He
renunciado a ti.
Ahora que no estas
Ahora
que no estás,
las
horas pasan más lentas,
el río
corre despacio,
el
viento se detiene
y tu
alma ausente de mí
hace
que mi corazón vibre
sin
compases de alegrías
y
felicidades.
Ahora
que no estás,
quiero
llorar e inundar
mi
olvido piadoso,
mi
corazón atravesado
por el
dolor de una traición
que
como espina me ha herido
profundamente.
Ahora
que no estás,
rodeada
de sinsabores,
llena
de mil preguntas
que
agonizan en mi mente
sin
respuestas.
Todo se
perdió
en un
inmenso abismo.
Aún entre
tantos devaneos
quiero
no dejarte ir.
Ahora
que no estás,
invoco
a los dioses del amor,
para
que iluminen tu alma
y
despiertes de tus incertidumbres,
tus
indecisiones,
tus
vagas ideas
y me
regresen tu amor intacto.
Ahora
que no estás
no hay
instante en los días de mi vida
en que
sin quererlo te piense
y
suspire
y en
las noches te sueño conmigo.
Ahora
que no estás lleno
las
páginas en blanco
y
escribo recuerdos palpitantes
y
existentes que a tu lado viví.
Te
conocí tan de tiempo,
que en
tu amor me recuesto,
cierro
los ojos y camino sin errar,
a
ciegas,
sin
pedir nada a esa luz lenta
y
segura con que se conocen
las
letras y formas,
pensamientos
e ideas
que me
llevan a creer que tú eres,
mi
invisible existir.
Ahora
que no estás,
que te
has ido,
diciéndome
que no me quieres,
que has
encontrado otro amor,
¿qué le
digo yo a mis labios
para
que dejen de nombrarte?
Tengo
preparado el cuerpo
para el
dolor y el beso
que no
te di con la sangre en su sitio,
quedará
dormido en mi regazo
hasta
el día en que quizás llegue alguien
que me
ofrezca sin más
espera
lo que tú no supiste dar.
¡Ay
amor si me quisieras,
si
volvieras a mí
aunque
sea un instante,
sería
el gran día
que con
sólo una palabra
abrirías
las puertas de mi corazón!.
Diálogo interno
Diálogo
interno,
palabras
volátiles,
sutiles
a veces,
buscando
la verdad interior,
otras
veces bruscas,
violentas,
entrecruzando
voces
con
silencios olvidados y secretos.
Diálogo
interno
¿a
dónde me conduce?
¿Qué
busca en mi alma
taciturna
y triste
y en mi
corazón vacío de amor?
Nadie
fue capaz
de
reemplazar el amor que tú me dabas
y el
que tú mismo me inspirabas,
hay
silencios que no son silencios
cuando
se ama,
son ecos
profundos,
suspiros
que arrebatan
el
cuerpo y el alma
y que
surgen
cuando
hemos sido cautivados
de
manera total y profunda
como lo
has hecho tú conmigo.
Diálogo
secreto,
mundo
mudo de palabras
que
vuelan en mi interior y balbucean,
murmuran,
se
hunden en las noches lúgubres
hasta
que finalmente se encuentran
en el
nivel de las raíces
donde
se confunden
todos
los sentimientos.
Diálogo
interno
que
vive en esta mujer poeta
y mi
espíritu como casa abierta,
no
tiene llaves en sus puertas
e invitados
salen y entran
sin
casi darnos cuenta.
Diálogo
interno de palabras aladas,
sagradas,
plenos
de sentimientos,
a veces
antagónicos,
otras
veces coincidentes
en
búsqueda de la cordura,
la
verdad,
la
armonía,
la
fidelidad de sí mismo.
Diálogo
interno,
lucha
entre palabras que conllevan
a la
búsqueda de las fuentes del pensar
a buscar
la esenciabilidad del existir.
Son
vahos de misterios,
espejos
de nácar,
de
lágrimas húmedas,
que me
llevan a existir
a
través de la vida,
a
existir a través del tiempo.
Diálogo
interno
que
conlleva a entrecruzar
todos los
pensamientos,
del
ayer,
del hoy,
del
siempre,
marchen
por otro rumbo
para no
conocer el dolor,
el
miedo ni la tristeza
sin
limitaciones,
sin
entredichos.
Me
siento vulnerable,
desnuda,
pero
habita en mí,
en el
fondo de mi alma,
un
camino que pide a gritos,
que
clama…
por ser
recorrido.
Diálogo
interno,
retumban
las preguntas,
los
ecos contestan,
buscando
la entrega total del signo
que
ilumine el camino que nos lleva,
en su
trémula espera,
al gran
amor a través de nieblas,
nunca
bastante claro
pero sí
seguro y total.
Hallazgo
al fin de coherencias
de
palabras unidas,
enlazadas,
colmadas
de luces en el arco de los cielos,
bajando
de tiempos del ayer
hasta
el hoy.