Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 24 de junio de 2019
Detén el tiempo
Detén el tiempo,
en un lapso preciso donde tú y yo nos amábamos.
Tiempo, detente…
y devuélveme todo lo que te has llevado.
La tarde ha terminado
y con ella mis ilusiones han volado hacia el
infinito,
quiero irme cuando decline el día,
en altamar y con la cara al cielo
donde parezca sueño la agonía y el alma,
ave que remonta el vuelo.
Ya no estoy contigo,
te has ido para no volver
y no quiero recordar los últimos instantes
en que éramos uno en dos.
Detén el tiempo,
quiero volver a vivir el cielo y el mar a solas
contigo,
sin voces ni plegarias sollozantes,
como el majestuoso tumbo de las olas.
Tiendo mis brazos en todas direcciones
para ver si te encuentro,
abro mi pecho acústico para oír tus palabras
que lleguen a mi corazón sonoro.
Pero tu voz no llega.
¿Dónde estás?
¿Por dónde pasa el río tembloroso de tu imagen?
¿Dónde estás?
No te encuentro.
No capto tu huella de luciérnagas
y me quedo en la noche oscura
con mis rígidos brazos esperando.
Detén el tiempo con tus manos
y así pensar en este amor para siempre,
el estar juntos,
el estar amándonos
y así tu detienes la noche con tus caricias,
tus mimos,
tus abrazos cálidos y desgarrantes
y volveremos a ser lo dichosos que fuimos.
Este amor que siento por ti
es como el mar,
se ve el horizonte,
pero no se ve el final
y por eso detén el tiempo
en tus manos acariciando mi cuerpo,
juntos, muy juntos,
mirando hasta ese horizonte sin final.
¿Sabes tú que el tiempo
es como el fuego ardiente de felicidad?
Este dulce amor que en mí nació,
fue cuando te vi
y nuestros corazones en coloquio interminable
se hablaron de nuestro amor,
de lo mucho que nos amamos.
Los días son nuevos en cada instante
cuando en tus manos el tiempo lo detienes
y tu sonrisa reflejada en tus ojos
como brillo mañanero me hace soñar despierta
con los ojos abiertos sintiendo paz en mi corazón.
Soy una llama de amor,
muerta de amor en lecho entibiado,
pasto de celo en huerto clausurado,
alma que tus flechas han percutido.
Detén el tiempo,
no permitas que quede en una isla encallada y
sola,
hambrienta de amor,
ya que tu cuerpo por pábulo reclama.
¡Ven pronto a mí!
Haz que las distancias se muevan como alas
y amémonos hasta el fin.
Mensajes sin destino
Mensajes sin destino,
flechas en el aire,
poemas de amor que he
ocultado
en un lugar
secretísimo para no ser encontrados
ya que sólo por ti
están inspirados.
Son frutos nacidos
del amor
intenso que por ti
siento
ni están apegados a ningún
estilo.
Fluyen del río del
tiempo,
se empapan escondidos
en sus aguas
y la flauta que los
acompaña haciéndolos vibrar en mi interior
se vuelve poco a poco
reticente y opaca.
Mensajes sin destino,
ayer quise gritar en
una alud de palabras
las prosas de amor
guardadas para abrir
causes nuevos
y derribar murallas,
pero no pude,
fue un imposible
deseo.
Ayer mis ojos
acertaban distancias
y como un remolino
dos brazos
giraban desbrozando
malezas.
Mensajes sin destino,
piernas y corazón con
los versos de amor
apuraban su marcha
ora explorando amores,
ora andando comarcas,
buscándote sin cesar
para entregarte mis
mensajes de amor.
A todos pedía por ti
y algún sueño
prometía mi flauta,
no el sueño que se
sueña,
sí el sueño que se
arranca de la tierra renuente.
Un mar de letras
impresas te quieren encontrar
son frases de amor
que sólo para ti las escribí
y en las que me
interné con todo mi amor
y el fragor de llegar
a tus brazos
en una marejada leal
y pura.
A veces te busco en
el jardín florecido
que me llama cuando
en rosas,
jazmines y geranios
estalla o verdea,
modoso en la paz de
su grama.
Mensajes sin destino,
los envío cantando
bajito sin ahondar las pisadas
con un dejo de gozo
para que lleguen a ti
mi amor amante.
No quiero penas ni
dolores,
sí sueños a mis
espaldas
para que absorban mis
tormentas
y tan sólo compartir
contigo mi bienamado
mis bonanzas y mis
prosas de amor.
La flauta está en su
estuche y la espalda en su vaina
porque espero que mis
mensajes sin destino
lleguen pronto a tu
noche como un libro fiel
que cuenta mi espera
ansiosa y vibrante.
Mensajes sin destino,
van por un mar terso,
sin oleaje,
en un mundo como de
sueño
en un eterno
recomenzar para que se oculten,
no queden o se
pierdan en la nada.
Mensajes sin destino,
viajan en el
silencio,
en el viaje completo
de proezas musicales
en los confines del
paisaje.
En mi voraz silencio
grito mis mensajes
para que se alcen
hasta el cielo
en una gama de
colores
en las que las
palabras se entienden
una vez más a sí
mismas.
Mensajes de amor,
no se oculten ni en
un veraz espejo
muestren las palabras
de amor
que mi numen siempre
inspiró.
Quisiera que estés presente
Quisiera que estés presente
con el color de tus ojos o tu voz o tu
risa.
¿Lo sobrenatural nació quizás contigo?
Hoy estoy pensando en ti…
como lo hice ayer
y lo haré mañana.
Mi mente repite tu nombre,
mis labios lo gritan,
mi cuerpo extraña el calor de tu
cuerpo.
Te extraño,
extraño el sabor de tus labios…
Extraño la caricia de tus manos.
Quisiera que estés presente,
aquí a mi lado…
Quisiera poder besar tus labios
y tomar tu mano.
Pero no puedo,
no estás presente y te busco
en una búsqueda incierta,
inasequible, eterna,
jugando con nosotros a será o no será.
Sé que te encontraré,
estaré siempre al acecho en las altas
madrugadas
por si cruzases por mis soledades
entre alas invisibles que se cruzan
y envuelven mi cuerpo esperándote.
Quisiera tenerte a mi lado
en el frescor de mi cuerpo enternecido
donde la hierba se siente ya iniciada
entre musgo verde y recién brotado,
entre la sombra de los sauces
inclinados.
Quisiera que estés presente
y te entregaría un poema de amor
como puñado de agua límpida,
entre un espejo agradecido
donde acontece tamizada la tarde.
Estaré contigo agradecida
de tenerte entre mis brazos
pero es ardua la empresa,
la curva se endereza y pienso
que sin acertar el rumbo
ni la escala estaría mi cuerpo contra
el tuyo
en la alta luz que con ímpetu
resbalaríamos en nuestro nido de amor.
¿Cómo apresar la sosegada llama
que te entibia los ojos?
¿O el frenesí que tu mirar proclama
cuando se incendia pródigo de rojos?
Quisiera que estés presente
desvivida por besarte
y mi piel en este estío enamorado
tiembla como adolescente enamorada
y hasta mi corazón multiplicado,
arde entre las ramas del cerezo.
Hollo mi memoria en una espera
cotidiana,
corriendo por mis venas mi amor para
ti consagrado,
ajena a la honda espera que el tiempo
riguroso sazona.
De repente,
llegaste,
como llegan las nuevas
que sacuden las entrañas,
tiembla el aire,
temblamos los dos tan sólo con
mirarnos,
empañadas nuestras voces,
quebradas nuestras alas sólo sonrisas
y cantos,
besos sin fin
hundiendo nuestras cabezas confundidas
entre nuestros regazos.
Quisiera que estés conmigo siempre
ya que hambrienta de tu amor estoy
y mi cuerpo puro y casto
te reclama fatigando mi corazón y mi
respiro.
¡Quiero vivir los besos
con sensación de retorno siempre!