Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 3 de agosto de 2019
Ya no te amo
Ya no te amo,
te dejé de
amar
hace tiempo,
pero no me
había dado cuenta
de que realmente era así.
Ya no te amo,
la vida es
como un sueño;
uno vive sin
saber
a dónde está
el sendero
que nos
conducirá a la verdadera
felicidad del
existir.
Escribo
poemas
que me dan
todo lo que necesito,
esa calma,
esa paz,
ese amor,
que me
brindan además
calidez humana.
No siento
frialdad ni desasosiego
cuando estoy
en paz,
escribo para
tí,
mi amado
ausente,
al que ya no
amo más.
Escribo para todos
porque los
poemas son para todos,
al estar
enamorada de la vida.
Ellos me
conducen a otro mundo,
a ese mundo
que no es real,
es la
irrealidad de horizonte sin fin,
de cielos
azules,
de nubes
lejanas
y esa
eternidad,
mis poemas me conducen a la vida plena,
sin ellos ya
no querría vivir más.
Moriré sin
poemas
porque es lo
único que me conduce
a vivir en
paz,
porque la
muerte
me rondará muy cerca,
muy cerca,
buscándome,
para
llevarme.
Ya no te amo,
necesito el
amor
de alguien
que me comprenda,
que sienta mi
ternura,
mi
sensibilidad,
mi cariño,
mi inocencia,
mi
credulidad.
Todo lo que
soy
para los
demás es aparente,
aparento que
soy una mujer fuerte,
la guerrera,
me dicen los
poetas del mundo.
Pero soy una
mujer débil,
que en este
mundo
necesita a
alguien verdadero
para no caer
en el abismo
de la desesperación
y los que me
sostienen
son mis
poemas,
porque a ti ya no te amo.
Quiero un
final con luz,
encontrando
la claridad
sin buscar a
ciegas
el hallazgo
de sentirme
inundada de
goce y placer
entre
monosílabos,
frases,
poemas.
No quiero
preguntas
que solo ecos
respondan,
necesito la
entrega total,
a la búsqueda
del signo
que la flor
ni la piedra
me quieren
entregar.
Llegar a
tensión de ser completa
entre poemas
de amor.
Regálame tus secretos
Regálame
tus secretos,
los que
tienes escondidos allá,
detrás
de la esperanza.
Enséñame
los que tienes ocultos
en la
sombra de tu corazón,
y yo te
regalaré mi alma.
Concédeme
la luna,
envuelta
en tu sonrisa
y los
mimos tibios
que
florecen de tus fuertes manos
y
despiertan la esencia íntima de mi ser.
Regálame
tus secretos,
los más
íntimos,
los que
como en un ritual
te
envuelven en ellos,
compartámoslos
juntos
aunque nos entretejan,
consumiéndonos
en temblores,
en una desgarradora verdad que nos ahoga.
Te amo,
perfil
solo, nube gris, nimbo de olvido.
En el
misterio de tus miradas,
bajo la tormenta oscura de las palabras,
desde
la tristeza o puñal de cada beso
hasta la ira o la melancolía de tus caricias,
te sigo
amando.
Regálame
tus secretos
aunque
no sea más que el pequeño
y yo te
enviaré los míos,
los que
en el recóndito rincón de mi alma,
te
pertenecen
y te
los haré llegar
como un
relámpago
entre
sueños de amaneceres,
atravesando
la aurora
para
que tú los descifres
en el
sueño del horizonte
donde
todo se olvida.
Y si tú
los quieres,
irán
hacia ti como un alarido
gimiente
y doloroso
que
llega de tan hondo
que han
deshecho su quemante raudal,
desfallecientes
para que tu alma los sienta.
Regálame
tus secretos,
así
estarán unidos a los míos
en
nuestros corazones de agua y miel,
prisioneros
de cascadas de sonrisas
como
cadenas de flores suspendidas
en
nuestros suspiros,
en nuestro tiempo imaginario
donde
rumorea una bandera de rosas.
Regálame
tus secretos,
los
guardaré en mi cofre de tesoros ocultos
con
siete candados y llaves
que
nadie encontrará,
estarán
conmigo comulgando en silencio
el amor
sin límites que siento por ti.
Y entre
goces, placeres,
caricias
que desgarran,
besos
que dibujan
nuestros
rostros temblorosos,
el amor
nace, renace,
en cada
instante
de este
nuevo amanecer.
Regálame
tus secretos,
los que
no huyen a su guarida oscura,
los que
trepan, sí,
por las
paredes húmedas
para
llenar mi alma
como en
un juego
de risas
y tristezas compartidas
como
canta el río,
mojando
las veredas y empedrados
en la
sed del silencio y el anhelo.
Mis
palabras de amor,
más que
mías son tuyas
y para
que tú las oigas
son
como cascabeles de cristal
para tus manos suaves
como la
seda,
van
trepando despacio,
sin
prisas
en mi
viejo dolor
como
las hiedras de no tenerte.
Ahora,
conmigo, tú y tus susurros
que van
tiñendo con tu amor mis poemas
porque
todo mi mundo interior
lo
ocupas tú,
todo lo
ocupas,
fundiéndome
en tu regazo
con tus
secretos en mis labios.
Llegaste sin aviso
Llegaste
sin aviso,
lentamente,
en
secreto,
despacio,
poco a
poco
saliste
de la oscura noche
en un
milagro misterioso.
Te
esperaba ansiosa
,
anhelante
desde
el tiempo del ayer,
no creía en tu llegada,
no te esperaba,
vivía tan solo
en una
memoria lejana del amor
sin
tiempo ni recuerdos.
Llegaste
sin aviso,
como corre el río sinuoso
en ondas oscilantes,
entre calmas de manglares,
entre
orillas
sin
principios ni fin
que se
nos acercan
misteriosas
e insinuantes.
Entre
estrofas amantes
surgen las letras,
las
palabras dulces
y
acariciantes para ti,
mi
amado amante.
Llegaste
sin avisar,
cantando
con dulce cadencia
el
yarumi,
poema
eco poesía
como
elogio a la naturaleza.
Yarumi,
planta
que nace
después
de la quema del suelo,
como enviada de la naturaleza
para
recuperar al hombre puro
contra
la insolencia
y la
ignorancia
que
destruye todo a su paso.
Llegaste
sin avisar,
y me
dijiste
que el
amor es el secreto
de los
siglos en receso
que va dibujando
su invisible
rocío cósmico
en los atardeceres temporales
del espíritu
y tus
palabras con sonrisas
abrazaron
nuestros mundos
profundos
y luminosos.
Llegaste
sin avisar,
limpiando mis tristezas,
te
llevaste mis llantos,
fuiste alegría
junto a
tus palabras con sonrisas,
trayendo
de a poco
la vida
con
colores brillantes y límpidos.
Nuestro
amor es como un anochecer
y un
despertar junto a ti,
impregnando nuestra piel
con la
suave y cálida brisa
de un
nuevo día.
Llegaste
sin avisar,
haciéndome
un hueco
en la
inminente llegada de la luz,
soy voz
al fin,
hermosa y afinada,
pura y descansada
pudiendo confundir mi mirada
con mil
estrellas fugaces,
tocando una eterna melodía inolvidable,
salvándome
del olvido.