Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 8 de agosto de 2019
Un día triste sin ti
Un
día triste sin ti,
no
quiero más la melancolía, el llanto,
la
tristeza, por no estar a tu lado.
La
vida es todo,
vivir
amando es lo máximo,
todos
nuestros semejantes, pero no es sufrimiento ni dolor,
porque
si es así , el amor debe desaparecer.
Y
no te espero más allá,
de
los fines y los términos.
Miras
de pronto a lo lejos.
Clava
la mirada allí, no sé en qué
y
te dispusiste hacerlo, ya tu alma afilada de saeta,
buscará
otra mirada para conquistar.
Un
día triste sin ti,
yo
no te miro más a donde miras,
yo
te estoy viendo mirar.
cuando
te fuiste,
retorné
a ese sordo mundo sin diferencia del grano,
de
la gota en el agua, en el peso.
Una
más seré yo al tenerte de menos y así
perderé mi nombre,
mi
edad, mi señas, todo perdido en mí, de mí.
Vuelvo
al osario inmenso de los que no se han muerto
y
yo no tengo nada más que perder en esta vida.
no
quiero que te vayas dolor,
última
forma de amar,
me
estoy sintiendo vivir , cuando me dueles,
no
en ti, ni aquí, más lejos, en el año,
de
dónde vienes tú, en el amor tuyo
y
todo lo que fue.
Un
día triste sin ti,
si
no estuvieras en mí dolor,
tristeza
irrefutable,
yo
ya no te recordaría más.
esta
verdad me asegura que nada fue mentira.
y
mientras cada tarde siento en mí alma,
dolor,
tristeza, se dan la prueba,
a
lo lejos de que existió nuestro gran amor,
de
que me amaste, sí de que yo aún te estoy queriendo.
Estoy
sumergida en un mundo de desolación,
de
que no tiene al lado otro ser,
un
dolor ajeno, del que está sólo,
ya
sea con su pena.
Un
día triste sin ti,
queriendo
consolar en tu quimera el gran dolor,
que
es todo mío.
Aún
estoy aquí- según creo- viva
y
escribiendo estas cartas de amor,
que
tú con tu huida inspiraste en mí.
¡ilusionista,
inimitable, vendedor de tristezas,
el
todo poderoso amor perdido!
Cuando ya no hay más palabras
Cuando ya no hay más palabras,
entre los dos, me siento nadie, me siento
nada,
solo un gran vacio.
sin palabras me he quedado,
en un tumulto de voluptuosas confrontaciones,
los sentimientos más profundos
y los deseos más enamorados,
pujan con afán para hallar la dulce salida,
de este laberinto iletrado.
Sin palabras me he quedado
y desesperadamente necesito explicar lo que
siento…
¡confesarte que te amo!
Cuando ya no hay más palabras,
aunque mi amor nunca obtenga,
el premio de tus besos,
yo lo mismo he de quererte,
los que lloran en silencio, porque te llevo,
en el alma como si fuera un sueño.
Y cuando estoy sola en mi cuarto,
sin mirarte yo te veo
y ese viaje inalcanzable que se llama
pensamiento me lleva a todas partes
y me dice que te quiero,
con los ojos del alma sin palabra
y en secreto.
No te tengo a mi lado y este tuyo es,
un dios extraño forjado en mis recuerdos,
reflejo de mi misma suave tersura,
grande por mis deseos,
máscara misteriosa,
estatuas sin palabras,
que he elegido a tu memoria.
Cuando ya no hay más palabras,
Sin palabras te digo adiós cuando te alejas,
cuando cierro la puerta de la noche
y contemplo sin un soplo de aire,
la estrella en que t
tú te alejas.
Pero todo súbitamente se rompe,
nuestras manos se desentrelazan,
en tiempo, polvo,
dejando solo vagos rastros fugaces,
recuerdos en las almas.
¿Sí, las almas finales?
¿Las ultimas, las siempre elegidas,
tan débiles para sostén, eterno
de los pesos grandes?
las almas, sin palabras,
como las alas,
sosteniéndose solas a fuerza de aleteos
desesperados,
a fuerza de no parase nunca,
de volar, portadoras por el aire,
de aquella que se salva.
Cuando ya no hay más palabras,
Nuestro mundo leve y frágil
se
desmorono,
sin palabras,
ya que el tiempo, un minuto era el siglo,
una vida,
un amor.
nos cobijaban nubes cielos, aire, nada,
atravesando mares hechos de lágrimas tuyas
y mías, todo por el silencio solemne y
vulnerable
en que las palabras no existían.
¡a este carta confió la pena de perderte!
He de lavar mis ojos de los azules tuyos,
faros que prolongaron mi naufragio silencioso.
He de coger mi vida deshecha ente tus manos,
leve girón de niebla que el viento
entre sus alas efímeras y dispersas,
hizo volver la noche con las palabras,
no mudas, ni en silencio quiero nuestro
dialogo,
privado de soñaros.
Distancia sin olvido
Distancia sin olvido,
cuando abrí la puerta
el perfume lejano de tu ausencia
me acaricio la piel
saturada de calle,
de tumultos, de sopor.
Distancia sin olvido,
sentí que me abrazaban,
“es su silencio”, me dije.
Era su silencio,
un silencio vivo,
bullicioso de recuerdos,
de manos de papel aterciopelado,
que acariciaban mi pelo desprolijo.
Distancia sin olvido,
un silencio de voces mentoladas
y ojos cenicientos de cristal.
Distancia sin olvido,
esta carta, la décima tercera
la escribo para ti
para que me recuerdes
sin olvido.
te extraño como nunca
y No te tengo como siempre
sólo la esperanza me anima a esperar.
Distancia del olvido
te llevo siempre con migo…
no muy cerca, pero sí muy dentro mío
No te veo,
no te hablo,
no te llamo,
sí, te escribo y te pienso
distancia sin olvido
te escribo con dolor
Y te pienso con mucha pena,
te tengo que decir que no
decirte que no vale la pena,
Pero la verdad es que necesito tus abrazos,
Tus caricias, el placer y el gozo que me
brindabas.
Si pudiera volver a escuchar tu risa,
La guardaría para dejarla sonar
Cuando el silencio cruce mi soledad.
Distancia sin olvido,
te busco en mis fantasías,
pero no estas,
te llevaste todo con tu partida,
Incluyendo mi vida.
Me muerdo los labios para no llamarte,
me queman tus besos,
Me sigue tu voz.
Llevo muy dentro de mí
encendida la fiebre de tu amor.
Deseo olvido en la distancia
y no hay olvido,
siento el amor en la soledad de mi sombra,
¡Vete ya al olvido eterno
a la distancia total!