Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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martes, 27 de agosto de 2019
Desdén
Desdén,
palabra no
pronunciada
cuyo significado hace estremecer mi alma,
nunca lo sentí en ningún momento de mi vida hacia
nadie,
pero en este
instante surgió en mi mente,
¿cuál es la
razón?
Desdén,
es lo que conmueve las fibras más íntimas de mi ser,
es el desaire que a veces por instantes inunda
nuestras almas por el dolor que alguien nos provocó.
Si se acerca el desdén muestro desprecio
poniendo a
prueba el ingenio con sagaces aforismos
que me llegan subrayados con significativas miradas de
envidia,
celos, menosprecio,
a los que respondo con total
indiferencia
sin inquietarme un ápice,
sin juzgar actos y pensamientos malsanos,
me inunda una
tolerancia objetiva hacia su existencia
y por segundos
me invade un profundo desagrado.
Frío desdén,
mi rostro llevado del desprecio y la diversión esboza
una expresión
de ira y amargura que dura tan sólo un instante
ya que vuelvo a
ser yo,
la pura mujer poeta que es totalmente ajena
al mundo
material que me rodea.
Mantendré con aguas descendidas
por las fieles
veredas de mi pecho
todo el amor
que me inunda cuando el cielo se afila al conjuro
de un sutil
cosquilleo de flautas
que alejan de
mí sentimientos malvados.
La última estrella remisa abandona su puesto de
guardia
desde donde los
ángeles me protegen y cuidan
para que mi alma encendida y liviana
lleve su amor
por doquier.
Desdén,
no estás en mí tratando de sacarme de mi vida casta
para arrástrame
con sed de verme
en el silencio del mundo de las sombras miedosas,
delgadas,
oscuras,
para que me interne en el inframundo de lo
desconocido.
No lo lograrás,
la luz brillante me envuelve en el gran aire vacío de
dudas,
dolores,
penas y soledades,
entre azares sin respuestas.
¡Qué gran plenitud vivir en paz y armonía
desoyendo las
palabras sin color,
tan vagas como
las sombras!
Entre jazmines,
rosas, azucenas,
alelíes,
están los nombres de los que no mienten
ni hacen daño
ni te hieren,
mientras haya
cantos en la oropéndola,
la vida es felicidad plena.
El futuro es distancia,
no deseo
perderme en lo venidero,
quiero
acercarme a mi presente sin desdenes
que me acosen
en las largas dulzuras del minuto
de tiempo al
tiempo,
sin torpes atropellos,
entre quietudes y calmas,
el alma se enaltece en búsqueda de la verdad.
Un poema sin final
Un poema sin final,
sí un comienzo pleno,
augusto,
soberano,
un himno total al amor.
Surgen mágicos alfabetos
en hojas sin tacha,
vírgenes,
puras,
esperaban los monosílabos brillantes,
rasgos de cristal, puntas de agua.
Un poema sin final,
que dejó frases de verdades nobles,
cláusulas marmóreas,
casi totalmente blancas
que lentas pasan al papel.
Sin una gran retórica,
humildes, con pausas,
sin notas especiales,
el vapor del amor
hace componer odas lejanas
como las frases dulces
de celestes temas del eterno amor.
Un poema sin final,
con una escritura extraña,
la que llega y ya se fue,
la indescifrable,
la rápida,
la que con plumas veloces
sobre otras precipitadas
borran apenas las escribo.
Parecen escritas por otras alas,
las invisibles,
las misteriosas,
esbozadas a la ligera
pero con deseos e ímpetus
de ser leídas.
Pluma tras pluma
el poema se vislumbra
dando paz y calma al alma,
gozos al corazón
y cantos maravillosos al espíritu.
Pero cuando quiero que se vuelque
en el papel se rompe de pronto el encanto,
suelta la flor su perfume
mas si una frase lo aspira
entonces se evapora o se consume
en las cuerdas de la lira.
Un poema sin final,
sus estrofas son altas nubes
que llegan a horizontes lejanos,
no podemos escribir desde tan lejos
sus versos casi invisibles,
porque para poder hacerlos
hay que tener luz de estrellas.
¡Versos!
¡Poemas!
Con ímpetu alado al ideal,
ascended y en las estrofas
verted el tesoro conquistado.
Un poema sin final,
entre risas y lloros
en flor se congrega al rumor
de las alas de mis sueños.
Nunca pude saber
cual estrofa fue la última,
la que anunció el amor esperado,
la que en un fulgor de alborada
comenzó en mi duermevela matinal
pero que no llegó a escribir el final,
todo lo que habita en mi interior
lo guardo en un secretísimo lugar
donde habitan los ideales de mi prosa.
Un poema sin final,
en el que se rompió al punto de terminar
su encanto escondiéndose
la flor de la inspiración en un intangible ensueño.
Y busco en mi interior
ese final esperado que es imposible,
no está en mis estrofas
los sones que desde mi laúd van brotando,
son los pasos de las visiones
que conmigo lo andan buscando.
SI algún día descubriera ese final olvidado,
todos mis cantos aromarían mis versos
y pediría al viento noticias de su llegada,
al ave,
a la flor,
a la nube y a los astros del firmamento.
Alba de amor
Alba de amor,
la noche cuajada de
estrellas
envió desde todos sus
astros
la más pura armonía
de reflejos
como ofrenda nupcial
a mi tálamo.
¡Cómo suena en mi
alma
la clara vibración
pasional de mi amado,
que se abrió todo en
círculos inmensos
donde anduvo mi amor
de su brazo!
Alba de amor,
la luz áurea va
inundando
nuestras almas y
cuerpos,
la ternura de todos
los surcos
se ha quedado
enredada en mis pasos
y los dulces
instantes vividos
siguen tenues en mi
alma soñando.
La emoción que brotó
de nuestras vidas
ha tornado la ruta
del alba
y ahora vuela por
todos los prados.
Ya la noche se fue,
queda el velo que al
recuerdo
se enlaza apretado y
nos mira
en estrellas dormidas
desde el cielo en
nosotros rondando.
Alba de amor,
ya la noche se fue
y las nuevas
emociones del alba
se han atado.
Todo sabe
a canciones y frutos.
Se ha quedado tu vida
en mi vida
como el alba se queda
en los campos
y hay mil pájaros
vivos
en mi alma de esta
noche
de amor entre cantos.
Quisiera guardar en
secreto
esta noche larga pero
mi alma
no puede alcanzar el
silencio del poema
sin palabras y saltan
y juguetean
entre mis labios los
versos de amor
como vibraciones
íntimas.
Alba de amor,
vivimos una noche
colmada de sueños,
lo saben nuestras
almas
más allá de las islas
y más allá del sol.
El trópico,
en sandalias de luz,
prestó las alas y tu
sueño
y mi sueño se
encendieron juntos.
Esta noche se ha ido,
casi aurora,
casi ronda de luna
entre montañas,
como una sensación de
golondrinas
al picar su ilusión
en una rama.
Alba de amor,
noche rasgada con
claridades
de esencias altas
circundadas
de emociones intensas
y me surgen canciones
con palabras
y en mi pulso laten
mis poemas andando trémula
por los astros como
si yo no fuese por la tierra.
Alba de amor,
que noche de hojas
suaves y de sombras,
palpitante de aromas
y gozos
con cántico de
vientos
entre embelesos de
luces mágicas.
Noche larga con
cantares dulces y poemas,
frases,
prosas de amor que
cruzan y se van
a lo lejos a
horizontes lejanos,
vibrando con su eco
las palabras
temblorosas y ávidas
que tú,
mi amado,
no me dejes ir de tu
lado
y me tengas abrazada
como una cadena de
flores perfumadas.