Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 27 de octubre de 2019
Inquietud
Inquietud
porque el temor,
la duda me acechan,
de que los
poemas de mi mundo mágico
desaparezcan insólitamente,
sin saber por qué.
Ellos
emergen
en un
momento perfecto
como el
principio de mi vida,
en
tropeles avanzan,
se
entrecruzan, se deshilvanan,
caen al
vacío del papel en blanco
con su
destino: que lleguen a tus manos.
Inquietud,
mis
lágrimas errantes
entre
mis versos peregrinos
que
abren la puerta del amor
entre
la afanosa y perdurable angustia
que
como ala es canción
y me
estremece el alma
al
temer ser herida y lastimada.
Inquietud,
por tus desdenes,
la
guardo clavada en mi espíritu
como
cruel espina perfumada,
amante
de la rosa.
La
guardo cual amado tesoro,
en mis
desvelos
cuando
para mis líricos consuelos
irradian
desde lejos mis versos,
tu
alborada
para
llenar de palabras de amor,
tu memoria.
Inquietud
de amar
que con versos y cantos
será
notoria por hacerlas
nosotros la sublimación de nuestros anhelos.
No
importa que se alargue nuestra espera,
sin
prisas viviremos en la gloria.
Inquietud
fugaz y pasajera,
quiero
mirarte cara a cara,
viéndonos en lo que somos,
brotando
desde las dichas cumplidas ayer,
la
dicha futura llamándonos
y otra
vez la vida se siente
como un
sueño trémulo
entre
pimpollos florecidos de alelíes,
campanillas
azules, rosas, amapolas,
enredaderas de vida de un existir pleno.
Siente
vibrar el amor dentro de mí,
¿Dónde
se habrá guardado la estrella mía,
mi
cristal ambarino de centelleante color?
Inquietud
de que tú, amor,
no existas
en mi vida
y esta
ternura que ciñe mis hombros,
que
entolda el oro de mi corazón
me colme de pena.
¿Adónde
buscaré el agua
si sólo
conozco el eco de la fuente?
La
noche me niega su torso de aurora
y voy
extrañada, perdida, anonadada
al mundo en que tú estás
trocando
el aire azul
en
búsqueda por el cielo
donde
estás tú, mi amado.
No
queda mucho tiempo, todo cambia.
¿No
sientes inmensas huestes de besos,
de
resistencias, de porvenir en las manos,
de
arrebatos y de calmas?
Inquietud
de que perdamos el segundo fugaz
de
encontrarnos,
porque
allí, detrás de los besos,
de las
miradas, del gozo sin forma,
están y
seguros,
nuestros
mutuos sentimientos esperados,
esperando,
defendiendo
en penumbra
lo felizmente encontrado.
Lluvia de amor
Lluvia
de amor
que va
cayendo en mi corazón,
lluvia que resbala por los cristales
en
gotas de agua dulce
que
recorren hasta el último de los rincones,
provocando
divinas sensaciones
que se
estancan
en mil
sentimientos interminables.
Se
convierten en un vuelo
de
palabras blancas que mojan,
lentamente, el alma.
Lluvia
de amor,
eres el
espíritu de mis amores,
eres
esperanza y razón,
eres
lluvia fresca en mis manos,
eres
quien busca los sueños
vestido
de estrella,
eres lluvia frondosa del cielo,
sol que irrumpe detrás de las montañas,
aire
que levanta,
que da
fuerza y vida al amor.
Tan
convencida estoy
de tu
gran transparencia,
en la
que vivo,
de que
la luz, la lluvia, el cielo,
son
formas en que te esquivas,
vaga
interposición entre tú y tú.
Nunca
estoy sola
mientras
la luz del día ilumina tu alma
o cuando al encenderse las estrellas
me van
diciendo palabras que tú piensas.
Esa
gota de lluvia
que cae
sobre el papel es
como
una difusa flor de azahar
que tú
me envías
desde donde vives.
Eres
esas pequeñas gotas
de
sentires y relámpagos
que
poco a poco va calmando
en finos diamantes
la
tormenta del alma,
empapando cada espacio
de los
corazones enamorados.
Eres
agua pura
cuya
presencia engalana,
caricia
divina salpicada de sonrisas.
¡Qué
siempre llueva, lluvia fresca del alma
y al
final deje un arco iris!
Lluvia
de amor para el corazón,
lluvia fresca de brisas y amores,
en
besos ardientes y caricias suaves.
Lluvia
frondosa convertida en amor.
A
través de la lluvia
me
llegas tú,
entre
gotas frías
que
acarician mi rostro,
llenas
de armonías las siento,
cierro
mis ojos
mientras
lentamente te pienso
y
lentamente te siento.
Románticos
pensamientos
llueven en mi mente,
atrapando
la lluvia un sinfín de sensaciones.
Yo sólo
te sueño, amor mío
y te
siento conmigo
mientras
la lluvia cae…
en su
húmedo y romántico velo
que me
suaviza…
como
brisa de terciopelo
recordándote
y haciéndome feliz
en este
ensueño bello
como
las gotas que caen
en el cristal de mi ventana.
Volver a ti
Volver
a ti,
quiero
entrar más adentro de la espesura
de
mi vida para aprender despacio y sin apuro
a
buscarte donde te dejé
cuando
mis naves desgarré sola
en la playa dejando en ella
tan
solo mi huella borrosa.
Gritando
tu nombre en mi silencio hondo,
vuela
a lo alto para que llegue a ti,
mi
amor es tuyo
y en
mi voz se sentirá
una
lágrima de nostalgia.
Volver
a ti, vienes hacia mi,
me
enseñas recuerdos
en
los que nos entregábamos uno al otro,
me
haces señas
con
las delicias vivas del pasado,
invitándome.
Me
dices desde allá lejos
que
hagamos lo que quiero,
unirnos
al pensarte
y
entramos por el beso
que
me abres.
Volver
a ti, ya, en este instante del hoy,
no
quiero separarme más de ti,
de
esa gran transparencia de ti en mi.
Siempre
estarán abiertos en mi ser
albergues
vastos, mínimos,
donde
guardarte
y
así podrás volver a mi,
a
mis celdas de la memoria y sus llanuras.
Volver a ti como canta el
río
en la
sed del silencio
y el
anhelo y como lenguas de fuego
se
consumirán al estar juntas
nuestras
formas fundidas
en
el tiempo inagotable.
Aprieta
mis deseos con tu pasión de viento.
El
sol será mañana un plato de lujurias
y tú serás mi boca y mis manos
quedarán desgajadas de rocío
al
sentirte otra vez junto a mí.
Volver
a ti, desgrana como antes
el gris de tu mirada
sobre
mis ojos
y
desprende mi angustia
de
mi alma toda
haciéndome
sentir tu abrazo
de sentimientos hondos y mansos.
Eres
y seguirás siendo
en
mis días de tormenta
la
claridad que brillante atraviesa nubes
y en la placidez del agua
alegras
mis días sintiéndote mío.
Volver
a ti,
cabalgando
en vientos de perfume
y
oro para consumir
tus
besos de mariposas y miel,
haciendo
brotar en mi alma parca
todo
mi amor pleno.
Quiero
que como lentas gaviotas de porcelana,
planeen
sobre mi cuerpo ansioso
tus
manos de blancas sombras.
¡Qué
sensación tan profunda
surge
de mi alma!
Vuelve
a mi,
escucha
mi grito desgarrante
que
nace desde mi piel y mi sangre.