Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 4 de noviembre de 2019
Sendas hacia ti
Sendas
hacia tí,
travesías
inconmensurablemente largas,
soñando
con verte frente a mí
en una sed de tenerte a mi lado.
Desde
un tiempo lejano,
como una querencia,
un ansia de volver a ver, a verte,
a
seguir contemplando
aunque
sea tu sombra.
Sendas
hacia tí,
caminos
entrecruzados,
paralelos,
anchos, angostos,
los
necesito para llegar
hasta
tu presencia
y
acurrucarme entre tus brazos.
Si no
encuentro el camino,
mía es
la falla,
toda canción está en él,
isla
ignorada,
esperando
a que sepa cómo cantarla.
Sendas
hacia tí,
misteriosas, impenetrables,
obstruyen
mi visión
y tu
presencia se diluye
a lo
largo de mi vida.
Estoy
detenida
en el
grave concierto del otoño,
escuchando
cómo los violines agitan
un mar
de hojas,
en la
trocha exacta
donde
nuestros caminos del existir
se
encuentran.
Tú
llegaste
con una
breve sonrisa de alegría,
disipando
por instantes las neblinas
que
envolvían tristemente
mis
huellas transitadas hacía ti.
Sendas
hacia tí,
polvorosas en todos sus costados
por mi pasar de prisa
llamándote angustiada a mi lado.
¿A
dónde alargar mis pasos?,
no
quiero sentirme extraviada
en
estos silencios
del
páramo de mi camino,
quiero
recibir la señal,
el
signo que me conduzca
aún por
un instante
a estar
entre tus brazos.
Sendas
hacia tí,
son
espejos del recuerdo
con
aromas de tomillo y madreselva
que de
sus piedras, tierras, roquedales,
a mi
pecho se derraman.
Mis
pasos resuenan
en el sendero silencioso, solitario
y se
pierden en la cinta del eco
enredada
entre los árboles.
El
camino sin ruido
revela
su gris monotonía
si no
me conduce a dónde tú te escondes
y
continúo con mis pasos cansinos
buscando la raíz de los quebrantos
por
estar lejos de ti.
Sendas
hacia tí,
perdida
estoy para siempre
si no
te encuentro,
sin
sentir el cercado de tus brazos
y sigo
tras tus huellas
en el
ramal entrelazado
de
senderos umbríos y misteriosos.
No
quiero
que
seas en mi presente
el
recuerdo de un día
ni
dejes en mí,
huellas que marcaste en mi cuerpo y espíritu.
Sendas
hacia tí,
sensación
de retorno!,
pero,
¿de dónde, dónde?
¿En
cuál de las travesías de nuestras vidas
nos encontraremos?
¿Cómo,
el encuentro?
¿con besos o llantos?
Nos
hallaremos a tientas,
con las
manos, con los gritos,
con los
besos tibios y dulces
en el
camino
por el
cual te buscaba.
Tropiezos
Tropiezos
oscilantes,
ondulados,
deslizantes
que me
llevan a un mundo nuevo
cada
día,
exhausta
de ir
tras
aventuras nuevas
en mi
diario vivir.
Caigo,
me
levanto,
vuelvo
a caer
y a
empezar otra vez
la ininterrumpida
danza
tras lo
inesperado,
lo imprevisto
que se
presenta tantas veces
sin ser
buscado
e
interrumpe con suavidad,
con
ternura,
instantes
plenos de amor.
Tropiezos
que siempre me conducen
a
lugares misteriosos
entre
hadas mágicas
y
gnomos y duendes furtivos
que me
guían
para
poder volverme a levantar,
bien
alta mi frente
y no
inclinarme ni resbalar
de a
poco hacia el suelo arenoso
y
oscuro
donde
yace la soledad sufriente.
Tropiezos,
sin tregua,
los
tiré en el aire diáfano
para
que vayan
en
volandas por el cielo
haciéndolos
agua
para
que llenen los cauces del mundo
con
espuma desatada y áurea.
Tropiezos,
deslices
que me llevan a abandonar
mis
esperanzas
pero no
mis prosas poéticas de amor,
las que
dejaré que llenen
miles
de páginas vírgenes
como
bandadas de pájaros al vuelo.
Tropiezos
tambaleantes,
callados
pero
sentidos,
guardados
en el fondo
de lo
que mis manos palpan
y mis
ojos tocan.
Tropiezos
vacilantes,
vulnerables,
aparecen
súbitamente
en
cualquier instante,
en el
menos esperado
y los
dejo pasar
sin
resistencias ni resquemores.
Suspendidos
quedan,
ingrávidos,
buscando
un pequeño resquicio
para
hacerme vacilar
y
sentir esa opresión en el pecho
que
sólo el amor puro puede hacer
que los
deje atrás,
en el
ayer pasado.
Tropiezos,
resbalares
sin culpa,
dificultades
que afloran
como
cactus en el desierto
o como
racimos de púrpura salvaje
que
cuelgan en el ceibal.
Poco a
poco
los
pimpollos van apareciendo
como el
amor en mi alma
y el
canto suave
y
sonoro
que abre
el sendero
a la
esperanza
sin
vacilaciones turbias,
sólo
con certeras creencias
de que
todo, ya pasó.
Querer
vivir anhelando amores
en
infatigable sed de calmas sin tropiezos,
con
ilusiones de vida,
sin
cansancios,
tan
solo con un poco de felicidad
en
instantes inolvidables
plenos
de ilusión,
ideas,
fe,
imaginación,
creando
siempre
sueños
de amor.
Renacer cada día
Renacer cada día,
en un amor de éxtasis en noches encantadas
sintiendo el mágico sentir de la vida
donde el tiempo se escurre entre mis dedos.
Quiero sentir contigo las tormentas
triunfales
incorporándonos hasta los truenos
y columpiándonos en sus hilos dorados.
Renacer cada día, ofreciendo mis más íntimos
madrigales de amor
a ti,
mi amado, llevándote
por los misteriosos laberintos de mis
sentimientos.
Mi tiempo de canto versado ha de seguir,
entre mis prosas he guarnecido de auroras mi
soledad,
levantando mi voz con cuerdas de resonancia
en mis manos.
Renacer cada día, evocando odas
y caminando por líneas de pasión entre
mayúsculas de libertad.
Amo la naturaleza junto a ti,
cuando busca su calor la solitaria gota de
rocío
en el pétalo de una perfumada flor.
Al fondo de los profundos océanos astrales
buscaré en pos de la potente luz
que exigen nuestros espíritus,
abrigando ilusiones en las noches de
euforia,
plasmando los sueños en hojas sueltas,
flotantes, que el viento agita llevándolas a
tus manos.
Renacer cada día
en
poemas que envueltos en su crisálida aspirante al vuelo,
en su gozoso existir nos unen entre frases
de amor
que van brotando florecidas.
Renacer cada día contigo a mi lado,
tú estás en cada espacio de mi esencia.
Si respiro tus sueños despierto en tus
pensamientos.
Soy la que ya no vive si no estás a su lado.
El amor surge en cada amanecer,
esperando renacer cada día, llenando mi alma de amor.
En cada palabra, en cada frase de amor,
expreso lo que siento en mis horas
solitarias
en las que no dejo de pensarte.
Clamo por ti mi amado amante, tú eres la luz
de mi esperanza
y tú mirar me enciende y me arrebata.
Renacer cada día, donde evoco tu presencia
y mi alma ansiosa en melodías te envía como
mensajes,
letras de amor, por todo lo que por ti siento,
brotan entre suspiros nostálgicos
donde se esconden las prosas que tú
inspiraste,
mi numen, el único y verdadero en mi vida.
Renacer cada día, sin rendirnos jamás.
En volandas, en un equilibrio estremecido,
me alzo hacia el azul cielo
en un puro silencio de nuestro existir,
en una gran pausa entre vida y muerte
porque así se crea el escenario de un gran
amor.
¡Qué mágico milagro de nuestro destino
que nos estremece en este vivir gozoso!