Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 8 de noviembre de 2019
Te recuerdo
Te
recuerdo
(cuando
en las noches estrelladas y brillantes
y la
luz de la luna baña de plata
las aguas tranquilas del agua,
te pienso).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tu
perfil desdibujado
bajo la
pálida luz de la aurora
viene
en mi búsqueda con ansias locas).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(evoco
los instantes preciosos
pasado
juntos, muy juntos,
en silencios prolongados y profundos,
entre
suspiros de amor
y besos
apasionados).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(eres
el ser que mi nostalgia despierta,
mi esperanza
renovada,
quisiera
cercar tu aroma con mis manos
y la
dulce potencia de tus brazos).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tus
cantares son con sones armonizados
siguen
persiguiéndome sin descanso
y tus
notas suben
al
igual que ayer en numerosos acordes
y son
para mí tu regalo).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(todo
sonido en eco tuyo
me lo
convierte en alma que te espera,
y tus
pasos se sienten siempre
de
estar viniendo por la ausencia).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(tengo
miedo de no poder encontrarte,
de que
mis besos se pierdan
en otro
cielo
como el
amor que vive de ola en ola).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(perdida
voy en las tardes
por
siempre en tu embeleso
sin
sentir el cercado de tus ramas,
ni ver
tu fuego que en los fuegos arde).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(te
llamo hasta quebrar mi voz
en
cristales translúcidos,
por eso
sangra mi corazón
y me
derramo entre lágrimas y sollozos).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(dame
mi libertad,
no
quiero tu fatiga,
quiero
sentirte como se siente el agua,
hermosa,
libre y límpida
entre
tu libre albedrío y el mío).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(busco
tu imagen en mi cuerpo
con el
frescor de la creación primera
en las
densas ondas de la noche,
con
afán de encontrar la luz primera).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(así te
hallé, sin muros ni rejas,
entre
luceros y luces fugaces,
como manojo de iluminado amor,
el que
te ofrendaba,
al día
que alboreaba
cuando
ganaba la aurora sus matices).
Te
recuerdo.
Te
añoro
(quiero
fundir mi figura con tu bronce,
andar
entre los peldaños del deseo,
hasta
alcanzar la cumbre de tu nombre).
Te
recuerdo.
Te
añoro.
Llévame
con mi recuerdo,
mis
manos a tu pecho, amor,
que
desnudándome caminos
sobre
el muro que cerca mi silencio,
siente
mis besos en tu frente
para
que de mis labios surja el verso
que
encienda la sangre en tus venas
y me
sientas pegada a tu cuerpo
apareciendo
mi nombre en tu cielo.
Siempre
Siempre
seré tuya
en
cuerpo y alma,
huyendo
de los pesares,
dolores,
resquemores,
me voy
contigo por la vida,
depositándome
toda en ti.
Siempre
será horizontal mi silencio
que va
a llenarse todo
porque
unos labios,
los
tuyos
se abren suavemente en los míos.
Y
fuiste voz al fin, tan hermosa
que
puede confundirse con miradas.
Voz
nunca servidora
de
lengua alguna,
ni de
sus palabras,
sólo
son los teclados
donde
tocas tu eterna melodía.
Siempre
tu voz,
queda
desnuda
porque
es para mi inolvidable,
ha sido
tu primera manera
de
entrar en mí,
tu
entrada por mi alma
como
brisa todopoderosa.
Siempre
te amaré,
aún
flotando en suave
y
rítmico andar
en
movimiento bajo el fanal errante
de la
luna confidente
de
nuestro mutuo amor,
pleno de goces y placeres.
Siempre
escribiré poesías, versos,
palabras
donde el Amor impera,
sueño
el verso y soy feliz,
vertiéndolo
en páginas al vuelo,
se
agitan y rápidos
se dispersan, se entrelazan,
se entrecruzan
como
musicales flechas en el firmamento.
Siempre
cantaré
con
estruendo de gloria
al amor que me inunda
como un
mar estallando
en mí por doquier de mi cuerpo,
vítores y clamores
entonando
fiestas
en dúos
de color entre
crujidos
de notas augurales.
Más
gozo en mi alegría,
más luz en tu esplendor.
Siempre
te recordaré
por
estar tallado en mi corazón
y hacer
saltar nubes de fuego
y
huracanes
en mi
cuerpo vibrante y deseoso
de ti
en cada momento que te pienso.
Siempre
existirá
una
primavera en mi alma
al
estar a tu lado plena de caudales de gozo
con los
ojos cerrados de luceros
con tu
cantar nocturno
con el
que me brizas
y me
entrego a tu eterno cántico,
por
gracia tuya, ya no soy silencio.
Siempre
al escuchar la lluvia,
seré
tuya,
cuando
la tormenta avance
rodeada
de negros nubarrones
y el
viento silbe más agudo,
entre truenos errantes
y
tropeles de relámpagos,
mi
deseo por ti será más fuerte
y mi
cuerpo palpitará ansioso de tu espera.
Mi
corazón te siente llegar,
una onda de fuego
arde en
mi espíritu,
llenando
los espacios infinitos.
Siempre
te amaré,
en loca
algarabía,
aún
oponiéndose
a la
simetría de la versificación,
yo te
buscaré con mis prosas,
mis
palabras, mis ideas,
como
una mariposa
que
sobre el rosal se posa
y
proclama en el rosal
el
triunfo del capullo de la rosa.
Siempre
veneraré la poesía
como
una visión que me traspasa el alma,
entre
prosas y versos te amaré,
seré tuya en cada monosílabo,
en cada
letra,
las
quiero por ingenuas,
por
volátiles, por audaces
y
cuando se asoman algunas de las estrofas,
mi
corazón late y palpita
más a
prisa
porque
las escribí
siguiendo
fielmente tu dictado.
Siempre
mis versos
llevarán todas mis ilusiones
volando
como insectos de luz
en sus
canciones.
Yo sé
que en sus anhelos
estás
siempre tu presente,
hay horizontes para los mundos y los cielos
y sus
alas sobre mi sien flotaron,
yo sé lo que sintieron,
yo sé
lo que soñaron,
siempre
estar junto a ti mi amado.
Noche larga
¿Por
qué la oscura noche es tan larga?
¿Cuál
es el misterio
de que
nos inunde
la
tristeza y la soledad?
En la
noche larga
la
sombra de los cipreses
es como
un grito en la niebla.
Se
alzan al cielo
sin
saber la razón
coro de
voces descalzas
que se
posan
sobre
las copas oscuras de los árboles.
Yo
sueño contigo, amor,
con que
tus manos
se van
perdiendo a lo lejos
como
dos trémulas alas
tras la
negrura del cielo.
Noche
larga,
sin ti
mi vida es soledad de soledades,
mi
corazón está solo
como un
rosal sin colores.
Si
viera tus ojos
en esta
espera apesadumbrada
volcaría la alegría
con
canciones de primavera
y se
trocarían en lumbres
mis
soledades en sombras.
¡Cómo
sueño las horas azules
que me
esperan
tendida
a tu lado,
sin más
luz que la luz de tus ojos,
sin más lecho que aquel de tu brazo!
Noche
larga contigo a mi lado
sintiendo
a mi amor florecer
en la mística voz de tu canto:
notas
tristes, alegres y hondas
que
unirán mi emoción a tu rapto.
¡Oh!
Noche larga, regada de estrellas
que
enviará desde todos sus astros
la más
pura armonía de reflejos
como
ofrenda nupcial a mi tálamo.
Noche
larga
que con
un velo de recuerdo
se
enlaza, apretado
y nos
mira en estrellas dormidas
desde
el cielo en nosotros rondando.
Se ha
callado la idea turbadora
y me
siento en el sí de tu abrazo,
ya la
noche no es tan larga
porque
convertida en un solo murmullo
se
interna en mi alma cantando.
Es la
noche una cinta de estrellas
que una
a una a mi lecho han rodado
y es mi vida algo así
como un
soplo ensartado
de
impulsos plenos y pasionales.
En esta
noche larga, mi amor,
se han
unido nuestras risas
más blancas que el blanco
y ¡oh
milagro!
en la
luz de una lágrima
se han
besado tu llanto y mi llanto…
Se ha
quedado tu vida en mi vida
como el
alba se queda en los campos
y hay mil pájaros vivos
en mi
alma en esta noche larga de amor
entre
cantos sin tristezas ni pesares.
Ya la
noche no es tan larga
tendida
a tu lado,
entre
tus caricias
y el
gesto de tu abrazo,
en tus palabras
cuelgan rumores
parecidos
al lenguaje
que
llevas en tu boca de agua,
desde
el más quieto charco
al más
agreste risco.
Esta
noche se ha ido casi aurora,
casi
ronda de luna entre montañas,
noche
rasgada al tiempo repetido
entre
esencias altas y claras,
circundando de emoción
mi
espíritu todo.