Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 18 de noviembre de 2019
Momentos vividos
Momentos vividos,
tan sólo minutos de un tiempo de amor
Y esto cambió mi vida para siempre.
es increíble ver como la vida va cambiando más
rápido,
día a día, segundo a segundo,
como ha dejado de ser tan natural,
tan vivo como antes.
Cada vez se escucha menos el murmurar de los
vientos cálidos,
ahora se palpita menos el resplandor de la
luna
y el calor suave del sol.
Desde que desapareciste,
todo se volvió de súbito húmedo, denso, frio,
vacío.
El viento grita día a día con ansiedad,
con una enorme tristeza,
porque te tuve en mis brazos un minuto, dos,
tres y no más…
Momentos vividos,
te quiero a mi lado más, mucho más,
mirándonos a la cara,
besos cálidos entre los dos,
tímidos y gozosos placenteros y sin fin.
Horizontal así te quiero junto a mí,
No desaparezcas quédate inmóvil, marmóreo,
quiero que yo con mis caricias y mis abrazos,
te haré vivir un instante largo de felicidad…
Podrá nublarse el sol eternamente.
Podrá secarse en un instante el mar.
Podrá romperse el eje de la tierra como un
débil cristal.
¡todo esto podrá suceder!
Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre
crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu
amor.
Momentos vividos,
no te vayas aún, deja ya que mis manos
acaricien tu frente,
deja ya que mis labios besen,
con mil besos todo tu cuerpo.
Pero ya no te puedo encontrar,
allí en esa distancia, precisa, con tu nombre
donde estás ausente.
Por irte a buscar abandonaré todo,
Pero aún no te veo y no sé dónde estás.
En vano iría en busca tuya,
allí en donde todo fue mi pensamiento,
a sorprender tu sueño o tu risa.
Tú andas entre el aquí y el allí.
Tienes mi alma suspensa, toda sobre el gran
vacío,
sin poderte besar ni un milímetro de tu
cuerpo.
Tu sola vida es un querer irte en silencio,
en un tránsito vives, en alejarte de mí,
no en el mar, ni en la tierra, ni en el aire
que atraviesas,
Anheloso con tu cuerpo como si viajaras.
Momentos vividos,
quisiera estar contigo siempre, no sólo
algunas veces,
sufro cada vez que partes
y quisiera todos los días tenerte.
y yo perdida, ciega, no sé con qué alcanzarte,
en donde estés,
si con abrir la puerta nada más o con gritos,
sentirías llegar mi ansia en la absoluta
espera inmóvil del amor,
inminencia, gozo, pánico sin otras alas que
silencios,
alas de amor.
Resignación
Resignación,
mis
pensamientos corren de prisa inconformados,
de
que tú te alejas en silencio, en sigilo,
huyes
de mí y entonces debo aceptar lo inevitable,
una
pasión que fue intensa ya pasó
y
nunca volverá.
La
noche es la que me hace recordar,
a
quien tanto amé
y me
hace lamentar lo que no pude hacer,
para
que continuaras amándome,
y
entonces escribo cartas de amor que nunca leerás.
Resignación,
ya
no quedan hechizos de luna llena,
se
acabaron las pociones mágicas,
ya
no sirven los rezos ni las lágrimas,
ni
hay deseos que te hagan regresar.
Aceptando
mi destino con entereza,
me
resigno hoy a perderte.
¡sé
que nunca volverás!
me
resigno estrenando estrategias,
si
tanto anhelo me ha servido,
quizás
a través de este olvido,
regreses
algún día a mi vida.
Resignación,
Me
enfundo en el traje de la esperanza
y
desearía con toda mi alma susurrarte al oído,
con
palabras mudas que mis tibias lagrimas derramo,
Desconsolada
al alba son por ti mi amado ausente.
Me
refugio en mis versos, en poesías de amor,
esperando
que pase la tormenta del alma,
y
que mi lánguida tristeza desaparezca
y
deje ese vacío insistente que recorre mi esencia.
Resignación,
es
herida sángrate, son sueños rotos,
pero
debo aceptarla y convivir con la derrota.
buscaré
despacio, paso a paso,
otro
amor que colme mi bosque con luces celestes.
Y
que cada estrella sea para mí,
un
beso lanzado al aire,
que
se guarda en el manto de la noche.
Y
así este nuevo amor me colmará,
de
besos , de apretados abrazos, de cariños.
Resignación,
pareciera
que el tiempo corre lento,
pero
la risa, la alegría, los cantos, volverán a mí,
ya
que tú mi nuevo amor colmará de paz, de bonanza,
y de
felicidad, mi alma que tan herida estaba.
Miedo a perderte
Miedo
a perderte
Ahora
que te nombro y te reclamo,
Se
aleja un rudo embarazo de silencios
Entre
tu cuerpo y mi presencia.
No
te vayas, tú eres para mí la vida entera
Recorres
mis sentidos sin orillas.
Miedo
a perderte
Eres
en mi otoño un viento adolescente en primavera
En
la estupre de mis cantos se levanta
Y la
sangre convoca en apetencia.
Te
nombro a cada instante
Y te
invoco con pasión y deseo, no me dejes.
Miedo
a perderte
En
las duros biseles del silencio
El
calor de tus hombros enlazaba
La
cima de los cielos con la tierra.
Crecías
hacia adentro, mi piel con tu belleza
Y al
roce, y al llamado de tus ojos…
Se
alzaba de mí siempre este poema.
Miedo
a perderte
No
me abandones, no te alejes, no te pierdas,
Te
buscaré entre el follaje de tu pecado
Y en
fresco temblor de tu rocío,
Reposaré
la cuidad, cada recóndito lugar secreto,
Explorare
el río e indagaré por el mar, por mi cantado.
Miedo
a perderte
No
te encuentro si me dejas sin el verde levantado
Del
árbol donde pierdo mi albedrío
Ni
en el viento caliente del estío
Ni
en la orilla del mar enamorado.
Miedo
a perderte
Y
así voy por verdes de la tarde perdida
Por
siempre en tu embeleso sin sentir el cercado
De
tus brazos, ni ver tu fuego que en los pueblos arde,
Te
llamo hasta quebrar mi voz, por eso,
Sangra
mi corazón y te derramas alejándote
Sin
sequia con una palabra de amor.
Miedo
a perderte
Si
regresas a mí, amado ausente,
El
sol iluminara nuestro amor,
Y
nuestra sangre con bilirrubina
Combinándose
en el fuego.
Están
fuertes mis manos y pasa un viento dormido
Ramos
verdes que cierran mi sueño
Y
torpe seré por siempre.