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Tuya por siempre


Tuya por siempre, la distancia no nos separa,
unidos en el aire diáfano y puro.
Un día al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino,
y nada más grande jamás han de ofrecerte.
Tu vida es frente a la mía
como el mar frente al cielo,
pasaran truenos,
relámpagos,
torrentes de lluvia,
pero jamás podrán separarnos.
Cuando estoy contigo,
me desarmo como una nube deshilachada en penas.
mis pasos de alondra pisan un otoño húmedo,
y te siento volar
entre la fronda indiferente,
de viejos pergaminos.
Tuya por siempre,
quiero seguir tu vuelo solitario amarrar,
 tus ojos a mis alas,
unir mis dedos con tus manos.
Tus caricias me atan a la sombra de tu fuego,
y en la sal de tus palabras enredo mi alma para siempre.
Tuya por siempre,
tu alma unida con la mía,
se pierden en la sombra de nuestros ojos,
hasta encontrarnos en nuestras caricias que,
correrán hambrientas sobre nuestra piel dormida.

“Ya voy con mis delirios
a saborear la paz serena
de tu amor”

Mi vida y tú


Mi vida y tú están entrelazadas, juntas
no es existir si nos separamos.
Éste verso mío no es de alguien ya definitivamente muerto,
aquí estoy a tu lado,
aún vivo escribiendo para ti, mi amado.
Hay personas que pasan por la vida
sin que nos demos cuenta.
Tú, mi amado, en cambio, fuiste un alud de sobresaltos,
un júbilo ardiente, una caja de Pandora,
música con nuestras melodías.
Me diste la ternura que yo siempre me negué
y yo te compensé con todo mi amor mi vida.
Juntos, agazapados como dos felinos
cubrimos de pasión el miedo ajeno que llevamos dentro.
Mi vida y tú, son otro viento que aviva la misma llama
que hoy es canto que arde en la sustancia misma del poema.
Irrumpes en un cielo donde inútil
se estremece aún la llama del deseo.
Otro aire alimentará nuestros deseos,
nuestros placeres,
nuestros besos ávidos de caricias.
Mi vida y tú, crecen en nuestro abrazo
como imagen del fuego.
Hay una sed que no se apaga, que es llama
en medio del torrente, una llama que ya no abandona
su ardor, ni sucumbe aún
en el cauce rápido del agua límpida.
Busca en la luz un camino,
una escala de penumbras
y ven a mí,
¡te esperaré siempre!

                                            “La poesía es la palabra imprescindible
                                            que rueda hecha poema,
                                            está en todas partes
                                            y no se deja ver”.

A la deriva


A la deriva, no me doy cuenta hacia donde voy,
voy al mar, al aire diáfano,
a la tierra seca que clama por agua,
al fuego eterno que bulle sin cesar.
Me deslizo suavemente,
si casi tocar un nada,
floto en el más allá,
buscándote siempre,
a través de las nubes
o en las redes de las hojas perfumadas.
Los brazos del mar me asaltan impacientes
y quieren llevarme a tu pecho sensual
que espera en la dorada playa.
Mido la planta de tu pie
y la dulce potencia de tu brazo
y aún a la deriva
adoro el rosicler de tus rodillas
y el sabor de tu cuello a mi costado.
Y en el aire voy,
sin saber dónde,
sintiendo crecer en mi cuerpo
araucarias,
laureles,
nogales,
ceibos,
que con sus ramas y flores enlazan mi cuerpo
para que me espere tu amor que tarda en llegar.
A la deriva voy bajo cielos que jamás he visto
y quizás detrás de telones de años nos encontraremos
y nuestros besos estallarán en mil colores,
cientos de sensaciones,
trascendidos a la gloria.
Y tú a la deriva volabas… volabas…
como autómata juguete de papel y cielo
y te tragaba el viento
y te mordía la distancia luminosa
y yo buscándote soñaba…
soñaba… que hoy te encontraría
y haríamos juntos el nido de amor cálido y pleno de armonía.
Y llegaste desde tan lejos
y posaste tu piel con el ahogo de tu aliento.

                                       “ahora estás en mí
                                       me ahogas,
                                       me arrancas la carne en cada brazo
                                       me desarmas el alma en cada beso”