Seré tu
oasis, tu remanso, tu alivio, entre árboles llenos de nidos, soñando en remansos
dormidos, en lechos de algas y flores.
Iré
contigo a aquel mundo perdido donde hubo tanto canto, soy feliz en ser tu
oasis, por el verde tierno que nos rodea, en esas hojas nuevas, suelta la flor
su perfume más si una frase la inspira.
Seré tu
refugio, tu ansiado nido, seré tus versos, el tesoro conquistado en la isla
encantada, lejos del mundanal ruido.
Seré tu
oasis, ven hacia mí! soy feliz en tu luz enajenada, huyo de mi y entro en ella
y me envuelve tu dorada dulzura.
Lánguidas
miradas en los rayos de la luna, resbalando una a una entre ramaje dormido
mientras un silencio majestuoso nos envuelve y nos lleva a escuchar notas
calladas, bajas.
En voz
baja y al oído conversan con la laguna
cerca de donde tú y yo reposamos en un plácido y feliz momento.
Seré tu
oasis, seré tu paz, todo vive en reposo, todo en calma, la claridad triunfa y
desde el alto sol cuanto más orlar más vibra, goza.
Con inocente
ritmo todo el paisaje canta y nos cuenta sus misterios en un alado idioma sin
palabras, como regalo de gracia.
Seré tu
oasis y por las noches, vírgenes de estrellas, nos conducen en lentas caravanas
en policromos paisajes, granos de arena que brillan con centellas de plata.
Seré tu
oasis, frases nobles y sinceras, cláusulas níveas, lentas pasan, versos de
celestes temas a lo lejos se escuchan y la escritura que llega ya se fue,
rápida, indescifrable, la que con plumas veloces sobre otras se precipitan y se
borran las ya escritas por otros astros, en el paisaje lo esbozado por los
galas la tórtola lo arrebata.
En las
hojas de la mañana nunca me canso de llenarlas de los siglos de poemas.
Seré tu oasis, en la fuente de agua en medio
de los arenales, de melodías nos inunda con música de arpas que nos dan
ilusiones ópticas, espejismos que con trémulos desafíos nos hacen vibrar ¡qué
milagro!
Estamos
tan lejos y tan cerca, ávidos esperando la suave brisa por lugares habitados en
medio de los áridos y desérticos terrenos.
Seré tu
oasis, tu descanso, estación detenida allí en el camino de la vida,
estremecidos de placer de estar juntos en este puro silencio, en este espacio
detenido en el tiempo creando en su entorno ondas de calma.