Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 7 de febrero de 2013
Una luz encendida
Una luz encendida, un deseo infinito de encontrar
ese amor verdadero y pleno.
Cuando un rumor ambiguo y exigente se me estanca en
las venas y mi voz se resquebraja, se reseca como un erial de cuero, acudo al
largo camino iluminado y le entrego el impulso circular que pudo ser un verso,
un poema, una prosa poética de amor.
Una luz encendida, hacia ti voy, a encontrarme con
mi amado amante en los jardines en donde nos acogen y sus duendes nos inventan
matices singulares, dejándonos gotas de sueño hasta el más allá, donde el
temblor pluvial nos hace falta.
Una luz encendida, íntima, nuestra, que emerge del
vegetal periplo con un guiño punzante trasmutando en estrella el cielo
circundante.
Alquimia secular de los jardines donde se trueca la
sigilosa confidencia en altos aires tallados, esclarecidos.
Una luz encendida entre nuestros cuerpos de mármol
y perfume y el amor se desliza en nuestras manos acariciando la piel desnuda
ungida hasta nuestros dedos, en brazos de estatua esculpidos por la pasión
fresca.
Te siento junto a mí, estás como una mariposa de
fuego y de tormenta.
Una luz encendida entre tú y yo, quiero que aturdas
todos mis sentidos, quiero sentir un cerco que confunda mi cuerpo con tu carne,
mi aliento con tu boca, mi piel con tus ojos ardientes acariciándome toda, casi
sin tocarme.
Apaga el viento que delira, desboca los temores
indefensos.
Quiero al fin la comunión total, la unión que será
lo sumo del amor.
El abrazo de tu piel de nave humedecida, me sacude
y me hiere, me desdobla y me lleva.
Mi vida es un cielo trivial de jovialidades que
llenas con tu aliento de argonauta errante y taciturno.
Una luz encendida aprieta mis deseos, caliéntame
las carnes con tu pasión de viento.
El sol será mañana una fuente de lujurias y tú serás
mi boca y mis manos desgajadas de rocío serán tu placer máximo.
Cual hambrientas sensitivas, con suavidad de
jazmines, tus manos cuajan mis senos doloridos de deseo que se entregan
agitándose a la soledad que se beben.
Una luz encendida, mis formas inanimadas viven,
tiemblan, se hace carne, bajo el cincel embebido de tu pasión noble y pura.
¡Qué sensación tan profunda arranca de mi alma!
¡Qué grito de amor desgarras de mis poros y mi
sangre!
Una luz encendida nos envuelve como capullo en
flor, otra vez mis ojos en el fuego de la tarde y todo perdurará… hasta tu
ausencia…
Desdén
Desdén, palabra no pronunciada cuyo significado
hace estremecer mi alma, nunca lo sentí en ningún momento de mi vida hacia
nadie, pero en este instante surgió en mi mente, ¿cuál es la razón?
Desdén, es lo que conmueve las fibras más íntimas
de mi ser, es el desaire que a veces por instantes inunda nuestras almas por el
dolor que alguien nos provocó.
Si se acerca el desdén muestro desprecio poniendo a
prueba el ingenio con sagaces aforismos que me llegan subrayados con
significativas miradas de envidia, celos, menosprecio, a los que respondo con
total indiferencia sin inquietarme un ápice, sin juzgar actos y pensamientos
malsanos, me inunda una tolerancia objetiva hacia su existencia y por segundos
me invade un profundo desagrado.
Frío desdén, mi rostro llevado del desprecio y la
diversión esboza una expresión de ira y amargura que dura tan sólo un instante
ya que vuelvo a ser yo, la pura mujer poeta que es totalmente ajena al mundo
material que me rodea.
Mantendré con aguas descendidas por las fieles
veredas de mi pecho todo el amor que me inunda cuando el cielo se afila al
conjuro de un sutil cosquilleo de flautas que alejan de mí sentimientos
malvados.
La última estrella remisa abandona su puesto de
guardia desde donde los ángeles me protegen y cuidan para que mi alma encendida
y liviana lleve su amor por doquier.
Desdén, no estás en mí tratando de sacarme de mi
vida casta para arrastrame con sed de verme en el silencio del mundo de las
sombras miedosas, delgadas, oscuras, para que me interne en el inframundo de lo
desconocido.
No lo lograrás, la luz brillante me envuelve en el
gran aire vacío de dudas, dolores, penas y soledades, entre azares sin
respuestas.
¡Qué gran plenitud vivir en paz y armonía desoyendo
las palabras sin color, tan vagas como las sombras!
Entre jazmines, rosas, azucenas, alelíes, están los
nombres de los que no mienten ni hacen daño ni te hieren, mientras haya cantos
en la oropéndola, la vida es felicidad plena.
El futuro es distancia, no deseo perderme en lo
venidero, quiero acercarme a mi presente sin desdenes que me acosen en las
largas dulzuras del minuto de tiempo al tiempo, sin torpes atropellos, entre
quietudes y calmas, el alma se enaltece en búsqueda de la verdad.
Contra viento y marea
Mi
vida se mece entre rencores, falsedades, traiciones, saliendo airosa flotando
sobre el mar limpio y puro, derramando con ansias y anhelos, amor por doquier.
Me
siento vapuleada, zarandeada, movida a lugares siniestros donde los celos, las
envidias, los terribles males de espíritus torvos quieren hundirme en la
oscuridad pero contra viento y marea saliendo a la luz de horizontes rojizos,
me elevo colmada de amor a mundos lejanos donde la esperanza y la felicidad me
esperan.
Contra
viento y marea, vivo deshilachando dolores, furias, desamores. ¿Por qué vivir
sembrando amor por doquier, desafiando la sombra de una idea con el alma
encendida por anhelos y esperanzas?
Contra
viento y marea, voy hacia ti en volandas de luz, entre las luces brillantes de
las luciérnagas que iluminan el sendero donde nos encontraremos para mecernos,
acariciarnos, amarnos.
La
pasión y el deseo surgen como llamaradas vivientes con chispazos rojizos que
nos unen y vertiginosamente nos conducen a un mundo mágico e irreal, donde el
amor imperioso y exuberante, escribe en el cielo azul y abierto: ¡Vivir amando
contra viento y marea!
Ya
no nos separan distancias ni falsedades, ni envidia, inagotables fuentes que
sin poder no nos rozan, sólo nos acechan para desunirnos pero no lo logran.
Contra
viento y marea, nuestro amor abre sus alas y se une en el lejano horizonte,
allá, muy lejos, en un impactante vuelo de amor que con nuestra imaginación
recorre cielos recónditos unidos en un abrazo sin fin.
Contra
viento y marea nos mimamos abrazados en un profundo intercambio de energía
pura, casta, imprescindible para nuestro existir, nos recorren bailando una
danza inesperada, leve, ingrávida que nos deja exhaustos uno en brazos de los
otros, como dos seres en uno solo.
Contra
viento y marea plenos de vida, recorremos el mundo entre risas, cantos y
lágrimas de amor.