Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 14 de febrero de 2013
La luz prestada
La luz prestada, esa que yo te di, que iluminó tus pasos,
que te dio brillo y resplandor, esa que no supiste valorar, la que alimentó tu
espíritu y calmó tu sed.
La luz prestada, que bebiste como el sol en la tarde, que
encendió fuego en leña seca, esa luz que se llevó el viento del crepúsculo que
entorno a ti da vueltas, el sol será mañana un plato de lujuria.
La luz que tuviste no vino de ti es que vino de los
soles, de los ríos, de la oliva y te inundó la oscuridad.
La luz prestada se abrió como ventana sorprendida
derramando su fulgor de luciérnagas.
¿Ya no sientes la falta del destello que te llevó hacia mí?
¡Qué dolor que no hayas comprendido la entrega de mi todo
que te di!
¿No te das cuenta de que te has sumergido en mares de
tristeza y en vano buscas un camino para salir de tu noche?
Todo en tí ya es silencio, el eco no te responde, las
chicharras no las escuchan tus oídos y en tus sueños ya no hay más luz, estás
en la ausencia del no retorno, tu ceguera no te deja ver mi luz.
¡Estás en un cielo monosílabo donde nadie siente tus pasos!
Eres un inútil gentil-hombre desnudo y blanco con venas
sin estrenar, ya la sangre no corre, está seca, sin chispas que en nada
prenden.
Vivirás sin la belleza, la alegría, la risa, el canto, el
amor.
La luz prestada intangible, leve y veloz se fue de tu lado
y no la alcanzarás nunca más.
¡Qué lejos estamos y qué cerca estuvimos!
Lentamente en mí un nuevo amanecer se acerca que hace que
la tristeza se fuera al pasado del ayer, oscureciste mis días pero ahora renace
en mi alma la luz brillante que otra vez inunda mi existir.
El tiempo contigo ya no existe, saliste de un tiempo que
no dejó huellas ni señales.
¡Qué milagro ya puedo decir pasó y partió!
La luz prestada, partiste a rumbos confundidos los que te
llevarán a lugares misteriosos, secretos, sin retorno.
Tu silencio ya no duele, mi alma se ilumina y los poemas
de amor, frases erráticas, cortan el aire como flechas afiebradas, buscando
ilusiones nuevas.
Ya desperté de la sombra en que me dejaste, atónita y
absorta en que te fuiste a otro tiempo, buscando otros amores, otras miradas,
otros besos.
Despierto en un rítmico volar de dulces sueños que me
llevan al ideal de amar y ser amada, suspiro con el máximo esplendor de que
existe el amor anhelado que me abre con su encanto de quimeras a un existir
nuevo.
Torrente de amor
Torrente
de amor es un fluir del sentimiento ardiente que vive en mí desnudando mi alma
frente a tí.
Lenguaje
de armonías flotando en nenúfares en flor y por al aire revuelan golondrinas
anunciando nuevas primaveras.
Ecos
halagadores de la eterna música de la tierra prometida.
Torrente
de amor, mis manos buscan el agua fresca de tu manantial en este Hoy mío pleno
de sensaciones nuevas.
Río,
bailo, me desarmo como una nube soñando, sueña que sueña, canta que canta.
Te bebo
con mi aliento, toda canción está en ti, que acuna en mis labios el beso que te
está aguardando.
Torrente
de amor, agua que modela tus formas, de tus labios la sonrisa, las nuevas, las
no estrenadas que de entre tantas una se alza y mi alma la reconoce, es la
tuya.
Torrente
de amor, se desata la lluvia con tu ausencia a mi lado y mi corazón palpita con
la esperanza de verte.
La
tormenta está aquí, sobre mi pena por no tenerte, ¡pobre herida de amargura!,
¡ven a mí!, ¡no me dejes!
Torrente
de amor, agua clara, cristalina, nos reflejamos en ella y así vivimos este
idilio esperado, que como un rayo entre las nubes vibra, buscando las promesas
de los ensueños que ofrecen tesoros en tu sentir y en tu piel, en donde el
soplo de la brisa va brotando como retoños recién nacidos.
Torrente
de amor, límpido, corriente rápida y sonora que nos conduce a nuestro lecho de amor, unidos sin
tocarnos, sin sentirnos, sin abrazarnos en una noche pletórica de armonioso
vuelo.
Dejémonos
flotar, cara al cielo, hundiéndonos despacio, hacia lo alto, en la vida del
aire y seremos náufragos de los cielos.
Torrente
de amor, rápidos de agua tumultuosa, te llevan y te traen hacia mí.
¿Cuándo
estaremos juntos para entregarme entera a tí en el mar de tus pasiones y
arrancar de tu pecho suspiros leves como temblores de pájaros?
Torrente
de amor, empújame, lánzame desde tí al manantial de la dicha que suave mana
entre sueños y esperanzas llevándonos a una paz intacta y cristalina para
quedarnos en esplendores de luces y destellos brillantes de mil colores.
Torrente
de amor, entregas el secreto de mi alma, despertando mis gozos escondidos y
llevándome a un paraíso solos tú y yo.
Infinita ingenuidad
Infinita
ingenuidad, mi alma está anegada de inocencia en una poética fe en el mañana y
aunque el viento me envuelva en mantos invisibles, intangibles, mi candorosa
esperanza de vivir el amor verdadero, ese, el sentido.
Necesito
mañanas sin torvas neblinas del silencio estando tú conmigo como una sombra de
mariposas frescas, tibias, que orillaban el vuelo y yo confiada hacía que el
sol enredadera sus hilos con el viento.
Infinita
ingenuidad, bendita eres porque abres mi alma al amor sincero.
Sí, soy
crédula y cándida porque feliz, enamorada de la vida, mi alma canta y mientras
el río me arrulla en mis sueños enamorados de las sombras frescas siento tus
pasos venir a mí, tú, mi amante fiel.
Infinita
ingenuidad, bienaventurada seas, no me abandones nunca porque creo que
cabalgando en vientos de perfume y oro llegas a mí con tus caricias suaves como
pétalos de rosas, ellas me atan a la sombra de tu fuego y en la sal de tus
palabras.
Allí
entre tus brazos enredé mi alma para siempre.
Soy soñadora,
apasionada y acaricio el silencio de tu ausencia porque desde otra lejanía,
siento el sayal de tus manos y tus brazos como caricias desbocadas que en
galopes de metal y oro llegan a mi cuerpo nostalgioso, así brota mi alma parca,
allí bulle mi amor pleno.
Infinita
ingenuidad, ¿a dónde me conduces?, ¿a qué lugar escondido me llevas?, siento
que candorosa y virgen me arrancas en cada brazo un suspiro y desarmas mi alma
en cada beso.
Todo está
intacto en tu inocencia pura, eres mi música blanca que enciende mi inspiración
y hace nacer como hilos invisibles mis poemas de amor, frases que encienden mis
limpias noches de ilusión y de deseos guardados.
Infinita
ingenuidad, manso camino perfumado de azahares, de lilas y de azucenas donde tu
aroma me envuelve suavemente llevándome a altas cimas de goces buscados.
Ser
sincera me conduce al reflejo donde se dibuja mi alma.
Allí
donde una imagen más de las que tienes me harán vivir en un rincón de tu
presente.
Infinita
ingenuidad, siento tus alas y nubes de música en mis manos, siento que todo en
mí quiere volar, me llevas en brazos a un mundo que aturde mis sentidos y me
ofreces amor, tu amor.
Comúlgate
conmigo en mi pureza y haz de mi vida un lugar mágico donde el amor vibre y
palpite como tierno pájaro tembloroso, inocente y puro.
Un nuevo amanecer
Un nuevo
amanecer para el amor. Quererte como las amapolas al viento, quererte en un
compás de espera incierto, como letras de poesías nacidas desde mi alma.
Existe un
nuevo amanecer donde no hay lugar para el dolor ni la mentira, donde la armonía
se estremece con mi sentir, donde cada momento es una caricia.
Acércate
en este nuevo amanecer y sentirás la paz en mi alma, se ha iluminado mi día con
una nueva ilusión, con mi corazón dispuesto y libre de temores para volver a
amar.
Mi vida
con una agitación creciente, un festivo clamoreo de relumbres, de fulgores,
proclama que está queriendo otra vez, no era aquella paz la última y estoy
alegremente vibrando ante una nueva pasión, más perfecta, más verdadera, más
plena.
Un nuevo
amanecer está inundando mi vida, con colores sin fin, con claridades
repiqueteantes, arrebatadoras, encendidas.
El amor
es el amanecer en la libertad del ser.
Cuando
los ojos del amor atraviesan la luna, los ojos de los sueños alcanzan el
horizonte en un nuevo amanecer y en mi regazo algo nuevo, más pensado, más
hermoso, se proyecta hasta lo hondo de mi alma.
Un nuevo
amanecer, ¡qué delicia tocar la hierba fresca en un bello amanecer otoñal! y
hasta detrás de la luz, veladamente secretos aguardan por si los quiero
escuadrones de luceros.
La luz
del amanecer abre la ventana de mis sueños y mi poesía canta alegre, baila con
frenesí y con sus ágiles y armoniosos pasos que adentran dentro de mí para
despacito, sin apuro, llegar a las hojas vírgenes que las esperaban ansiosas
para dibujarlas con arabescos como centellas.
La luz
del amanecer nuevo espera al amor verdadero, al sentido desde lo hondo ¡qué
bella sensación riendo las dos luces unidas!
Abro los
ojos en este nuevo amanecer y contemplo junto a ti, tiernamente abrazados y
unidos el nuevo Sol de un nuevo nacer.
Te miro,
te pienso, te amo y al abrir los ojos sonrío a mi despertar, cual rocío
despierta con la sutil mirada del sol.
¡Qué gozo
intenso y resplandeciente es este nuevo amanecer a tu lado!.
El amor, igual, igual, de tanto ardor se va en
sosiego.
Recomenzar
Recomenzar,
reiniciar mi vida dando una nueva oportunidad a mí misma, renovando las
esperanzas en la vida y lo más importante creer en mí nuevamente planteándome
nuevos desafíos.
Mi
corazón se está despejando, pronto para la vida en procura de un nuevo amor ya
que nosotros somos el Amor y siempre seremos capaces de amar muchas y muchas
veces.
Recomenzar
con alegría, ante ligerísimas tentativas de altas quejas de espuma dando al
aire sol y viento, deseos que se alzan al más allá de un ansia que se muere en
mil cristales.
Recomenzar
entre blancuras que logran entenderse, amores que se inician en las mañanas
dulces del estío estrenando nuevos idilios.
Reanudar
la vida como resurrección de mares plácidos y tranquilos entre querencias muy
antiguas, sin esperar ni soñar que todo dura como mármol erguido y eterno
porque desfallece en una u otra orilla.
Recomenzar
retomando de entre tantos fracasos, los infinitos deseos de salvarnos dejando
en el olvido las cien, las mil, las incontables figuras cristalinas que se evaden
ligeras por nuestras fuerzas interiores que nos llevan a volver a este presente
que Hoy vivo entre juegos de raudo amor colmando mi alma de asombros
milagrosos.
Recomenzar
frente a mi liso espejo de vida, amaneciendo serenamente, entre el bienestar tibio
de estar conmigo misma es como si estuviese ya en lo sumo, en lo perfecto.
Y surgen
nuevos poemas, prosas de amor bajadas de altas cimas, vienen desde lejos, desde
adentro de mi alma, hay algo que me pide que siga con mis frases, despacito y
sin prisa y por mi piel vuelven y corren tibios presentimientos que las plumas
finas del aire ya cubren de ideas nuevas mis papeles ansiosos de que
recomiencen y se alumbren los nuevos intentos.
Recomenzar
entre ocurrencias no fugaces, sí con chispas que brillen en el cielo y entre
curvas y más curvas se reinicia mi vida, dibujando mi anhelo en la luz del
alba, multiplicando amplios destellos, encendiendo de amor mi mundo.
Recomenzar
cantando loas a la vida mientras mi lira la aclama, canto a lo grande porque va
dentro mío y mi corazón en las alturas ama.
Siempre
tendré desde ahora en mi laúd cantares, sin desdichas ni pesares y en el rosal
de mi cariño, jazmines, azucenas, alelíes, maravillas de mi jardín entero.
Recomenzar
las alas de mi numen que me llevan con su amor a expresar mi dicha honda
brillando en el fondo de mis noches mis versos de amor soñados que flotaban en
mi derredor como nubes de perfume.
Recomenzar con monosílabos tan sólo, entre luces,
sombras y silencios, como fugitivas centellas rebotando en sus reflejos.
Pasiones encontradas
Pasiones
encontradas, ocultas en secretísimos rincones de mi alma, confundiéndolas con
palabras de amor no dichas, con anhelos de ilusiones y sueños remontándose a
las nubes altas sin soledades ni llantos.
Tú, mi
nuevo amor, desde la colina del nardo, irradias el fulgor que seca la fuente de
la tristeza y de las lágrimas.
Pasiones
encontradas que como nardos juveniles guardan en mi entraña los bálsamos y la
secreta lumbre que de mi pecho palpitante lleva las blancuras de un astro.
Pasiones
encontradas, vienen hacia mí y me aturden por un momento con su interno
bullicio y sus ideas locas, dejándome ilusiones fulgurantes que embellecen todo
lo que tocan.
Me llevas
a carismas divinos de auroras y cantos, de nubes nacaradas y gentiles, de
arrullos de calandrias, de ternuras suaves y níveas donde el gozo se hace puro
y eterno.
Los
ángeles dueños de la flor del alba nos guían y protegen en nuestro mundo irreal
y mágico, donde juega la brisa y hay rumores de música de alas y goces en
nuestras miradas.
Pasiones
encontradas, nuestras sombras se rompen y se aclaran, sonríen y tiemblan de
risa las lágrimas que enjugaste con tu labios, son como un hálito que reflejan
nuestras almas.
¡Ven
hacia mí y atúrdeme un momento! ¡Déjame estar en tus bazos!
La
ilusión que en tus juegos te acompaño es un cuento de hermosura extraña.
Pasiones
encontradas, que nos llevan a caminar al azar sin rumbo cierto.
Mi
corazón descansa ahora en la rama suave de pecho y aunque muera sé que vivo en
los claveles futuros de tu cuerpo.
Pasiones
encontradas, que esta noche descansan, como centinelas eternos que guardan mis
secretos en una túnica de lentos deseos contando las glorias de este amor
sincero, pleno de grandes momentos, de verdades dichas.
Y río y
canto con tu cuerpo donde la luz tímidamente se asoma bajando la luna en tus
brazos y acunándome con sentimientos nobles.
¡Cuánto
perfumes de árboles se derraman por tus brazos!
Amor
perdido entre bambúes incipientes, ¿cómo encontrarlo cantando?, con galas de
volcán al sol radiante en el aire y en los sones en que arden las cañas,
asomando a tus ojos el amor que por mi sientes.
Pasiones encontradas, sublimes y majestuosas, con
libertades mudas y silencios virtuosos que nos unen en un apretado abrazo que
nos funde en cuerpo y alma.