Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 3 de mayo de 2013
Después de ti, todo
Después
de ti, todo, eres mi rincón de sueños y de anhelos, eres mi remanso en las
tempestades y estás en mi pedazo de cielo, eres mi aliento, eres mi verdad…
Contigo
ya no tengo miedo ni temor a la realidad.
Después
de ti, todo, mi amor está contigo en todo momento y en todo lugar, eres mi
razón de ser, no navego más entre la bruma de la soledad ni entre las nubes del
olvido.
Tú
eres mi todo, eres cada estrella que titila en la noche oscura, eres ese rayo
de luz que entra por mi ventana, eres mi respiración, eres mi ángel, eres tú mi
todo.
Después
de ti, todo, nos rodea el aire como una llama azul y como en el campo una
esmeralda ardiente en la que ondula el vago tul de una humareda transparente.
Tú,
mi todo, secas las fuentes del llanto e inundas las fuentes de mis deseos, te
presiento antes de tu llegada, percibo el aroma de tu cuerpo fuerte, vigoroso,
viril.
Después
de ti, todo, franqueaste las puertas de mis expectativas, lograste que tocara
el cielo con las manos sintiéndome plena en cuerpo y espíritu.
Eres
mi todo, con sólo mirarnos nos escuchamos sin hablar, el silencio nos rodea y
nos une.
En
un minuto sólo el pacto se siente total, nuestra dicha se desliza por nuevos
caminos, así se calma la furia de la pasión, en un instante.
¿Por
qué eres mi todo? Porque en una larga noche con luna que no censura nos
permitió fulgurar en el centro del Universo.
Tu
voz se acerca y con ella tu esencia del amor, la percibo, tus rasgos, tus manos
finas, tus besos cálidos: eres mi todo.
Después
de ti, todo, no puedo olvidarte en ningún amanecer, te necesito cerca de mí, no
hay soledad, ya es todo compañía y en tus brazos dejaré el cimiento de mi
plasmada memoria, despertando con el trinar de los pájaros y el perfume de las
caléndulas
Necesito
encontrar en la inmensidad, en el silencio de mis versos tus sentimientos que
me inspiran y envuelven mi vida entera.
El
todo es nuestro, explosión de placer y gozo, imposible escapar a tanta dicha.
¡Eres
mi todo!
Ansiado encuentro
Ansiado
encuentro, esperado desde siempre, gozando mis anhelos en la espera con cantos
en la lira y en el alma vuelos.
¡Oh
ansiado encuentro! ¡Mi fragante edén! ¿Qué bien a tu bien se puede igualar?
Ansiado
encuentro, en la amable brisa que besa mi frente oigo muy cerca tu sonrisa
fugaz y clemente y pensando en ti tu donaire llena mi corazón.
Ansío
verte, estar entre tus brazos, todo en ti es calma, suavidad, como la luz del
rocío, el azul del cielo, el cantar del ave.
Ansiado
encuentro porque no hay duda ya de que nosotros somos los dos llamados,
posesión lenta, al fin, del paraíso.
Pero
aún queriéndote encontrar el miedo me inunda, temblor en mi cuerpo,
estremecimiento me recorren poco a poco y quedo inmóvil y quieta porque la
felicidad se acerca, está ya cerca, me busca en su gran marcha subceleste,
hollando nubes, cruzando espacios.
Ansiado
encuentro, antes remotísimo, se acerca aceleradamente a una velocidad de luz de
estrella y tarda todavía en llegar porque procede de más allá de las
constelaciones.
Ansiado
encuentro, clamo ser tuya y ya lo soy antes de tu llegada y con los ojos bien
abiertos pienso, adivino, por cual lugar llegarás, tú, mi dicha.
No
quiero el hueco de tu ausencia y me estremezco en un gran temblor de víspera y
de alba porque vienes hacia mí y ya comienzas a desatar sin prisa mis
quebrantos y mis desasosiegos.
Ansiado
encuentro, contigo desaparecerán mis amarillentas pesadillas, mi cansancio, mi
desencanto, mi llanto, mi tristeza.
Y
en el aire, contigo iré, acompañaré a tu lado al viento en su caminar siguiendo
tus pasos, escuchando tu voz a mis ansias de amarte bajo un cielo, cenizo que
como testigo alumbrará nuestros cánticos de amor.
Ansiado
encuentro de amor, dos almas fundidas entre caricias leves en lugares secretos
donde todo es nuestro, íntimo, sólo de los dos.
¡Oh
gloria de nuestro hallazgo! ¡Juntos en oleaje de pájaros al vuelo!
Desnudando
los ríos a nuestro paso, movemos las selvas inefables, deshacemos el otoño de
sus plumas, cubrimos con nuestro calor, inviernos cándidos.
Contigo
a mi lado voy al río en busca de mi sombra, dejo mi soledad de luna fría y
recojo mis ojos abandonados en la orilla del río de la vida.
Ansiado
encuentro, aquí estoy, estoy esperando, expectante, asustada, dormida en mi ser
desde épocas lejanas pero de pie, vacante, suelta, tensas mis fuerzas vírgenes
para ti, mi amado.
Susurros
Susurros,
leves, misteriosos, acariciantes, que llegan a lo profundo de mi alma.
¿Qué
trasmiten? ¿Por qué aparecieron en mi vida?
Me
inspiran ansias de que estén siempre cerca aunque en mi mundo interior llegan
palabras sin sentido, sí con sentimientos de amor.
Susurros,
apenas audibles, sus colores brillantes iluminan mi mente, los necesito, son
parte de mí, me estremecen, me acarician por dentro, me hacen cosquillas y mi
corazón late más aprisa.
Murmullos
sinceros que inspiran instantes de felicidad, puros y mágicos, no existe el
tiempo ni la distancia.
Susurros
que como bocanadas de aire diáfano penetran en mi cuerpo, se traslucen en mi
piel, en mi sonrisa espontánea y única.
Son
como gota a gota que caen bajo un sol radiante iluminando ampliamente y con
rítmicos latidos mi corazón de agua y miel.
Musitas
a mi oído como si estuvieras escondido detrás de mí, entre sombras claras y
crepúsculos ardientes. Susurros encantados como temblores de alas que me buscan
y se posan despacio, muy despacio en mi espíritu.
Y
entre esos balbuceos de siempre, en tiempos sorpresivos, constantes, lentos, a
veces dadores de armonía, a veces
dispensadores de amores pero nunca los mismos. Me hacen estremecer entre
músicas de cascabeles y cristales como pájaros
colgados, con olores inefables, frutales, a uvas cortadas o a café recién
molido.
Susurros
inquietos, a veces suaves, a veces calmos pero siempre con un mensaje de amor,
como una caricia que me lleva a esperarlos con ansias de besos, ternuras.
Rumorean
cerca de mí, me llegan como de lejos, como viento entre tallos de mimbre o
entre nenúfares flotando en el agua, me cercan, me rodean, bordan en mi
interior cuartetas que sólo yo podré escuchar.
Susurros
dulces, ¡no se detengan! cual extrañas partituras contrapuntean en mi alma
deseos inconfesables, íntimos, muy íntimos y río de felicidad cuando oigo su
mágica brisa en las madrugadas albas de mis despertares ansiosos de tenerlos
cerca de mí.
Son
los susurros de amor que me inspiran a volcar en mi poesía todo lo que siento
siempre, desde lejos, siempre desde cerca.
Líricas
de respiración como notas azules en mi corazón, melodías que resbalan en mi
sangre como visiones de ti que se posan en una mirada fija en la vida de dos
muy nuestra.