Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 13 de mayo de 2013
Jamás renuncies
Jamás
renuncies, siempre de pie en el umbral de la aurora, bajo la celeste amplitud
de las constelaciones brillantes y que tus ojos se deleiten, no decaigas nunca.
Jamás
renuncies, el firmamento resplandecerá ante el valor de decirle sí a la vida,
sí al amor.
Si
lo haces, llora un llanto de tempestad y si estás dispuesto a la entrega, al
compartir lo solidario, lo cooperante, se hace fluido revitalizador de ansias
de vida.
Jamás
renuncies, lucha, la vida es hermosa, escucha los rumores del río, el zumbar
del viento, el alegre canto que perfuma.
Sigue,
porque seguir es luchar y en el eco del silencio se colma de vibrantes notas y
de risas cantarinas.
Jamás
renuncies, besaré tus labios y mi sueño alado que en mis versos gira se
despierta y hace de la nostalgia un recurso de gozoso futuro.
Jamás
renuncies, en el ensueño el corazón se inspira y a la lucha se lanza con
violencia porque el amor mío, es tuyo y vive en tu existencia.
Volemos
al espacio con las alas de todas mis canciones plenas de radiante ilusiones.
Jamás
renuncies, mi fantasía con inquieta audacia sin cesar te busca en el rojo
esplendor del mediodía y en la nocturna soledad secreta.
Jamás
renuncies, te quiero en mis estrofas, en los sones que de mi lira van brotando,
iré hacia ti como un ave, una flor, una fuente, como un astro del firmamento,
mas no he de dejar de buscarte, pues me dice una voz secreta ¡sigue! ¡Sigue! ¡No
te canses poetisa! tu numen ya está cerca y sueña con mi verso y lo sé feliz
con solo desearlo, soñarlo, cantarlo ¿Qué importa no ver la raíz si todo el
rosal está en flor?
Jamás
renuncies, como un espía del silencio, esperando unas letras, una voz, estoy a
tu lado inmóvil y quieto, enhiesta, frente a la adversidad, junto a ti,
siempre.
Tormentas de pasión
Tormentas
de pasión, despiertan en dos seres ímpetus de lujuria, inevitables, al
presentirse cerca uno del otro.
El
ansia de ser un cuerpo, cuando juntos nos transportamos como mariposas,
montañas, con ansias de ser un mismo anhelo, invadidos por fin entre amores de
misterio.
Afán,
afán de cuerpo, querer vivir es anhelar el encuentro y quedarse unidos,
suspendidos en la nada.
Nos
buscamos oscuramente sin saberlo.
Tormentas
de pasión, todo querría ser dos, porque somos dos, el mundo seducido por
nuestro canto, nos ofrece, nos da rosas, brisas y coral, innumerables materias
dóciles, esperanzadas que con ellas tú y yo labremos el gran amor de nosotros.
Tormenta
de pasión, que llevan a poemas profundos y transgresores con esa fuerza de
energía que surge del amor.
El
beso que se termina, otro se pide a sí mismo y en su dichoso expirar nace un
caudal emotivo de gozos y miradas, esperado, esperando, cada abrazo que nace.
¡Darme,
darte, darnos, darse! Tormenta de pasión, encienden y purifican en energía
creadoras una entrega verdadera donde se encienden y purifican nuestras almas,
en una vorágine de seducción, de sentimientos arrebatadores y pasiones sin
límites.
Tormenta
de pasión, sublimes deseos de estar fundidos uno con el otro, entre abrazos
apretados y manos enlazadas.
¡Vivir
amando! No nos guardemos nada, vivamos plenamente, sin temores, sin ausencias y
hacer de la nostalgia un recurso…de gozoso futuro.
Tormentas
de pasión, en fragosas tempestades mis sentidos me advierten de tu presencia
cercana y mi cuerpo tiembla de placer.
Tormentas
de pasión, encuentros inagotables, nuestros cuerpos hablan en silencio, se entienden, disfrutan, solos tú y yo.
La
calma aclama su sitio como alma que quiere resplandecer, ¡dar luz! de que ama,
dispuesta a vivir melodías de oro y tardes de escarlata.
Amor
dulce, ¡divina pasión de los amantes!
Acertijos
Acertijos,
enigmas del amor, secretos misteriosos, impredecibles, ¿por qué el amor puede
ser una interrogante?
Porque
todo se confunde en un enigma de sentimientos.
Felicidad,
alma sin cuerpo, ¿dónde estás?, se detiene el tiempo en medio instante y tu
presencia es ausencia.
Acertijos,
incógnitas donde el amor emerge en una lujuria de pasiones y un frenesí de
besos.
Charadas
que como jeroglíficos se encaminan a rumbos dulces que nos llevan a un puerto
desconocido y lejano.
En
mis sueños, estamos juntos pero con olas, brisas y soles, te fuiste y me quedé
sin tu amor.
¿Por
qué no estamos juntos, si nuestro destino es estar unidos, sin arcanos lugares
que nos separan?
Quiero
que con tus caricias mis ríos de pena y tristeza vuelvan a su armonioso cauce,
pleno de amor, en un paisaje dulce y vocablos desconocidos que se vuelcan en
nuevos versos para ti.
Acertijos,
¿adónde ir? No a lugares recónditos ni herméticos, sí a cielos azules y blancas
arenas donde nuestras huellas como llamas de fuego aviven nuestro regocijo y
entrega total.
Éste
amor es el dueño del tiempo, de nuestro tiempo, que hace eterno el silencio
para estar los dos frente a frente, para ser uno solo entre dos.
Acertijos,
no más enigmas ni oscuros pensamientos,
sí la luz brillante en nuestros encuentros que nunca se terminarán.
Del
horizonte suben ondas de resplandores, nuestras almas se refrescan con brisas
de ventura, no más dolores ni gemidos.
Hagamos
con nuestra sangre millones de rubíes de luces temblorosas para después volcarlos
en lluvias milagrosas sobre el nativo suelo que nos acoge con loca profusión.
Templemos
el diapasón de la tormenta que ruge o de la brisa que suspira.
Deseos
que se alzan en casta espuma llevando la rima y las estrofas de amor en
policorde ajuste con la naturaleza prodigiosa.
Acertijos,
enigmas sin palabras, glorias que nos llevan a nuestro mundo mágico, entre
cánticos y arrullos.
Ojos
que se miran, juegos de raudo amor en el aire como llama azul que se colman de
asombro.
Notas
aterciopeladas nos inundan de música de alas y una agitación creciente como un
festivo clamoreo nos lleva a nuevas pasiones.