Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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miércoles, 4 de septiembre de 2013
Cenizas de amor
Cenizas de amor,
¿qué guardó mi corazón,
palpitante y
crujiente
del intenso amor que
por ti sentí?
Se siente tu
ausencia,
no te he olvidado,
aún te sigo amando
entre las cenizas de amor
que me envuelven,
te siento dentro de
mí
y en las sombras
nocturnas del éter,
en la inmensidad,
aún bajo la luna
triste y taciturna,
vago en pálida
soledad
como vagabunda del
cielo y la tierra
con la perenne
inquietud
de encontrarte y encerrarme
en tus cálidos brazos.
Cenizas de amor,
he pasado por la senda estrecha
de los grandes
zarzales de la vida,
desgarrando mis
blancas vestiduras
entre dolores y
penas.
Sentí tu desdén y tu
abandono,
tu olvido
y yo como perdida en mí,
no dejé ni un
instante
de sentirme tuya,
siempre tuya.
¡Qué dolor, es como
arrancar la luz del alma!
Cenizas de amor,
sólo quedan resquicios
de un fuego apagado,
te fuiste de mi lado para siempre
y sigues en lo hondo
de mi sangre
y yo como escudo
que resguarda mi
pecho
te enlazo en las venas abiertas de mi sangre.
La muerte tiene
silencio
y olvido piadoso,
la traición, la mentira,
se hace ortiga sobre
el corazón despierto
y algo de mi luz
en el polvo se ha
perdido.
Cenizas de amor,
tantas noches con sueños desvelados
entre sombríos y
tristes pensamientos,
con llantos, quejidos
y penas
de dolor
acrecentadas.
Cenizas de amor,
el pecho malherido sufre
y el luto cierra
todas mis ventanas.
¿Hasta cuándo esta
pena inundará mi alma?
No quiero más el
llanto
en la noche pegado a
mi piel
como tul de agua,
no quiero más
tristezas oscuras
frente a las
tinieblas.
Quiero gritar mi
dolor
fuertemente en el aire
para despertar limpia y serena
en mi nueva aurora
única y calma.
Cenizas de amor,
que caigan en un
valle de nieblas
para no sentirlas más
en mi triste sangre,
para poder recorrer
el océano
de verdes amapolas
angustiadas.
Sufre mi alma
estremecida
por no tenerte,
quiero alcanzar y
gozar
de la paz anhelada
como fanal de luz
para que se agote mi
devorante sed
de no sentirme amada
por ti.
Cenizas de amor,
necesito hundirme en
el mar
tras los corales
liberadores del tedio
y salir airosa, pura,
limpia y casta,
llegando a aquellos
lugares
donde jamás cruzan
las crueles aves del tiempo
y sentir mi cuerpo y
mi espíritu liberados,
llevándome a un mundo
nuevo.
Quiero ahora seguir
la travesía
de las nubes entre
redes de hojas perfumadas
y entre brazos del mar que asaltan,
impacientes
la serena dulzura de una espera
que hace cantar el
alma toda.
La desconocida
La desconocida,
la que desapareció
tras sus huellas,
a su lugar escondido
y misterioso.
¿Quién es ella,
la innombrable, la
sin nombre,
la que huye del mundo
disipándose en las
tinieblas
vagas y temblorosas?
¿A dónde se dirige
con su paso cansino y
torpe?
¿Por qué sus hombros
se inclinan
hacia el suelo
y sus ojos no se
vuelven a mirar el cielo?
La desconocida,
la que un día se
sintió vencida,
la que no encontraba escape
de su laberinto de
amor,
que no comprendía
nada por tener tanto temor.
Vuelve sin pronunciar
palabra alguna,
es aquella, la que
viste llorar,
en su mirada se ve
que no cree en nada,
su corazón de tanto
sufrir
se tornó de hierro
fuerte.
¿Cuál fue la razón de
su cambio,
de su soberbia figura
ahora cabizbaja y
apocada?
La desconocida,
la que sólo conoce la
noche,
con sus ropajes
oscuros,
negros y grises,
su rostro oculto
con un manto de
enredaderas mustias,
se acerca despacio,
con su paso cansino,
buscando lo que dejó
atrás,
sus amores ahora ya ocultos,
su felicidad perdida
en mil vericuetos
hondos y secretos.
Su alma fría la
atormenta
con hondos dolores
de nostalgias ya
idas.
Camina sin saber
adonde dirigirse
y a veces,
fugazmente,
en un breve instante,
distingue una luz que
la lleva
a su destino perdido
del cual ya no tiene
memoria.
Se desliza entre dos
mundos,
regresa del submundo
donde estaba sumergida
para encontrar su yo
perdido.
La desconocida,
para salvar su mundo
y limpiarlo de
espadas
viene en busca de la
antigua luz,
de la lámpara
olvidada,
envuelta en la noche
cruel
de sus pensamientos.
En una túnica de
lentos llantos,
donde nadie la ve,
se envuelve en sus
ropajes
y camina sin cesar,
asoman a sus ojos
recuerdos de amores
pasados
y sus brazos se
mueven
como ramas del agua
y entre sus dedos
largos
aprieta sus puños,
su bastón como báculo
la guía hacia el
sendero que busca,
que se le escapa y se
aleja
de la luz avizorada
entre el aire
y los sones en que
arden las cañas.
¡Aprieta su cuerpo
envejecido y leve!
¡Qué hambre de soles
a su frente asalta!
¡Aprieta y no
sueltes, palmera alta,
con hojas secas y
raídas,
que el alma y la
carne
se van con la vida
yerta y desolada!
La desconocida, de
sus dolidos huesos
y la raíz de su
pasado se va consumiendo.
¡Álzate de tus escombros,
que la vida vale
vivirla con amor y
esperanza!
¡Espera el nacimiento
del nuevo día
desde el polvo de tus
muertos,
déjalos ir a los
vientos entregados!
¡Quítate ahora,
desconocida,
los disfraces oscuros del ayer,
de los días amargos
y recupera la vida
que quedó flotando
bajo tus párpados!
¡Vive, respira,
canta,
nada de fuera debe
preocupar tus sentidos!
¡Todo se pierde en
nieblas de humo
y de incienso!
No recuerdes nada de
tus tristes
y pasadas jornadas,
vive el presente,
la fuente de la
eterna luz,
el futuro mañana
caminará hacia ti.
Sinfonía en no
Sinfonía en no,
romance trunco, deshilachado
entre acordes sin
fin,
dormitando en el
silencio sin ecos,
como fuegos en
llamear
cabalgando con los
cometas.
Sinfonía en no,
amor que se hundió en
el mar,
buscando la obertura
perfecta
que lo hiciera
renacer
de entre pavorosas
tristezas,
volviendo las
superficies,
engalanado de
preludios.
Sinfonía en no,
en instantes breves,
casi sin darnos cuenta,
bajamos al abismo
donde la luz no penetra
y donde millones de
ojos
nos sorprenden y
contemplan
como en un acorde no alcanzado,
sin notas afinadas
en músicas sin
armonías.
Sinfonía en no,
su punto de encanto
se astilló
en mil cuerdas de
liras y laúdes
que se consumieron en
el aire todo
sin que una frase
musical
la inspirara a escribirla.
La composición toda
de las alas de los
sueños,
frotó en cada estrofa
en una nube de grises
partituras
y sólo con ímpetu
alado
al ideal asciende
en un concierto de
risas y lloros en flor.
Sinfonía en no,
en pentagramas sin
notas,
vacíos e ignorados,
se buscan y no se
encuentran,
sus notas ciertas se
reconocen apenas
en el sonido leve de
un viento suave.
Pero las notas no
responden,
ni en ninguna parte
aparecen,
¿en qué lejanía se encuentran?
¿bajo qué frondas se
guarecen?
Sinfonía en no,
encubierta,
no se encuentra en
este mundo
ni está en claves, ni
en signos,
tallados en visiones
que la están
buscando.
Sinfonía en no,
no se escribió aún, inútilmente
noticias de sus
acordes
se buscan en el
viento,
en las aves, en las
flores,
en el agua de las fuentes,
en los astros del
firmamento.
Sinfonía en no,
aparecerá improvisada
surgiendo en un
violín entre acordes flotando,
en sus líricas
composiciones.
Las notas claras,
redondas, tibias,
despacio se van a su
destino,
se van a la nada,
son eso no más,
su curso en preludio
perdido,
una huella a lo largo
que se borra
enseguida.
Sinfonía en no,
maravilla, milagros,
desde lejos se oye el
trepidar de sonidos
y en los sueños
resuenan
graves, bajas y sin
tonos.
Sinfonía en no,
vuelve
invariablemente,
exacta a ti misma,
deshaciéndose en
tiempo, polvo,
dejando sólo vagos
rastros fugaces,
recuerdos de armonías
escuchadas
en leves recuerdos
que por el aire
vuelan,
portadoras de fusas,
semifusas, corcheas
que se entrecruzan
sosteniéndose solas
en pentagramas
vacíos.
Amor compartido
Amor compartido
¿Cómo podemos vivir
compartiendo
nuestro amor sin
esperar nada a cambio?
¿O tan solo instantes
breves de felicidad
para luego
sumergirnos
en nuestra soledad íntima?
Amor compartido
¿Podemos recibir,
tan solo una pizca de ternura
en fugaces instantes,
sin sonrojarnos o
sentir culpa?
¿Por qué, como una marca de la vida,
el amor traspasa mis umbrales,
hurgando la raíz de
mis sentidos?
Amor compartido
¿Cómo hacer para
olvidar
que tu amor no es
todo mío,
que muchas de tus miradas
no se encuentran con
las mías,
que parte de ti
se haya en otro lar
y que no llegas a
encontrarte
con mi luz que te espera ansiosamente?
Amor compartido
¿Por qué llegar a
sentir
que la felicidad de
haber sido dos
no se logra siendo uno?
¿Cómo lo ha logrado
alguien,
portador de sueños
mudos,
germinados
bajo el dulce sabor de besos húmedos
que ya no se acercan,
sólo distantes llegan
sus reflejos?
Amor compartido
¿Aceptado o no?
¿Cómo soslayar la
infelicidad
que nos hace llegar
a libar de la tortura
su crecida ira desatada
en la corriente de la
vida?
Amor compartido
¿Cómo ascender por
los peldaños del deseo
hasta alcanzar la
cumbre
de tu nombre en un
grito sólo,
desgarrador y único
sin morir en el dolor
y su agonía
logrando la paz y bonanza?
Amor compartido
¿Podré estar ya
siempre
pensando en tus labios,
en tu voz, en tu
cuerpo,
que yo misma te
arranqué
para poder, ya sin
ellos quererte?
Amor compartido
¿Por qué este afán
mío
de hacer posible lo
que tú no serás nunca:
mi amor entero y
único?
¿Podré vivir sin
tenerte a mi lado,
en tu cuerpo todo mío
o es sólo el gran
deseo inútil
de tenerte conmigo, a
mi lado,
en todo lo que haces, verdadero, visible?
Amor compartido
¿Te seguiré esperando
por siempre,
con mi corazón de
poeta,
después de volar por
todo el universo,
regresando con las
flores inmortales
que dejaré caer en tu
regazo
en presencias de lo imposible,
de tu querer vivir conmigo, siempre?
Amor compartido
¿Te encontraré entre
las dudas inciertas,
calando en lo más
hondo
para ver si, al fin,
estabas entre la
angustia desgarradora,
hiriéndome sin dolor, sólo por señas
y sentir que me
perdiste
en las últimas
tinieblas del olvido?
Sé que estarás en las
cimas de mis besos,
sin dudas y sin
mañanas,
en el vértice puro de
la alegría alta,
entre júbilos y
risas,
por placeres y gozos,
apuntando el aire nuestro.
Desafíos
Desafíos,
la vida nos enfrenta en cualquier instante
en nieblas rojas de
fulgor metálico
a sucesos que nos provocan
profundas penas
y congojas sin fin.
Aspiramos sin darnos
cuenta
ráfagas asfixiantes
de mudo asombro ante
retos
que creímos no
provocar
y que como dagas de filoso filo
se clavan en nuestro
corazón.
¿Cuál es la causa?
¿Qué provoca tanta
desolación,
tanta crueldad, tanto
dolor?
¿En qué lugares
secretísimos y ocultos
se escondieron la
solidaridad, la confianza,
la amistad, la ayuda
mutua?
De entre las sombras
surgen provocaciones
inesperadas
que rondan y avanzan
hacia nuestras almas
y como truenos errantes
retumban con salvajes estampidos
en nuestra paz interior
quebrada con parpadeos de miedo y pesar.
Desafíos,
a veces en minutos,
un desplante,
una provocación sin causa justa
hace que nuestro firmamento cruja,
se desquicie
y la noche de una
sombra oscura
se hunda en nuestros ojos en tinieblas.
Desafíos, querellas
inútiles,
episodios tristes,
incidentes falsos
que causan una horda
de fuego
en nuestro espíritu
antes pleno de amor,
de recogimiento, de
gratitud a la vida.
Son instantes de
bravatas no merecidas
que como racha glacial
toca nuestra frente
llenando los espacios
infinitos.
Desafíos,
litigios que avanzan
bajo el soplo de un
viento huracanado
que sacude los árboles de la vida,
caen los pájaros
muertos de los nidos,
vuelan las ramas, los
ramajes rotos
y nuestro espíritu
sufre
y se mezcla con fantasmas aturdidos
crujiendo sordamente el dolor
que nos provoca la ira,
la desazón, el alarde
inaudito.
Desafíos,
nuestra alma humana
herida de amargura
necesitará otras
manos
para curar su pena
cubierta de mentiras
difamatorias
y soberbias en un
alarde aplastante.
Pero la esperanza
poco a poco
retorna a nuestro espíritu,
de nuevo el rayo
entre las nubes vibra,
surgiendo de entre
las hojas
luces brillantes
proclamando la verdad
y el amor profundo.
¡Por fin, desde la
altura,
de un cielo azul
profundo,
las estrellas de
cándida hermosura,
llenas de compasión y de ternura
dejan caer sus luces
sobre el mundo!
Desafíos,
caerán débiles y
medrosos
a hundirse en oscuros
huecos
de secretos ocultos
y la fe se elevará
segura
en su dulce amor a la
vida,
en un fulgor de
alboradas
con música de brisas
de nuevas primaveras.
Así las almas como
estrellas errantes
iluminarán la amplitud del cielo
entre ilusiones de un
vivir de amor
que se cubre de poesías
en nuestros sueños serenos y anhelados.
Cálidos crepúsculos
Cálidos crepúsculos,
junto a tu lado,
frente al mar,
el horizonte cuajado
de mil colores polifacéticos
nos envuelve en su
magia de espejismo,
de visiones
que nos transportan a
nuestro mundo de dos,
hundiéndonos
lentamente
en la inmensidad del
cielo.
Cálidos crepúsculos,
admirable naturaleza,
siempre la misma y
diferente,
maravillosa de belleza,
renovada
constantemente
que nos sumerge en
oleadas de pasión
frente al sol
anunciando su
poniente
bajo la celeste
amplitud.
Estos momentos
imborrables
son fuente de
inspiración de poemas de amor
y manantial de ritmos
y cantos
para que los versos
como tesoros escondidos
surjan en estas
tardes de escarlata.
Cálidos crepúsculos,
denme a beber la
poesía
en el raudal de
meditaciones sin fin
como salmos que desbordan cielos y tierras.
El himno al amor todo
lo ennoblece,
todo se agranda a sus clamores,
el firmamento
resplandece,
la tierra se cuaja de
flores.
Cálidos crepúsculos,
hay en su grandeza,
ternura que fulgura,
armonía que se
potencia
en segundos apenas
y los versos vuelan
con las aves,
con los rumores de
los ríos.
Es la hora del amor,
retornan a los nidos,
las leves golondrinas,
sus alas son dos
mimos flotantes en el viento,
los bosques se
adormecen
y velan las colinas,
es el momento del
recogimiento
y del silencio
profundo
surcado por suspiros
apasionados.
Poco a poco,
puéblense de sombras el ambiente
y levántanse del
fondo de nuestras almas
los sagrados sones de
nuestro amor
descendiendo por
diáfanas escalas
a nuestros cuerpos temblorosos de pasión.
Cálidos crepúsculos,
como música con
ritmos sin fin,
son instantes que la
ilusión guía,
la tarde apaga sus
colores
y los astros
encienden sus lumbreras,
nuestros corazones
palpitan
y vibran al unísono
en un total
arrobamiento de confidencias
y secretos íntimos.
Parece que flotamos
en una suave cadencia
entre el cielo y el
mar,
nuestros pies no son
pies,
son alas de aves,
bajo el fanal errante
de la luna
que despacio asciende
con su áurea luz, espectral
y hermosa,
dilatando el paisaje
que nos protege,
nos cobija como un
temblor de encaje.
Luna que comienza a
alumbrar nuestro camino,
vago y blanquecino
hacia nuestro nido
cálido
y embriagador de
dichas supremas.
Cálidos crepúsculos,
luces que el cielo envía
como poesía ardiente
en el atardecer
nostálgico,
conduciéndonos entre
bellezas de luces
al encuentro de
nuestros cuerpos
que se buscan con
ardor
y entrelazan entre
hilos de ternura,
contemplando absortos
la imagen del cielo
unida a la forma de
la Tierra.
Soledad de a dos
Soledad de a dos,
aislamiento de dos
almas
que estuvieron unidas
en el ayer lejano,
ahora en un desamparo
triste y melancólico,
lloran llantos de
tempestades.
En noches solitarias,
en el pasado, unidos
formaban un solo ser,
de a dos, unidos por
lazos
que parecían
indisolubles
pero el tiempo los
fue diluyendo en la nada,
quedando los
espíritus en un total desamparo
y de sombras se anegaron,
de tristezas y penas.
Soledad de a dos,
el tedio pesa y el
silencio flota,
despertándose dolores
y hondas congojas
que parecen eternas
como la flor
desprovista de
perfumes,
ya que es la que más
prolonga su existencia.
Soledad de a dos,
sólo subsiste
proyectos,
proyectos arrumbados
y corazones
envejecidos y mustios.
Lenguaje de congojas
que en las heridas de
los pechos mora,
escondido en lugares
secretísimos
que descienden a lo
hondo de las almas.
Y entre las sombras
voces se escuchan,
leves, tenues, que
dicen:
¿seguir?, ¡si no se
llega!
Ya que seguir es
luchar,
¡qué inútil lucha!
Ya nunca más
existirán los besos,
aquellos dulces y
tiernos en las frentes,
en las manos, en los cuerpos,
aún sin ser tocados,
se dormirá
profundamente
ese mago azul de la
mentira.
Soledad de a dos,
¿qué persiste de
todos los lirismos cultivados
en esta hoy claridad
abrumadora,
sólo frialdad de
sentimientos,
aislamiento extraño
entre dos seres que
siguen juntos,
entrelazados
en la red de inercia
del vencido
y acabado amor.
Soledad de a dos,
el ensueño y la melancolía,
encienden los sueños
donde la lucha diaria
y ardua
agrandan la
existencia
para sobrevivir juntos
en un temblor de
anhelos no cumplidos
y esperanzas truncas.
Entre ambos
se alza la copa de la
amargura,
una antorcha incierta
de una luna yerta,
errabunda y muerta,
sólo existe una luz
exangüe
que devana
como en un telar de encuentros
y desencuentros la
tristeza humana.
Soledad de a dos,
que en una perenne
inquietud
encierra el deseo total de ser soledad
de a uno
para llegar al interior consigo mismo
donde mora la felicidad
del alma.
Soledad de a dos,
luz agonizante, que
busca
sin poder encontrar
el sentido del
existir en esta vida del ahora,
llegando a contemplar
como en un espejo sin luz
la tragedia de ser tan sólo uno
sin estar frente al
otro.
Y es de esperar
en vano empeño
en un intangible
ensueño
viviendo sólo en la
bruma
que en una falsa
ilusión
se crea para
continuar
en un mañana sin
futuro.