Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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viernes, 1 de enero de 2016
Renunciación
Renunciación de tenerte a mi
lado,
me despido de ti,
te regalo la luna,
todo fue una ilusión
vana y breve.
No se si te amé,
creo que no,
pero me queda tu sonrisa
dormida en tu recuerdo
y el corazón me dice
que no te olvidaré.
Renunciación,
te digo adiós por siempre
aunque toda la vida
siga pensando en ti.
La noche alba y vacía
se poblará de recuerdos ya
no tenidos
y en presagios de memorias
revividas
me iré buscando con ojos
penetrantes
en altas madrugadas,
ese amor que me está
esperando,
cálido y tierno,
pleno de esperanzas para
vivir
un viaje sereno y largo.
Desde la nada subiste,
maestro de la seducción,
a la cumbre dorada de la
conquista
y ahora desciendes al valle
de las sombras, callado,
apesadumbrado,
sin nada en las manos
vacías.
Tus amores te abandonaron
a la vera de tu camino,
estás sólo con tus pesares
y dolores.
Tenías en poder y el coraje
de enfrentar la vida y
vencer
pero la vida y tus entornos
te vencieron.
Renunciación total,
me despido de ti con pesar y
pena,
no por mí
en quien dejaste la
inspiración divina
de crear con amor versos,
palabras,
guiones de vida
que vuelan por el mundo.
Sí por ti que estás
recibiendo
de la vida la hiel del
ultraje
y los golpes duros
que duelen más que las
heridas abiertas.
Renunciación,
te dejo con lo que tú
anhelabas
y te abandonó,
no pudiste dominar tu genio
metido en el polvo de la
mentira,
sin descanso,
no viste que el verdadero y
único amor
te estaba esperando.
Ahora,
desnudo y solo bajas
de tu pedestal de mármol
roto
y ya nunca encontrarás la
paz
prometida.
Yo me voy al mundo nuevo,
de noches claras y estrellas
errantes,
a encontrar el amor,
el verdadero,
el que me inunda de jazmines
entre blancas espumas y
esmeraldas temblorosas de vergeles
que nos envolverán
en un abrazo total y nuevo.
Te quiero todavía
Te
quiero todavía
y deseo
olvidarte,
hundirme
en el fondo del océano oscuro
o irme
tras horizontes lejanos.
Sueño y
en mi temblor
siento
el dolor de la unidad
que no
existe,
imposible
unidad la que buscamos.
Desgarrada
en dos,
la
dicha llega con el miedo
de su
virginidad inconquistable
anhelando
el amor que ya fue.
Te
quiero todavía
y te
ruego con palabras sentidas
que me
dejes olvidarte,
no
quiero tener mi alma partida,
no
luchar con este amor que no existe,
no
lidiar con lo que sufro al no tenerlo.
Te
quiero todavía,
y sin
embargo espero
y el
tiempo pasa,
pasa y
de lo que fue una hoguera
sólo
queda una braza
pero
sigo soñando
que
estás conmigo aún.
Y
quizás
en la
sombra de mi esperanza ciega,
comprenderé,
de pronto,
que lo
que nunca llega,
nos
entristece menos
que lo
que llega tarde.
Te
quiero todavía y alguna vez,
aunque
tarde,
mis
versos deberán decirte
lo que
para mí has sido,
báculo
de flores,
lámpara
de luz indefectible,
númen
eterno
para
que las palabras surgieran
de este
intrépido corazón
con
ternuras hacia ti compartidas.
Te
quiero todavía
y mis
manos vacías tiemblan
al
escribir lo que siento,
ya que
siento más allá
de las
brumas de mis ojos
cerrados
por las lágrimas,
la
ansiedad de las horas
convirtiéndose
en días
esperando
a que llegue el olvido
y con
él sin calor la llama
y ya
sin fulgor la estrella.
Y
seguiré así mi camino
diciendo
con palabras mustias y tristes
“Era él…”,
el que
inspiraba mis versos.
Nuevas
lunas se asomarán
entre
los árboles
y las
acompañaré en la danza,
desnuda
y casta.
Las
aguas me llevan
con sus
vestiduras de música,
que no
tienen fin,
esperando
el poder amar
porque
la dicha quiere también su dicha,
libre y
sin recuerdos del pasado ya ido,
con un
perfume nuevo
que
viene con el viento
o como
agua transparente
en
cántaro sediento.
Acompáñame
Acompáñame en la vida,
se tú mi bastón,
mi brújula,
mi guía.
Acompáñame con amor,
no con olvidos de la nada,
no con distancias sin
presencias,
no con pesares ni dolores.
Sí con alegrías compartidas,
risas vividas,
besos con mimos intensos.
Acompáñame,
tú el amor mío,
el que a mi lado se acerca
y busca mis manos
y mis placeres.
Dame todo tu sentir,
fascinándome con tus
palabras,
esas que llegan
a lo profundo del alma,
las que acarician con cada
frase,
cada latido y cada palpitar.
Acompáñame en este camino
incierto,
sinuoso, con curvas largas y
regantes.
No me dejes en la soledad
sombría,
sin luz ni claridad.
Acompáñame a ver las
estrellas
en la cima del mundo,
sé el espíritu que traspasa,
invisible,
mis tinieblas y así seremos
dos sombras unidas
en el espacio azul y
transparente.
Acompáñame desde la lejanía
para que te sienta junto a
mí
con verdades claras y
ciertas.
El amor que nos une
desde el más allá,
sin vernos,
en un abrazo apretado,
fuerte, carismático y sin
fin,
nos unirá en esta vida
lograda por dos.
Acompáñame a vivir
un sueño que nunca llegará a
su fin.
Acompáñame en este juego
que es la vida en el viaje
que será vuelo mágico y
sincero
para deshojar la noche
compartiendo nuevas
madrugadas.