Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 24 de enero de 2016
Amar sin miedo
¿Qué me
ha dado tu amor
que
vivo sumergida en él,
sin
miedo a perderlo?
Sólo sé
que por ti sigo siendo
un ser
que pertenece a lo inexistente.
¿Qué me
has dado ya que río,
ya no
lloro?
Me aíslo
contigo en un ensueño
que
persiste en la noche,
hasta en la noche en mi sueño,
cuando
vienes me alumbro de alegría
y al
irte me ensombrezco de tristeza.
¿Qué me
ha dado tu amor
que
vivo sin miedo a amar?
Lo
siento tierno,
como
los brotes de bambú incipientes
que
inquietos se asoman al viento.
Si pudiera
tu alma responder a la mía
desde
esta lejanía,
te
diría en secreto qué cosas ansía.
Amar
sin miedo,
estamos
separados por caminos largos
pero
igual puedo tener de tu amor
la
certeza y gozar plenamente
como si
estuviera entre tus brazos.
Si al
caer de la tarde,
nuestras
almas se fueran a la orilla del mar
y en un
beso se unieran,
el
cristal de mis sueños
la realidad
partiría en mil trozos risueños
y mi
amor cantaría
en
nuestras almas vibrando
en
unísono canto.
Amar
sin miedo,
voy por
la vereda de esta nueva historia
y en
este pergamino
de
momentos intensos,
escribiré
poemas para poder estar a tu lado
a
través de mis palabras hondas,
sentidas,
vibrantes.
Paralizada
estoy en tu recuerdo,
mi
pensamiento vive
palpitando
en mí
y
siento que por ti
la paz
me inunda el alma.
Amar
sin miedo,
voy
hacia ti sin temor a nada
ya que
tu amor es arte divino.
Junto a
ti,
tu
pureza fecunda
fue
germen de ternura
que se
arraiga cada día más
en mi
corazón.
No me
dejes ir,
ya que
tu amor alienta mi vida
y
dilata la hondura de mis sentimientos.
Sólo así
comprenderás mis versos,
los más
vibrantes, los más sentidos,
los
refugios incesantes de mi vida
que se
acompasan en mi alma
cobijándome
e impulsándome
en
verdad a continuar
volcándolos
en estas hojas en blanco
para
ti, mi amor.
Colmada de vida
Colmada de vida estoy
en un breve correr
de unos instantes al conjuro
de mágicos momentos donde
engarza
el ensueño con el deseo
de estar junto a ti.
Colmada de vida me siento,
cuando llega la clara luz
del día,
desplegando mis alas de poesía
y a tu hechizo corro
y canto mis poemas.
Y así voy dando vida a las
letras,
derramando de la fronda
la cálida armonía para
recibirte
colmada de ilusiones cuando
vienes,
amor, a dar alegría a mi
pecho.
Colmada de vida estaría
si pudiera tu alma
responder a la mía
y decirle en secretos
qué cosas ansía.
¡Qué feliz sería
si pudiera tener de tu amor
la certeza y gozar
plenamente de tenerte!
Si al caer de la tarde,
nuestras almas se fueran
a la orilla del mar,
y en un beso se unieran,
el cristal de mis sueños
realidad partiría en mil
trozos risueños
y mi amor cantaría.
Colmada de vida por ti
y aunque vuele y huya
fugazmente a buscar otros
cambios,
a encontrar otros seres,
volveré veloz y rauda a ser
tu tibieza
misma del sol que me
arrebata
y te acaricia transformada
en llama,
en un loco frenesí
para no separarme de ti.
Colmada de vida,
verás en mis ojos la dicha,
en mis labios la sonrisa,
saber que me amas
me alcanza para ser feliz,
henchida de dulzura,
apresada en las redes
de un amor ideal.
Colmada de vida
mis horas se deslizan,
perladas de alegría,
diáfano el pensamiento,
fluye felicidad,
doradas ilusiones
de un amor que me embarga
con dulce ambrosía.
Hoy goza el alma mía.
Hoy la vida es risueña,
mis días primavera,
la tierra imponderable
un Edén sin igual,
mi ser es todo
canto y vibro de armonía.
Es la felicidad,
está cerca de mí
se la oye llegar desde el
cielo,
hollando nubes,
se acerca a una velocidad
de luz de estrella
a colmar mi vida.
Te espero
Te espero en el umbral
de mi pasional abrazo
en la profunda noche,
desprendiéndose tizones
y luminosas chispas,
vertiendo los amantes
volcánicos
deseos de eclosión de amar.
Te espero en mi vida,
crepitaste ardiente
las brisas en el silencio
inmenso
de la oscura noche.
Ardió en mi delirio tu
abrazo creador,
intensa llamarada
de dos cuerpos pletóricos,
inmersos en el amor.
Te espero con ansias de
gozos,
con mi ternura ardiente,
abrevarás delicias
que de mi ser anhelante
van hacia ti.
Te espero,
soy tuya,
tómame, abrázame,
vierte en silencio
tus ánforas de fuego
que aceleran el latido de mi
corazón.
Te espero,
estoy cerca,
muy cerca de ti,
te quiero a mi lado,
se acelera el latido de mi
corazón amante
con tu abrazo leve y tu
aliento excitante,
donde enciende la llamarada
que me abraza el pecho.
Te espero
¿vienes amor?,
intensa llama mora en mi
pecho
que se inflama
despertando mi ardiente
fantasía
y transforma toda la faz de
mi destino.
No sé si espero,
amor,
ni si te espero,
pero de pronto estás,
inesperado y me envuelves
en un abrazo cálido de
estío.
Reconozco tus ojos de
viajero,
tu inseguro silencio,
tu llamado,
tus labios sin mañana
y sin pasado.
Te espero
porque eres un milagro de
ternura,
triste y feliz,
eterno y pasajero,
inquieto y firme.
Te espero,
amor ¡Cómo irme!
¡Cómo estar sin estar!
Te espero porque puedo
entristecerme tanto por tu
ausencia
que en fantasma de mí misma
me torno
y sentirme tan feliz por tu
presencia
que los cálices del regocijo
colmo.
Pletóricos de dicha,
con dulces sones de músicas
seremos astros del alba,
en la más alta estrella.
Ven…
te espero…
hasta la eternidad.