Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 23 de abril de 2016
Besos sin ruido
Besos sin ruido,
leves, suaves,
dulces,
se deslizan
desde el polvo de estrellas
hacia ti mi amado,
no se sienten llegar
pero cuando lo hace
n dejan en tus manos,
en tus brazos,
en tu boca,
un destello de amor puro,
pleno de deleite amoroso.
Besos sin ruido,
dan frescura y calma al alma,
recorro tu piel
en brevísimos segundos
de intensa felicidad
y tú te sientes mimoseado
y amado.
Besos sin ruido,
en las noches obscuras
con la luz de la luna
sobre nosotros invaden
nuestra intimidad colmándonos
de concéntricos gozos
en horas limpias,
cielo puro,
bosquejando por el aire
lo que empezaría a escribir para
ti
y en el papel amanece una
palabra.
Besos sin ruido,
cosquillosos,
anhelantes,
que dulcemente inundan
en mares de espuma
el corazón gozoso
de nuestro amor.
Destino nuestro dichoso
entre besos sin ruido
y sin alharacas,
aquí en nuestro silencioso latir
de dos almas juntas,
está latiendo el ansia de soñar
que no nos afanamos
en tardarnos en vivir.
Besos sin ruido,
son de noche aún más prolongadas
y ávidos y nuestros labios
cavan en la aurora
un espacio del gran besar
nocturno.
Besos sin ruido,
sobre tu rostro feliz y tu frente
serena
como un río que nunca acaba de
pasar,
como un claro espejo
donde se reflejan tus ojos y los
míos,
es como un amor que escapa y
vuelve.
Besos sin ruido,
lo que nos queda palpita
en lo mismo que nos damos,
allí detrás de los besos,
de las miradas,
del gozo,
sin forma están
y seguros gozos,
besos y miradas.
El beso que se termina
otro se pide a sí mismo.
La vida nos la ganaremos
siempre entregándome,
entregándose.
La creación riela.
La dicha sosegada transcurre
como un placer
que nunca llega al colmo,
como esa rápida ascensión
del amor donde el viento eleva
hacia las nubes
desde nuestros besos
sin ruido de nuestros labios.
Besos sin ruido
que anuncian un te quiero,
no es porque te lo digo,
¡qué poco importa
a esa pura verdad
que es en su fondo quererte!,
me lo digo como un nacer desnudo,
el decirlo yo sola,
sin designio de que lo sepa
nadie,
tú siquiera me lo dicen
el cielo y los papeles
ya no en blancos bordados de
poemas,
en músicas casuales,
entre besos sin ruido.
El secreto íntimo
El
secreto íntimo,
mi
secreto escondido
entre
hilos de seda y entretejido
con
recuerdos cobijados
con un
manto de ilusión.
El
secreto íntimo
guardado
entre ocultos lugares
del
corazón,
nadie
podrá saber
nunca
lo que esconde,
ansias
de amar,
anhelos
de vivir,
felicidades
transparentes
entre
luces multicolores.
El
secreto,
mi
secreto
¿quién
podrá resquebrajar
el
capullo donde está envuelto
y
encontrarse con el existir de mi vida?
Sólo
podrá ser quién me ame
con ese
único amor perfecto
que
descubra las fibras
más
íntimas de mi ser.
El
secreto íntimo
no es
un solitario enigma,
es una
red de intrincadas formas,
de
infinitos límites,
de
inescrutables contenidos
donde
mi alma guarda
lo más
íntimo de mi ser.
El
secreto,
mi
secreto
es el
que en mi mundo interior vaga,
se
acurruca en lugares cálidos
para
vislumbrar la verdad
de lo
oculto en mi ser.
Mi yo
interior lo escudriña,
lo
analiza,
quiere
saber el por qué de su existencia
¿qué es
lo que guarda tan celosamente?
¿fantasías
ocultas?
¿verdades
a medias?
¿amores
desvanecidos?,
¿reprimidos?
El
secreto,
único,
irrepetible,
propio,
sólo mío,
donde
duermen el amor
y el
deseo escondidos anhelando
que en
un resonar de campanas al vuelo,
encuentren
lo que están esperando,
el ser
conocido,
el aire
tibio de una noche
de amor
y desvarío.
El
secreto,
entre
agobios y tristezas
inundado
de llanto
y de
quejas de dolores quiere
escaparse
de su escondrijo
húmedo
y tubio
y
encontrar el aroma perfumado
que
sólo un alma noble y pura
lo
pueda recibir.
El
secreto íntimo,
te
siento rozándome invisible,
sutilmente
impalpable,
en mi
mundo interior
y
aunque sé que siempre
te he
llevado conmigo eres lo único,
lo
solitario entre todas mis emociones.
Quiero
que vengas tú,
el amor
esperado
para
compartir
en
nuestros instantes juntos
este
secreto tan íntimo
y tan
celosamente
guardado
para que cantemos juntos
con la
voz del alma
el
himno del amor eterno,
sin
subterfugios,
sin
huidas,
sin
heridas.
El
secreto íntimo,
compartido
al fin
con un
presentimiento
es como
una hoja medio desprendida
que ya
la agita sin llegar el viento,
hoja
temblorosa y conmovida.
Mis
ansias,
mi
angustia y mi tristeza
desparecerán
buscando en la dura realidad
de la
vida la belleza del vivir.
Hoy te siento
Hoy te siento,
aquí cerca mío.
La ternura de tus caricias
y tu mirada
es una franja azul y verde
entre el cielo y el agua.
Es una estela dejada en la piel.
Tu ternura es energía
transformada en besos.
Es un ave coqueteando con las
olas.
Es una hoja balanceada por el
viento.
Es un rosal floreciendo.
Tu ternura la percibo
en el abrazo cálido y sensual,
en el poder escribirte
a través de ella las poesías,
las palabras que nacen del alma
para ti.
Hoy te siento
en el gesto delicado
que sale del alma,
en la forma en que me llamas.
La ternura es el suspiro del
amor.
Hoy te siento
a través de tu calma
con que has sabido llenar mi alma
y hasta el menor de mis
pensamientos
inspirando hoy cada letra
de cada poema que te escribo.
Es bella y verdadera tu esencia,
le escribo a lo que tu presencia
en todo mi existir genera.
Cuando un día
mis poemas lleguen a ti
entenderás que te amé así,
por no saber amar de otra manera.
Percibo tu ternura
y mi corazón infinito
como el cielo se convierte en
volcán
cuya hirviente lava,
llega hasta el alma,
es como un dulce poema
que alegro mi triste razón,
eres una luz en mi alma
me alumbra
en todos los caminos de mi vida.
Hoy te siento
en una noche muy obscura,
noche de eclipse de luna,
la estrellas a mi alrededor
tiñen el cielo de color.
Tiemblo de amor
cuando se anuncia
la inminente llegada de mi
amante,
a quien espero despacio
igual que un fruto colgado
sobre el fresco de la grana.
Y viene hacia mi
desprendido y risueño,
eterno signo de bondad y ternura
y nos encontramos en el cenit,
yo inocente y pura,
él noble y único.
Hoy te siento.
Desde lejos,
ya en el umbral del encuentro
y mi voz leve como un hilo
que sale de su noche,
trémula lo llama
¡Ven!
¡Te espero!
¿Desde dónde?
Es entre ondas sucesivas
de un querer al otro,
de ternura leve,
luminosa por el sol,
purísima y diáfana,
de blancura total y mi trémula
espera
avanza soñando,
se acerca y las almas
se reconocen radiantes
en el camino que las esperaba
y en el papel amanecen
unas palabras
¡Amor,
hoy te siento!