Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 20 de enero de 2018
Te desvaneciste
Te desvaneciste,
por no estar contigo
en este hoy,
en este ahora,
crece en mí
una hiedra pálida de
dudas
que ahogan mi
pensamiento
y detienen las horas
de la espera
inquieta
y desazonada,
la ramazón de hiedras
que sacude el viento.
Si todo pensamiento
me sabe a tu
presencia,
no puedo dejar de extrañarte
y ya me es imposible
disimular tu ausencia
ya que de esta agonía
nada puede
consolarme.
Te desvaneciste,
¿a donde están la
magia
y la fantasía de tenerte conmigo?
Nada en esta tierra
libera a mi alma
de la inquietud
que la aprisiona
cuando me faltas,
cuando no estás…
Te desvaneciste,
debo dejarte de sentir,
de extrañar,
de pensarte
en segundos
tan sólo para que
otros amores
se muevan en mi
pecho,
para que sean un mar
a mis sueños y a mi
olvido.
No quiero sentir más
el eco con tu nombre
ni la agonía de tu ausencia,
ni el manto tibio de tus manos,
anhelo y necesito
otra luz
con mirada nueva
que haga resurgir
brioso,
salvaje,
victorioso,
un nuevo amor
que en mi pecho vibre
y que un frescor
enternecido
bañe con mil caricias
mi cuerpo
que será un mármol
tibio.
Te desvaneciste,
eres ahora apenas
un recuerdo lejano,
un nuevo amanecer
hizo que la tristeza
se fuera al pasado
del ayer
que sólo oscurecía
mis días,
ahora comenzó una
primavera ardiente
y feliz en mi ser.
Después de tu
ausencia
en volandas
sueño otras mañanas
de colores,
que me llevan a los
fondos de mares
y de glorias
encontrando el amor
verdadero,
único.
Vibro,
tiemblo
como una mariposa de
fuego
y tormenta,
corazón con alas
con aleteos leves
entre latidos
temblorosos
y de suaves cadencias
en ansias verdes,
azules,
en ondas y curvas
entre aromas de
madreselvas.
Te desvaneciste,
no existes más,
naufragaste
en un mar de
inestable equilibrio,
tu nombre quedó
en el agua sumergido,
ya no volverás más
a mis pensamientos.
Ahora quiero vivir
no en un vacío eterno
sino en una creencia
de estar juntos
en el ahora
mi nuevo amor
y yo en un mundo
nuestro.
Ya no más tu añorada
presencia,
ahora crece
hacia dentro de mis
dedos
la suavidad de una nueva
piel cálida
y al llamado de sus ojos
se alza de mi sangre
la poeta
y mis versos cantan
y se reflejan
en los cielos azules
y horizontes lejanos.
Agobiante
Agobiante,
azotada por fuerzas
temibles,
me siento zarandeada
como marioneta al
viento,
me empujan,
me arrastran,
me hacen temblar,
me inclino
hacia la madre tierra
buscando refugio
y la invisibilidad.
Agobiante,
¿por qué los signos maléficos,
las sombras oscuras,
las envidias inevitables,
no me abandonan
y me hacen dudar
de mis actos,
los que creo
venturosos,
dignos,
necesarios?
Agobiante,
mi vida serena
dejó de serlo,
me acosan sucesos
siniestros
que mi alma rechaza,
se cierra
como pétalos de la
flor
que no alcanzó a ser
fruto.
¿Dónde está la
humildad,
la solidaridad,
la ayuda mutua,
tan necesarias
para crecer
y amar hasta el
infinito?
Agobiante,
es vivir entre
errores,
sin culpas,
en equívocas ideas,
entre heridas
que como saetas
finitas
con espinas de rosas
se clavan,
hundiéndose en mi alma
y dejándome exhausta,
triste,
solitaria,
sin mí misma,
vacío el espacio de
mi mundo interior
pero siempre,
defendiendo su verdad clara
y pura,
plena de amor
aún sangrante.
Agobiante,
quiero volver al
mundo
de las sonrisas
que se despiertan
cada día
al clarear el alba,
al mundo mágico de
las almas puras
y plenas de amor
que me rodeen
y giren en vueltas
eternas,
los Ángeles áureos
protegiéndome del mal,
la traición,
la mentira.
¡Bendita es la vida
con amor,
existencia prodigiosa
sin recuerdos
dolorosos,
sin memorias
sufrientes!
¡Vivir de frente
hacia ese dónde
que nos conduce a la
paz de alma,
queriéndolo,
buscándolo!
Agobiante,
necesito estar
acompañada
por las ansias de ese
inmenso querer
de estar conmigo,
riendo,
danzando,
cantando
en cada segundo
de mi vida.
Ir hacia el paraíso
de los tiempos del
alma
y renacer
las palabras de amor escondidas
en la memoria de
tiempos ya idos,
frases,
poemas,
sílabas entrelazadas
que corren hacia el
papel
que las espera
dormido
en una somnolencia de
luces apagadas
que comienza a vibrar
al recibirlas ansioso
y expectante.
Mi cielo se está
volviendo nítido,
todo alado de olvido,
lleno de esperanzas en vuelo,
ahora comienzo a
vivir
el Hoy,
conmigo misma.
¡Qué dicha vivir en
la dicha,
plena,
del estar sin vagar
y sin rumbo,
sólo vivir en gozosos
instantes
que nunca serán
iguales!
¡Toda la vida es
única!
vivámosla en los días
y horas
en que fuimos
felices,
lejos del agobiante
dolor
que pudo rozarnos.
Pequeñas promesas
Pequeñas promesas,
vienen desde muy lejos,
para cortar como
golondrina
el cielo azul y
celeste
de esta aurora nueva
y me siento casta,
luminosa,
transparente, serena,
andando libre y sin
sombras
en un camino de
estrellas.
Pequeñas promesas
que pasan por el aire
como ramos verdes,
cercando mi sosiego,
calmo y sereno.
Pequeñas promesas,
te escucho, te nombro y te reclamo
y mi deseo reverdece
hacia adentro,
puliendo artesonados tu ausencia.
e convoca y te
necesita a mi lado,
entre suspiros entrecortados y hondos.
Pequeñas promesas,
el indicio de ti, es como un signo
d
Renuevas mis anhelos
y esperanzas
y siento crecer en
mis solares,
olivos, laureles y
mirtos blandos
y
Pequeñas promesas,
tan sentidas y
anheladas
que temo despertar en
tus pupilas
por no apoyar mis
ojos en los tuyos
y por un breve resquicio
de mi frente
se asoman a mi
pecho tus sentidos
y tiemblan las
barandas de mi cuerpo
al sentir apoyar tus
leves
y deseados brazos
en mi cuerpo estremecido.
Pequeñas promesas,
siento promisiones
que de tu piel sin nubes
se levanta un sol
joven de rosas circuido