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Soledad


Estoy sola bajo la opaca multitud soterrada.
Todos pasan de prisa a mis cuatro costados, como un naufraga que desde
la perdida playa llama en  vano.
Estoy, sola, angustia, por el polvo rencoroso, pisoteada.
Estoy sola, olvidada.
¿ A dónde se alargan las manos?
¿A quién abrir el corazón desolado?
Todos llevan las tristezas de la vida, sin recibir las señales de los astros.
Estoy sola, acosada.
Por los rostros repetidos, renovados en quienes inultamente busco el rostro,
de un hermano.
¡Ay! si pudiera huir lejos por el campo.
Y sin relojes echarme sobre el pasto.
Estoy sola, encerrada, quisiera correr descalza a las orillas de los ríos
y las manos de los aires subir en pájaros o en nubes.
Y abrir la ventana a las golondrinas del aire.
Para entregarles el secreto de mi alma acongojada,
porque mi alma alucinada hace lluvia en mis ojos siempre azules,
dulcemente despierta a las glicinas.

“El silencio
 me trae tus ojos
 de perla temblorosa”

Vivir


Alguna vez, aunque tarde mi verso debía escribirse,
que la vida para mi es inviolable, es todo para cada ser humano.
Me di cuenta al estar en un pequeño paso para irme, pero los ángeles me cuidan
 desde los tiernos días de la infancia, no quisieron que me fuera.
Necesito que mis palabras sean exactas y vívidas y los silencios largos.
Intrépido el corazón y la alta frente  desvelada, con ternuras compartidas,
mis pensamientos y mis versos serán siempre compartidos.
Debo mirar el campo verde en la soledad, el mar tranquilo y brillante y el mundo delicioso,
de las flores y pájaros por doquier.
Vagar siempre guiada por la luna inventadora de duendes, lobisones y fantasmas.
¡Las golondrinas me vieron cambiar suspiros y llantos por amores imaginarios ,
que las tizas perpetuaban!.
Ahora me siento atada con lazos de ardientes claveles y mi corazón sigue bebiendo de la misma fuente aunque el tiempo está cuajado plenamente de vicisitudes,
no me dejan ver un cielo azul celeste.

“Dos almas se comunican
 en azarosa lucha
pero igual se aman”

Tiempo


Tiempo, mirando un retrato mío y poesías de amor,
con ardor y pasión, son de alguien ya definitivamente muerto.
Tiempo, pero aquí- según creo- vivo, escribiendo.
¡Ilusionista, embaucador, inimitable, mantenedor,
el todo poderoso señor Tiempo!
Los segundos corren sigilosos, los minutos vuelan en el aire,
las horas son esperas interminables.
¡Oh, señor Tiempo!
Que desgranas nuestras vidas, en un lapso corto,
breve, debemos vivirlo al máximo, disfrutando todo a pleno.
Tiempo de colores, de risas, de alegrías, de amores,
no de dolores ni penas.
Tiempo, cada minuto que el reloj desgrana,
con sus pinzas prolijas y puntuales,
mi entretenimiento tanto más se afana por descifrar enigmas y señales.

“Detrás la espesa niebla del misterio
y más allá un dios mudo, sordo y ciego”