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Balada a mí amante


Balada a mí amante.
Él sobrevolaba los andenes,
ingrávido, perfecto,
sobre el gris del otoño ferroviario
como una fresca pincelada blanca,
desde su camisa,
hasta su figura completa.
iba y venía holeando de memoria,
el tedio de la espera cotidiana,
es ajeno a la honda espera,
espera que en su pecho,
el tiempo riguroso sazonaba.
Y yo llegué de repente,
como llegan las nuevas que sacuden las entrañas.
pegado al vidrio de la ventanilla,
su rostro niño al hombre delataba:
Ángeles comprensivos  cuchicheaban: 
-“obedientes se encuentran dos miradas”
- “¿Es el príncipe azul de la leyenda?”
“¿Es la presencia de los cuentos de hadas?”
por un instante, que mendiga otro,
la eternidad en su mirar recala.
pero la eternidad es frágil,
quiébrese con un férreo tañido de campanas.
Tiemblan los dos
y tiembla el aire y tiembla…
Balada a mi amante,
en ese instante nos amamos con total intensidad,
el amor vibró en nuestras almas todo
pero el tren inexorable marcha
y los ángeles tristes
apenados se alejan cabizbajos,
empañada la voz quebradas las alas.
Ella queda apenada,
tan exánime,
que no derrama una sola lágrima
su alma se esconde sobre sus pechos ya no erguidos.
Él hunde la cabeza confundido y solitario.
En los andenes se ensaña el gris de la mañana
¿por qué los designios de los ángeles al rozarnos se apagan?
esta historia real y verdadera,
 para decir mucho,
para decir nada.

                                                                                              “El reloj cae      
                                                                                              y las olas se rompen
                                                                                              lápida y cruz” 

Tuya por siempre


Tuya por siempre, la distancia no nos separa,
unidos en el aire diáfano y puro.
Un día al encontrarnos tristes en el camino,
yo puse entre tus manos pálidas mi destino,
y nada más grande jamás han de ofrecerte.
Tu vida es frente a la mía
como el mar frente al cielo,
pasaran truenos,
relámpagos,
torrentes de lluvia,
pero jamás podrán separarnos.
Cuando estoy contigo,
me desarmo como una nube deshilachada en penas.
mis pasos de alondra pisan un otoño húmedo,
y te siento volar
entre la fronda indiferente,
de viejos pergaminos.
Tuya por siempre,
quiero seguir tu vuelo solitario amarrar,
 tus ojos a mis alas,
unir mis dedos con tus manos.
Tus caricias me atan a la sombra de tu fuego,
y en la sal de tus palabras enredo mi alma para siempre.
Tuya por siempre,
tu alma unida con la mía,
se pierden en la sombra de nuestros ojos,
hasta encontrarnos en nuestras caricias que,
correrán hambrientas sobre nuestra piel dormida.

“Ya voy con mis delirios
a saborear la paz serena
de tu amor”

Poemas


Poemas viajeros que juegan, saltan, se arremolinan,
buscando un lugar donde posarse, aquí, acullá,
en aquellas pequeñas hojas, en pergaminos corrugados,
en páginas vírgenes y frescas.
No pueden volar de mi mente las estrofas,
las metáforas, los versos, que danzan estrepitosamente
en las lagunas azules de las neuronas juveniles
e inquietas, en este mi otoño.
Se escapan los poemas de entre mis dedos y mis manos,
escondidos tanto tiempo se ajustan a mi sueño
y como el río a sus riveras llegan al lugar esperado
a esta hoja que deja de ser virgen,
ya es primavera dulce como agua y amor.
Poemas, no desesperen, lo imposible siempre llega,
son mi todo, son mi vida,
sin ellos no tiene sentido el existir.
Aprendan poemas que con paciencia alcanzarán
el celeste cielo.
Es la vida que ensaya sus textos e el filo alargado
de la madrugada,
y aunque a veces repita frases, monosílabos,
amor
Júbilo,
gozo,
placer,
tesoros son del alma porque un giro fugaz
no basta para el toque sutil que distingue
el Hoy del, mañana
Y casi siempre e los viejos atriles partituras
de poemas nuevos se emplazan
y se logra renovar el diseño, la textura,
el color de la trama
¡Oh¡ Poemas, como brisas aderezan con susurros
mi alma.

                                                                  “Poemas
                                                                   están en mí
                                                                   como una sombra de mariposas
                                                                   vuelan y se vuelcan
                                                                con suavidad toda”