Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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sábado, 11 de agosto de 2018
Mientras espero
Cuando abrí la puerta
el perfume lejano de tu ausencia
me acarició la piel
ansiosa de tus caricias
sin par, saturadas de calles,
de tumultos,
de ruidos,
de sopor.
Sentí que me abrazaban.
“Es su silencio letargo y diáfano”
me dije.
Era su silencio.
Un silencio vivo,
bullicioso de recuerdos frágiles
como una hoja de papel,
de manos que acariciaban
mi pelo desprolijo.
Un silencio de voces mentoladas
con sabor a papayas y aguacates
y ojos cenicientos de cristal
acrisolado y límpido.
Mientras espero,
te amo en la espera
y amo esa espera
porque se come el tiempo.
Letargo impreciso
que arrastra en sus alas
minutos y tormentas
para acercar a mis caricias
el fuego de tu piel
y vivir en un instante tan sólo
placer y gozo con total intensidad
“Ahora queda solo
una música
el reposo de tu
cuerpo
en el aire.
Esa música es un
canto
trascendido,
en la tenacidad
de un
alba que jamás
termina “
Siento que estoy sola
Terriblemente sola en un lugar extraño, misterioso,
silencioso y la oscuridad me envuelve poco a poco.
Estoy triste, la tristeza me hace temblar toda, mi cuerpo trémulo y diáfono
se va por camino un camino sin fronteras, a la nada.
No soy nadie, estoy sola, me dejó el amor inventado, el amor que no
existía, el amor totalmente desconocido.
Siento que estoy sola, sin él no soy nada, ni un pedacito de cuerpo, ni
un pedacito de alma.
Desaparecí en la niebla envolvente que me oculto tras un velo de gasa
sutil y negro.
Sin él no puedo vivir, era mi alegría, mis tonteras, mis confidencias,
mis secretos, ahora no soy nada, me falta todo.
Por favor, te esperare siempre, en algún instante de tu vida te
acordaras de mí y pensaras en una mujer poeta, muy pero muy pero muy loca, que
te deseaba con tinta el alma y su cuerpo clamaba por ti.
Sí era una de tus enamoradas te dije que no lo era, no era cierto, te
amé y te amo con mi cuerpo deseoso de ti y mi alma clama por ti.
¡Ven a mí por un instante tan sólo!
¡Ven, acógeme en tus brazos como a una luciérnaga fugaz que llega y se
va!
“la
vida es breve
el
amor lo es más aún
pero
la tristeza perdura
siempre
en todo el existir”
Suspiro del destino
Suspiro del destino,
misterioso, promesas indefinidas
plenas de sueños por cumplir.
Destino venturoso con grandes
expectativas sembradas de emociones con el placer de descubrir el amor por
venir.
La vida nos lleva por caminos
claros y oscuros,
entre sinuosas pendientes o
abismos insondables que acosan nuestras memorias de placeres cumplidos y
desvaríos pendientes.
Suspiros del destino que nos
persiguen en sueños
y me hacen vivir confundida y
suplicando.
Busco incansable en el espejo
acrisolado
la memoria que dejaron tus
manos y las mías
encadenadas a nuestra piel.
No somos del aire que
perdura, somos tiempo del ayer y del Hoy,
raíces ocultas , encantos
ajenos.
Suspiros del destino,
invisibles ,
etéreos,
diáfanos,
a veces suplicantes,
otras dolorosas por el sufrir
de no estar juntos.
Por las escalas del mediodía
heme aquí,
una mitad tan sólo,
esperando que tú llegues
desde el más allá
y los suspiros ahora son
más leves,
más cortos,
más límpidos,
elevándose hacia el infinito,
atrás del horizonte donde la
poesía espera inquieta volcarse en un papel que la espera sin suspiros,
sólo con anhelos de cubrirse
de letras,
frases,
palabras saltarinas y
risueñas.
Suspiro del destino, visiones
crepusculares, audaces, inquietas, en el rojo resplandor del mediodía
y en la nocturna soledad
secreta.
Mi ansiedad es por hallar el
corto sendero a mi poesía,
inundada mi alma emocionada
por estar a tú lado.
Suspiros entrecortados,
desteñidos, silenciosos,
corren por mis venas al ir y
venir galopando hacia tu voz silenciosa y húmeda.
Ven hacia mí, escucha en tu
pecho mis suspiros de amor,
que acompañados de mi mirada
furtiva
te necesitan cerca, muy
cerca.
Suspiros del destino es
inútil negarlos, nos acompañan siempre,
Entre sí y no, entre siempre
y nunca,
la soledad no existe entre tú
y yo,
no se han abierto las puertas
del abismo
ni nos hemos despedido aún.
En el Hoy vibran las cuerdas
del amor en nuestros corazones,
Nos extrañamos mutuamente
buscando intensamente nuestro tibio refugio para sentirnos con manos, ojos y
labios.
Los suspiros del destino se
deslizan muy dentro nuestro,
ahondándose en nuestras almas
para colmarnos de amor.
“Más
frágiles que el viento
las
palabras son
orgullosa
voz del viento”