Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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lunes, 13 de agosto de 2018
Desierto
Puede
ser tierra yerma resquebrajada,
seca
sin vida, muerta esperando torrentes de gota simiente.
Solo
el viento, el sol, el polvo, que se une con el cielo,
formando
un puente para ascender al infinito,
los
cerros callados, intensa espera escuchando el silencio, silencio anodino,
adormecedor,
eterno.
Quebrado
por el granizo de algún pájaro o por los pasos rápidos de un roedor al acecho.
El
tiempo en suspenso, el desierto espejo de mi vida vibrante y seca esperando
torrentes,
de
gotas simientes.
Desde
tiempo atrás no hubo ni un momento ingrato, ni de aspereza diestra, los
temores,
indefensos
y será entonces el fin y la común unión.
El
amor nunca perdona a quienes saben amar.
“De día…
como cuando el amor llega.
De noche…
Como cuando el amor se aleja”
Lejanía
Lejanía ya cercana, te
quiero a mi lado,
tu cuerpo junto al mío.
El agua modela tus formas
de hombre esculpido en el andar,
en el sufrir de las
distancias, en el querer de los recuerdos.
Lejanía, no tan lejana,
añoro en el silencio la mojada sonrisa de tus labios
y el viril bronce de tu
cuerpo.
Mi deseo tiembla, tu
cuerpo brota entre mis dedos,
antes que la realidad
llegue a mis manos.
Has borrado el sueño de tu
leyenda.
Mi delirio, mi ilusión, mi
incertidumbre.
Realidad que devoras todo
mi cuerpo entre tus brazos,
en las luces y la sombra,
la rueda de mi existencia cotidiana,
solo piensa en ti.
¿Qué tejera tu memoria
madura de andar los tiempo,
de dibujar los caminos por
donde viniste andando desde tu lejanía,
buscándome con
desesperación?
“Me
duele el alma, anida el trueno,
cuando
tu cuerpo se va”
Distancia
Distancia, me desarmo como
una nube deshilachada en penas.
Quiero estar allí, no a
distancia lejos de ti, pero debo estar acá.
El amor perdona a quienes
saben amar.
Se cobra su tributo.
Le pago sin demora aún
desde tan lejos,
con el dolor de la
distancia antes y ahora.
El perfume lejano de tu
ausencia me acarició la piel.
Sentí que me abrazaban y
me besaban.
“Es su silencio”, me dije.
Era su silencio. Un
silencio vivo, bullicioso de recuerdos,
de manos de papel, que
acariciaban mi pelo desprolijo.
Un silencio a la distancia
de voces mentoladas y ojos cenicientos de cristal.
Te amo en la espera porque
se ama con el tiempo.
Letargo impreciso que
arrastra en sus alas minutos y tormentas,
para acercar a mis
caricias el fuego de tu piel.
“Cae
la lluvia donde tu sombra,
vive en la eternidad”