Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 22 de noviembre de 2018
Silencio de amor
Silencio de amor, entre suspiros del alma y
palabras no dichas,
nos encontramos en este corto camino entre
mares y océanos,
sin tocarnos siquiera una gota de nuestra
piel.
Se sacuden las bases de mi sangre
y aparece tu nombre contra el cielo,
amor, desnudándote caminas sobre el muro
que cerca mi silencio.
El aire que se escapa de mis dedos
te roza levemente tu frente
y mis labios sellados por el silencio,
no te dicen la palabra de amor
que apesadumbrada se esconde
en el poema que tú nunca leerás.
Silencio de amor, solemne, no permite que
mi boca te nombre
y no pueda llevar tus manos a mi pecho,
ni acariciar tu frente tan amada.
Cada mañana anudas mis ojos abiertos,
en la penumbra quieta,
nuestro silencio es de dos,
estamos muy juntos
las palabras ya no son necesarias.
Silencio de amor,
como una lluvia de suavidades y tiernas
caricias
de besos no dados, pero sí sentidos.
Necesito que mis ansias de verte se
vuelquen
en tu mirada triste,
como una canción de viejos vientos
de ceniza y sed.
Silencio de amor,
nos desborda consumiéndonos en nuestro
fuego,
nos amamos en esta distancia tan lejana y
cercana a la vez.
“El viento,
trae el fantasma de ti mi amado,
lo escucho y me acaricia
sin rozarme y sin labios me besa”
Miedo a amar
Miedo a amar, lo sentimos en un instante
inesperado,
pero igual amamos y dejamos que nos amen.
Miedo a pasión desbocada,
miedo a hacer ramas entrelazadas
que unirían como un bosque umbrío nuestro
existir
bajo los gajos confundidos de los ligustros
anhelantes
miedo a ser naturaleza viva
en la naturaleza ya muerta.
No somos del aire que perdura,
somos tiempo tan sólo.
Y la naturaleza se despierta para alegrar
tu llegada hacia mí,
las garzas destacan en el espacio su alada
claridad,
anunciando que estás cerca, muy cerca de
mí.
hasta los racimos de púrpura salvaje
cuelgan en el ceibal,
donde canta su trovar matutino su célebre sabia.
Miedo a amar, mientras nuestros corazones
ajustan su rítmico latir
con una cadencia que inspira un millón de
notas que nos subyuga.
Y en un millón de arpegios nos levanta
cuando al brillar la aurora todo el paisaje
canta.
Miedo a amar, ¿Por qué?.
Amar es lo más preciado del mundo.
La luna amanece despierta entre el rumor de
nuestros besos
y cambia de color entre las nubes altas del
otro horizonte.
Apoteosis del amor, los pinos majestuosos
muestran gozosos
la arquitectura musical de sus ramas,
anunciando a las golondrinas del aire el
júbilo de nuestro encuentro.
Miedo a amar, no, amar es vivir
intensamente.
“Mitad en la luz
y mitad en la tiniebla
mi mano te lleva a mi cuarto
para
sellar los portones
del deseo”
Llueve
Llueve, te extraño,
y busco refugio
para sentir que vuelves a ocupar
el lugar más sensible de mi cuerpo
con manos, ojos y labios.
y afuera, la llovizna
que antes erizó mi piel
se desliza por dentro.
te siento, eres el amor furtivo
que trajo la lluvia
y te has anidado en mis huesos,
te instalaste más allá de tu cordura,
derrumbaste cimientos,
arrancaste raíces de mi cuerpo
como una tempestad violenta
y hasta más allá, allá de la derrota
nos dejó vacíos.
llueve y los recuerdos se agolpan
presurosos en mi mente.
te extraño aún más con la lluvia golpeando
en mi ventana.
¿Cuándo fue que comenzaron los declives,
las mentiras,
los secretos,
lo prohibido?
fue cuando por entregarme toda a ti
desesperadamente, te perdí
¿me perdí y te perdí?
La vida es como la lluvia pasajera y
presurosa,
a veces solo gotitas de felicidad,
a veces rayos tormentas y gemidos.
“Te
marchas cuando en el estruendo del presente
no
queda
sino
el silencio del pasado”