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Silencio de amor


Silencio de amor, entre suspiros del alma y palabras no dichas,
nos encontramos en este corto camino entre mares y océanos,
sin tocarnos siquiera una gota de nuestra piel.
Se sacuden las bases de mi sangre
y aparece tu nombre contra el cielo,
amor, desnudándote caminas sobre el muro que cerca mi silencio.
El aire que se escapa de mis dedos
te roza levemente tu frente
y mis labios sellados por el silencio,
no te dicen la palabra de amor
que apesadumbrada se esconde
en el poema que tú nunca leerás.
Silencio de amor, solemne, no permite que mi boca te nombre
y no pueda llevar tus manos a mi pecho,
ni acariciar tu frente tan amada.
Cada mañana anudas mis ojos abiertos,
en la penumbra quieta,
nuestro silencio es de dos,
estamos muy juntos
las palabras ya no son necesarias.
Silencio de amor,
como una lluvia de suavidades y tiernas caricias
de besos no dados, pero sí sentidos.
Necesito que mis ansias de verte se vuelquen
en tu mirada triste,
como una canción de viejos vientos
de ceniza y sed.
Silencio de amor, 
nos desborda consumiéndonos en nuestro fuego,
nos amamos en esta distancia tan lejana y cercana a la vez.

                                                 “El viento,
                                                  trae el fantasma de ti mi amado,
                                                  lo escucho y me acaricia
                                                  sin rozarme y sin labios me besa”

Miedo a amar


Miedo a amar, lo sentimos en un instante inesperado,
pero igual amamos y dejamos que nos amen.
Miedo a pasión desbocada,
miedo a hacer ramas entrelazadas
que unirían como un bosque umbrío nuestro existir
bajo los gajos confundidos de los ligustros anhelantes
miedo a ser naturaleza viva
en la naturaleza ya muerta.
No somos del aire que perdura,
somos tiempo tan sólo.
Y la naturaleza se despierta para alegrar tu llegada hacia mí,
las garzas destacan en el espacio su alada claridad,
anunciando que estás cerca, muy cerca de mí.
hasta los racimos de púrpura salvaje cuelgan en el ceibal,
donde canta su trovar matutino su célebre sabia.
Miedo a amar, mientras nuestros corazones ajustan su rítmico latir
con una cadencia que inspira un millón de notas que nos subyuga.
Y en un millón de arpegios nos levanta
cuando al brillar la aurora todo el paisaje canta.
Miedo a amar, ¿Por qué?.
Amar es lo más preciado del mundo.
La luna amanece despierta entre el rumor de nuestros besos
y cambia de color entre las nubes altas del otro horizonte.
Apoteosis del amor, los pinos majestuosos muestran gozosos
la arquitectura musical de sus ramas,
anunciando a las golondrinas del aire el júbilo de nuestro encuentro.
Miedo a amar, no, amar es vivir intensamente.

                                                             “Mitad en la luz
                                                              y mitad en la tiniebla
                                                              mi mano te lleva a mi cuarto
                                                              para sellar los portones
                                                              del deseo”

Llueve


Llueve, te extraño,
y busco refugio
para sentir que vuelves a ocupar
el lugar más sensible de mi cuerpo
con manos, ojos y labios.
y afuera, la llovizna
que antes erizó  mi piel
se desliza por dentro.
te siento, eres el amor furtivo
que trajo la lluvia
y te has anidado en mis huesos,
te instalaste más allá de tu cordura,
derrumbaste cimientos,
arrancaste raíces de mi cuerpo
como una tempestad violenta
y hasta más allá, allá de la derrota
nos dejó vacíos.
llueve y los recuerdos se agolpan presurosos en mi mente.
te extraño aún más con la lluvia golpeando en mi ventana.
¿Cuándo fue que comenzaron los declives,
las mentiras,
los secretos,
lo prohibido?
fue cuando por entregarme toda a ti desesperadamente, te perdí
¿me perdí y te perdí?
La vida es como la lluvia pasajera y presurosa,
a veces solo gotitas de felicidad,
a veces rayos tormentas y gemidos.

                                                                              “Te marchas cuando en el estruendo del presente
                                                                              no queda
                                                                              sino el silencio del pasado”