Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 7 de febrero de 2019
Tú eres mi paz
Tú
eres mi paz,
Mi
inolvidable amor único y verdadero,
que
sabes distinguir entre la alborada y la penumbra.
Tú
no piensas en ti mismo,
no
pierdes todo en el desvarió y egoísmo.
Yergues
tu alma siempre para ascender,
das
paz al alma mía que es tuya por siempre.
Paz
y sosiego brindas en todas tus palabras y acciones.
Tú
quieres que nos miremos en el espejo,
para
que nos veamos más cercano,
en
otra dimensión
Y
entonces nos acariciaremos como si fuéramos a desdoblarnos.
Tú
quieres entrar en el sueño del espejo,
para
llevarme contigo a tus brazos.
Eres
memorioso,
seductor
con las palabras,
juguetón,
risueño,
alegre
Y
das paz por donde vas en cualquier camino de la vida.
Te
buscare siempre,
por
tu voz,
por
tu nombre
Y
para quedar esperándote,
desenredare
a tiempo los hilos que nos separan.
Mientras
tejo la urdimbre de mis días,
resisto
todas las horas necesarias,
para
esperarte al umbral de mi puerta.
Tu
eres mi paz,
protección,
mi
sosiego,
deshaces
mis ansias con tezon y ternura,
para
llegar a estar juntos,
como
flotando en una nube al horizonte cercano.
Cerraremos
la puerta de nuestro espíritu
Y la
palabra en la boca en silencio,
nos dirá
cuanto nos amamos
Y
nuestros abrazos abiertos nos acogerá tiernamente.
Eres
un hombre de paz,
que
un día en el calor del otoño te deslumbrastes,
En
un bosque de abedules y robles
Y
los elegiste de paisaje,
para
estar siempre juntos en silencio y en paz.
“te evoco en cada despedida
Porque en mi sigue vibrando,
Las cuerdas que afino en mi cuerpo tu
volcán”
La luz de tu amor
La luz de
tu amor,
me envuelve
entre colores y brillos,
me enlazas
entre tus brazos
y siento
que vuelo.
Tus besos
los siento,
tibios,
dulces, suaves, húmedos
como
llovizna fina.
La luz de
tu amor, es como
el resplandor del cielo que
ciega mis sentidos.
Respiro tu
presencia con ansias plenas
y escucho
el susurro de tus palabras de amor.
Rezumas por
mis tiempos vacíos
y mis
sueños ocultas,
seduces mis
formas con el aroma de tus manos
y me
sacudes con el aliento de tu brisa azul y ágil.
La luz de
tu amor vive en mi como una luciérnaga
que ilumina
la noche eterna.
Te sueño,
te siento, como una imagen
que vive en
un rincón de mi presente.
¿Qué tejerá
tu memoria madura de andar los tiempos?
¿Por qué
dibujaste los caminos por los que viniste andando?
La luz de
tu amor me hace temblar,
tu piel
brota entre mis dedos,
antes que
lleguen a mis manos.
Y estas
aquí presente
y estas
aquí mi vida
y puedo
amarte y enloquecerme
fundiéndome
en un laberinto de amantes
donde solo
tú y yo existimos.
“Sentir la
nieve fría en mis labios
y recordar mi soledad”
Tu voz
Tu voz, cántaro
de tiempo,
seducción
de amor,
episodio
que borra al fin tu sangre de los cantos.
Con que
levedad el viento,
con que argucia
los recuerdos acuden a mi memoria.
Con que
dulzura las palabras viajan por entre el viento.
Susurros a
mi lado,
suavemente,
con ternura,
con levedad
de amor tus palabras dicen:
“Mi
princesa”,
“Mi mundo”,
“Mi hada”,
y estallaba
tu risa en luminoso torrente de tu abrazo.
bastan dos
palabras:
¡Te amo¡
y florece
una rosa blanca,
justo en
medio de la noche.
Tu murmullo
es una música en el aire.
Es el latir
de la ausencia la voz sin silabas de tu voz,
la que ha
sido,
la que es,
la que amo
como puerta abierta al amor,
cierto,
verdadero, total.
La palabra
en tu voz desbroza el campo de nuestra higuera primordial
y allí
regresa en tus manos
al abrir lo
que la palabra no sospecha,
mi puro
existir para ti.
Canto de
nuestras voces juntas
que hoy
nuestro viento aviva,
viento que
en su momento es quietud.
Tu voz,
acariciante, plena de amor,
se adentró
en mi,
hizo
revivir mi deseo,
mi gozo, mi
placer de estar junto a ti.
Con tu voz
fresca pertinaz, enredadera,
me ciñes,
trituras mi desgano
y disuelves
mi porte en un vaho
de
campestre otoñal.
tú que en
mis venas pirueteas,
has fluir y
refluir mis amores,
te deseo
entre mis brazos apretujándome,
enlazado
entre tu cuerpo y el mío.
Un agua no
pausada,
si cantada,
se allega por tus manos a mi pecho.
¡Te amo
amor mío
y tu voz
siempre presente en mi Hoy!.
“¡Que
sensación tan profunda
tu
voz arranca de mis entrañas!
¡Que
gritos de amor desgarras
de
mis poros y mi sangre!”