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Espectros



¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros!
La noche ha dejado noche en mis cabellos.
¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado?
¿Pero, era ausencia aquella o era mayor presencia?
Espectros, cuando a las piedras oyen mis pasos,
sienten una ternura que les ensancha el alma,
se hacen señas furtivas y hablan bajo.
Allí se acerca esta mujer poeta, la de hoy, de las distancia viene,
fatigada de tanta muerte al hombro, de tanta vida en el pecho y
busca de noche el amor perdido.
Espectros,  heme aquí vestida de lejanías, atrás quedaron los negros nubarrones.
Los años de tinieblas en el antro olvidado.
Traigo un  alma lavada por el fuego,
traigo un cristal sin sombra, un corazón que no deja la imagen de la nada y
un rostro que sonríe.
Traigo un amor muy parecido al universo.
La poesía me despejó el camino.
Ya no hay vanidades en mi vida.
¿Quién guió mis pasos de modo tan certero?
Fantasmas , espectros, ángeles del amor, no lo sé,
estoy protegida de los celos, las envidias, la maldad.
Mis ojos dicen aquellos que cayeron, disparad contra mi vuestros dardos,
 vengad en mí, vuestras angustias, verted en mi vuestros fracasos,
soy innumerable, he tomado mi sitio en el cielo como el silencio.

“Generosa alma que se entrega
 a través de la creación,
triunfos y ganas”

Esta noche



 Esta noche, dejaré mi soledad bordada sobre tus labios.
El corazón desafinado instrumento de la tristeza marcará el ritmo de la luna,
deshaciéndose gota a gota sobre tu cuerpo y un beso de plata recostarán las nubes sobre tus párpados.
Mis dedos navegarán entre tu pelo como sirenas náufragas en un mar de sueños.
Esta noche mi deseo se posará en tu hombro, paloma de seda y rosas, que nos mirará volar envueltos en perfumes y suspiros.
Gotearán las estrellas de mi sienes para hundirse en tu fértil surco de ansias,
barro dulce de esperanzas calmas.
Esta noche, temblor de hojas de adolescente sauce, asomará por tus pupilas aladas.
una canción susurrará tu piel, instrumento solista de la nostalgia y asomarán por fin, por descuido de mi alma, mis poemas de amor que son mi existir, sin ellos no podría amar más,
ya no querría vivir más.
Sin mis poemas la Muerte me rondaría, muy cerca, cerca, buscándome, para llevarme
y como un barco a la deriva me dejaría ir, al no estar contigo, mi amor infinito e irreal.
Esta noche me voy alejando y desapareciendo, me envolverá la invisibilidad y no sabrás más nada de mí, entre giros de ventura y calma, sin tristeza en el alma, en este laberinto que es la Vida…

“Solo es cierto el gran camino que,
 no intentamos buscar.
Aquel que al menor descuido
a nuestro encuentro vendrá”

Apaga la luz





Apaga la luz, amor mío, que ya los multicolores del amanecer iluminan nuestro lecho de amor.
Abrázame, muy fuerte, como si yo me fuera a deslizar a través del viento, hacia otra dimensión desconocida.
Las estrellas suprimen de lejanas que son, las distancias del mundo.
Si queremos juntarnos nunca mires delante, todo lleno de abismos, desechas y de leguas.
Déjate flotar junto a mí sobre el mar o la hierba, inmóviles los dos,
Cara al cielo y nos sentiremos hundir despacio hacia lo alto en la vida del aire.
Y por favor apaga la luz y nos encontraremos sobre las diferencias invencibles,
Arena, rocas, años, ya solos, nadadores celestes, náufragos de los cielos.
Apaga la luz, mi amante eterno, el sol comienza a inundar con sus rayos nuestro lecho de amor.
Soy tuya, totalmente tuya, mi cuerpo y mi alma te pertenecerán eternamente.
Me estremezco de amor y mi alma vibra cuando te siento junto a mí.
Dejare mi soledad bordada sobre tus labios.
El corazón desafinado instrumento de la tristeza, marcara poco a poco el ritmo del amanecer, deshaciéndose gota a gota sobre tu cuerpo y un beso de plata y luz recostaran las nubes sobre tus parpados en un mar de sueños.
Abrázame con la luz del alba, debo partir, dejando entre tus brazos mi existir
Y si alguien te pregunta por mí, le dirás que habían soñado, que yo nunca existí.


“! Cómo decirte que te quiero mío y me quiero tuya !
Aun para eso que se llama eternidad “