Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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jueves, 11 de abril de 2019
Profunda calma
Es el lugar donde la paz profunda, la quietud extrema,
nos sumerge en un
bienestar de amor.
Es en esas noches tan especiales
que entre versos y poemas de amor
nos encontramos con nosotros mismos.
En un mundo irreal y único,
volamos a otras esferas a encontrar
las palabras únicas, las
frases, las metáforas
que envuelven como lazos entrelazados nuestro poema de amor.
Profunda calma, no la turbia ni el ave del sueño
con fría agua, y los tranquilos fantasmas que pueblan en derredor,
solo puede iluminarla las luciérnagas con su luz brillante
sobre el cielo azul de la noche.
Tal vez alguien ha sentido la voz
clara imperiosa que
como una blanca
Segadora busca romper la profunda calma.
tiéndete a entre las
amapolas florecidas
apoyado has de pasar, sin que te hiera con feroz lanza
queriendo que la luz de la calma se esconda
En la noche de horizonte sin fin.
Que la profunda calma descanse en ti,
así se calmará tu enorme ansia errante.
mientras nos estrechamos ávidamente entre
almas colmadas de amor.
Nuestro reposo debe ser absoluto
sin ansias,
sin desvelos,
sin penas,
sin dolores,
son deseos absolutos de vivir plenamente
en una profunda calma, insuperable, impertérrita.
Y desde la oscura lejanía del horizonte
viene hacia nosotros un bálsamo errabundo
que nos da fe y amor.
Busca el arrullo de horas muertas
con mil ojos confundidos
y caricias con vientos indiferentes
que den a mi alma la profunda calma que ansío.
“Un silencio de
voces mentoladas
Y ojos cenicientos de cristal
Esperan el tiempo como
Letargo
impreciso”
Llorando de amor
Llorando
de amor, despacito latiendo mi corazón,
un
mar salado inunda mi alma,
recordándote
a ti, mi amado ausente.
Me
enamoré en el instante en que te vi,
turbaste
mi mente y con deslumbrantes colores
no
pude impedir que tu amor llegara a mí.
Tu
hechizo hizo calmar mi voz y traté de defender tu embate pero no pude y de nada
me arrepiento, fui muy feliz hasta que un día sin mirarme sin siquiera
despareciste despacio en la noche de la nada.
Ni
una palabra, ni un requiebro, ni un por qué,
otra
te había robado el corazón y llorando pasé minutos, segundos, horas, días,
años, recordándote siempre.
Hoy,
nuestro beso, nuestro lecho están sólo en la fé.
Nuestra
vida no parece vivida, desliz, resbaladora, ni estelas, ni pisadas dejó detrás.
Llorando
de amor, de un amor que se bastaba él sólo para el querer más grande, no debo
mirar tu alma, ni recordar tus labios, ni tu mirada azul como el tiempo.
No sé
si encontraremos nuestro beso,
¿será
en un lecho de nubes, de vidrios o de arenas?
¿será
este minuto próximo o el mañana o el siglo por venir o en el borde mismo del
nunca jamás?.
¿Vivos,
muertos?
¿Lo
sabes tú?
¿Con
tu carne y la mía, con mi nombre y el tuyo?
¿O
ha de ser ya con otros labios, con otros nombres y siglos después, esto que
está olvidado ya?
Llorando
de amor, dolor y sufrimiento que deben terminar, la esperanza está allí,
en
ese sendero luminoso y diáfano esperando con calma y paciencia a que ofreciera
sus brazos para cobijarme y protegerme.
Encontré
ahora un nombre adherido a un rostro nuevo,
una
silueta que transita por mí, para llevarme lejos, muy lejos, acurrucándome en
sus brazos viriles y fuertes.
¡Se
acabó el tiempo del llorar eterno!
Los
poemas de amor encerrados en la nada, surgen ahora, ávidos de placer, al papel
en blanco que los esperaba ansiosos.
¡Al
fin vuelven las sílabas ,las frases monorrítmicas y febriles a inundar los
papeles ansiosos del placer de la escritura!
El
placer y el gozo inundan ahora mi lecho, el que estaba vacío, ahora ya no más,
sólo besos ávidos y ansiosos, brazos envolventes, cuerpos tibios de gozo y
placer
“El sueño
-inasible colibrí-
-se me volaba de las manos
las lágrimas se perdían en el tiempo”
Procuro olvidarte
PROCURO
OLVIDARTE
Procuro
olvidarte
siguiendo
las huellas de un pájaro herido.
Pensando
y contando las hojas caídas,
procuro
olvidarte al no recibir más noticias tuyas,
ni
una carta ni una frase,
me
abandonaste del todo.
PROCURO
OLVIDARTE
Escribiendo
en el día poemas de amor
para
el otro ser que está esperando
a
que yo vaya por él pronto
ya
que no puede vivir sin mí,
no
como tú que yo tanto te amaba,
pero
me dejaste sin un adiós
ni
una palabra.
PROCURO
OLVIDARTE
Lo
que haría si estuvieras tú a mi lado
seria
yo el amante, tu amante ideal,
te
lo perdiste, pero al llegar a casa
y no
verte no sé lo que haría,
escribirte
más cartas es imposible
Ya
ni las lees ni las miras.
PROCURO
OLVIDARTE
Eres
un don nadie, no sabes amar,
no
lloraré más por ti
No
vale una pizca de un sufrimiento mío
Encontraré
el amor en brazos de otro que me acoja
con
valentía y lealtad,
eres
un ser despreciable
no
valoraste el amor que yo sentía por ti.
Hoy
no te darás cuenta pero quizás en el futuro
veras
lo que perdiste, un amor verdadero y puro.
PROCURO
OLVIDARTE
Cuando
ya sea tarde pensarás en volver
y no
te aceptaré, golpearás la puerta
que
nunca se abrirá para ti,
porque
yo estaré muy feliz en brazos de la persona
que
me va amar y valorar con todo su corazón.
PROCURO
OLVIDARTE
Con
todas la fuerzas de mi voluntad
Ya
no existes para mí.
Caradura,
rompiste mis sentimientos
en
mil cristales rotos
entre
espejuelos de nácar
y
ahora nunca más volveré a confiar en ti,
ya
no estás más en mi vida
Trataré
de buscar mi nuevo camino en el amor.
¡Vete
ya de mis pensamientos!
¡Lejos,
muy lejos en el infinito!