Estos son los poemas de Martha Urquizó, poeta uruguaya que ya publicara quince libros de poemas de amor en Montevideo, Uruguay, titulados: Logros de Vida, Mi Verso es un Canto, Los Colores de los Sentimientos, El Abrazo de la Luna, Poemas que Viajan, Sinfonías de Amor, Crónicas de Amores Vivídos, El Cantar del Alma, Memorias del Viento, Cartas al Amado Ausente, Amor, Pasión, Dolor, Historias de Vida, Verdades Incomprendidas, Palabras en silencio y El Aroma de la Noche.
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domingo, 29 de diciembre de 2019
Vivir
Alguna vez, aunque tarde
mi verso debía escribirse,
que la vida para mi es
inviolable, es todo para cada ser humano.
Me di cuenta al estar en
un pequeño paso para irme, pero los ángeles me cuidan
desde los tiernos días de la infancia, no
quisieron que me fuera.
Necesito que mis palabras
sean exactas y vívidas y los silencios largos.
Intrépido el corazón y la
alta frente desvelada, con ternuras
compartidas,
mis pensamientos y mis
versos serán siempre compartidos.
Debo mirar el campo verde
en la soledad, el mar tranquilo y brillante y el mundo delicioso,
de las flores y pájaros
por doquier.
Vagar siempre guiada por
la luna inventadora de duendes, lobisones y fantasmas.
¡Las golondrinas me vieron
cambiar suspiros y llantos por amores imaginarios ,
que las tizas
perpetuaban!.
Ahora me siento atada con
lazos de ardientes claveles y mi corazón sigue bebiendo de la misma fuente
aunque el tiempo está cuajado plenamente de vicisitudes,
no me dejan ver un cielo azul
celeste.
“Dos
almas se comunican
en azarosa lucha
pero
igual se aman”
Lágrimas
Lágrimas saladas inundan
un mar en mi pecho,
te has ido y no te
encuentro
ni en un resquicio de este
mundo
pequeño y frágil.
Estoy llorando espinas al
amanecer,
cabalgando en vientos y
huracanes, la lluvia golpeando mis mejillas,
sólo pensando en ti.
La piel de tu costado se
me enciende sobre el ojo cautivado,
de deseo y flota tu
cintura sobre el agua,
que manan mis recónditos adentros.
De lágrimas de amor estoy
sedienta de tanto que yo por ti concibo,
que me provocan un dolor
tremendo al no verte,
en el amor que anhelo.
Lágrimas que angustian mi
alma que una muestra de amor,
por ti clama, suplico
, por una huella que de ti
añoro.
Tan de cristal y oro
perfumado el aire que me cerca los ojos
lloroso,
que temo despertar en tus
pupilas por no apoyar,
mis ojos en el aire.
Mis pestañas con gotas de
agua rizan el viento y mueven el follaje.
“Enciendo
velas
donde el viento sacude
negra soledad”
Adiós
Marcha a tu paso, mi
amado.
Yo iré al mío.
Trota mapas de tersa
cartulina que yo galoparé mi desvarío,
para trocar un ya, por un
acaso.
Hoy para no irte a buscar
y traerte a mi lado piafa mi rosillo
y se empecina en sacar sus
ardores de pegaso.
Esté amor al que hoy le
decimos ¡adiós! Fue un amor en remolino,
donde confluían todos mis
raudales,
unos arrastran tiernos
recentales, otros se encrespan con furor felino.
Él vendrá del fondo del
espejo, donde mi infatigable catalejo,
lo construye,
lo pierde y lo reitera.
¡Adiós! , el adiós nos
separa para siempre y mi corazón se agita, duele,
se apesadumbra.
Quiero que estés conmigo
como antes, yo entre tus fuertes brazos,
sintiéndome muy feliz.
Y cuando desde el balcón
del frente, mi libre albedrio precisa y sente llegar a mis labios,
tus besos ardiente,
ardorosos.
“Te
retratas fiel,
sobre heliotropo,
del crepúsculo”