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Vivir


Alguna vez, aunque tarde mi verso debía escribirse,
que la vida para mi es inviolable, es todo para cada ser humano.
Me di cuenta al estar en un pequeño paso para irme, pero los ángeles me cuidan
 desde los tiernos días de la infancia, no quisieron que me fuera.
Necesito que mis palabras sean exactas y vívidas y los silencios largos.
Intrépido el corazón y la alta frente  desvelada, con ternuras compartidas,
mis pensamientos y mis versos serán siempre compartidos.
Debo mirar el campo verde en la soledad, el mar tranquilo y brillante y el mundo delicioso,
de las flores y pájaros por doquier.
Vagar siempre guiada por la luna inventadora de duendes, lobisones y fantasmas.
¡Las golondrinas me vieron cambiar suspiros y llantos por amores imaginarios ,
que las tizas perpetuaban!.
Ahora me siento atada con lazos de ardientes claveles y mi corazón sigue bebiendo de la misma fuente aunque el tiempo está cuajado plenamente de vicisitudes,
no me dejan ver un cielo azul celeste.

“Dos almas se comunican
 en azarosa lucha
pero igual se aman”

Lágrimas


Lágrimas saladas inundan un mar en mi pecho,
te has ido y no te encuentro
ni en un resquicio de este mundo
pequeño y frágil.
Estoy llorando espinas al amanecer,
cabalgando en vientos y huracanes, la lluvia golpeando mis mejillas,
sólo pensando en ti.
La piel de tu costado se me enciende sobre  el ojo cautivado,
de deseo y flota tu cintura sobre el agua,
que manan mis recónditos adentros.
De lágrimas de amor estoy sedienta de tanto que yo por ti concibo,
que me provocan un dolor tremendo al no verte,
en el amor que anhelo.
Lágrimas que angustian mi alma que una muestra de amor,
por ti clama, suplico
, por una huella que de ti añoro.
Tan de cristal y oro perfumado el aire que me cerca los ojos
lloroso,
que temo despertar en tus pupilas por no apoyar,
mis ojos en el aire.
Mis pestañas con gotas de agua rizan el viento y mueven el follaje.

“Enciendo velas
 donde el viento sacude
 negra soledad”

Adiós


Marcha a tu paso, mi amado.
Yo iré al mío.
Trota mapas de tersa cartulina que yo galoparé mi desvarío,
para trocar un ya, por un acaso.
Hoy para no irte a buscar y traerte a mi lado piafa mi rosillo
y se empecina en sacar sus ardores de pegaso.
Esté amor al que hoy le decimos ¡adiós! Fue un amor en remolino,
donde confluían todos mis raudales,
unos arrastran tiernos recentales, otros se encrespan con furor felino.
Él vendrá del fondo del espejo,  donde mi infatigable catalejo, lo construye,
lo pierde y lo reitera.
¡Adiós! , el adiós nos separa para siempre y mi corazón se agita, duele,
se apesadumbra.
Quiero que estés conmigo como antes, yo entre tus fuertes brazos,
sintiéndome muy feliz.
Y cuando desde el balcón del frente, mi libre albedrio precisa y sente llegar a mis labios,
tus besos ardiente, ardorosos.

“Te retratas fiel,
 sobre heliotropo,
 del crepúsculo”