Ella, un sueño del ayer y del hoy, la que amó con marcas del
destino grabadas en su piel. Segura en su mirar, segura en el camino de su
vida,
Con temple, con ganas de vivir, con fe y esperanza,
queriéndose y dando amor por doquier.
Su camino erizado de púas y espinas, se transforma en
pétalos de rosas al tan sólo pasar su fragancia, su esencia
Y su roce. Ella, la que oculta su pena de mujer enamorada.
Su risa como cascada navega en el río del amor imposible. Sus silencios
acarician como lamentos las noches de lluvia y su ternura teje con besos los abrazos deseados.
Ella, en soledad, rodeada de todos, dando amor y recibiendo amor por doquier.
En paz y en armonía con este mundo y el universo todo.
Ella, como nadie, sin ataduras, sueña, palpita, siente,
llora, ríe, ama, canta, escribe y sus juegos de palabras se escuchan en el eco
por todos los cielos.
Ella, la que ama con su corazón desgarrado, con sus
sentimientos en el sol, en la luna, en la lluvia y en cada lágrima.
Su amor es la razón de su vivir, lucha por sus sueños, ideas
y aspiraciones y vaga por el mundo sin temores.
Ella, la mujer del hoy y del mañana, pedazo de cielo, rayo
de sol que abriga su alma dormida.
Ella, ángel sin alas que vibra al son de sus lágrimas y
sonoras risas. Ella, la única en cuerpo y alma que vive el amor como un todo.
¡Ah! Mujer que das el
todo sin esperar el nada, encarnas el ser sublime y profundo que vive cada
instante como si fuera el último.
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