Caudales de tiempo abrazan el recuerdo de un amor perdido
¡Hasta siempre amor¡
Brisas y suspiros en mi cuello con caricias tiernas me hacían temblar, me diste claridad de amar y mi alma se estremeció en angustia desolada
¡Quiero decirte hasta siempre!
¿Por qué? ¿Por qué esta piel no te olvida?
Estos labios te llaman, lo que me queda palpita en lo mismo que nos dimos allí, detrás de los besos, de la mirada, del deleite sin forma, están y seguros, gozos, besos y miradas, esperados, esperando hasta siempre.
Yo he amado tus ojos, tus besos, tus caricias, tus abrazos por más de cientos de años, por eso te ofrezco un sentido hondo de amor ¡hasta siempre!
¡Darme!¡Darte! ¡Darnos! caudal de besos y de vida, no cerrar nunca las manos, no se agotarán las dichas ni los besos, ni los años, si no las cierras
¿No sientes la riqueza de dar?
La vida nos la ganaremos siempre llenos del amor vivido. ¡Hasta siempre!
Hacia horizontes lejanos, los veremos juntos, conjugando eternidad.
Otra vez puedo sentir la vida, aflorando como un sueño trémulo, mirándonos y viéndonos en lo que hicimos brotar: la dicha futura llamándonos.
¡Te quiero¡ no me sonrojo y te lo digo sin miedo, lo labraré en tu carne para que no me olvides.
¡Hasta siempre! te llevarás recuerdos de mi alma y cuerpo, pensamiento para que tampoco olvides el perfume de mi cuerpo.
Recuerdo de besos que adoraron dos pieles que ardiendo recibían el amor sin sosiego.
¡Hasta siempre! guardemos este proyecto de amor en nuestra alma, promesas que nos hicimos bajo el beso que nos dimos ese que con dolor significó ¡hasta siempre!…
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